Nueva película del singular Michael Winterbottom, especializado últimamente en saltar de un género a otro como si nada, habida cuenta de sus cinco últimos filmes: un western, un biopic musical, un drama documental, una peli erótica y este filme de ciencia ficción que ahora comentamos. Sin apartarse de su sello personal, esa particular forma de filmar y contar las historias, narra una fábula anticipatoria a partir del drama de dos seres inadaptados en un mundo feroz.
En un futuro hipotético los avances genéticos y la clonación han provocado la promulgación de leyes muy estrictas acerca de la reproducción, bajo la vigilancia de un orden global. Todo el que incumpla el código 46, es decir, el que se reproduzca con otra persona con similar código genético, será sometida a castigo. La dura imagen del mundo que nos plantea Winterbottom es parecida a la de otros escritores clásicos de anticipación, Huxley, Orwell, Bradbury, por poner los ejemplos más conocidos.
Pese a la aparente liviandad del mundo de Code 46, éste esconde tristeza, soledad, egoísmo, sometimiento a las normas, falta de libertad y de espontaneidad. Es curioso como aquéllos que se supone viven en la legalidad, lo hacen en ciudades grises, llenas de contaminación y suciedad, mientras que el resto, los ilegales que no pueden acceder al mundo civilizado, habitan en un desierto árido pero limpio, impoluto, donde el cielo es azul. Irónicamente los vehículos que entran a la ciudad desde ese desierto, pasan por un túnel de lavado antes de ingresar en la urbe, como si la única suciedad posible fuera la moral, de la que han de limpiarse para salvaguardar sus conciencias.
El personaje interpretado por Robbins (Misión a Marte, 2000) es una especie de investigador con poderes de percepción, adivina lo que otras personas piensan. Pero su facultad no le permite entrar en lo profundo del ser que tiene delante. De ahí que su inicial curiosidad profesional por el personaje que encarna Samantha Morton (Minority report, 2002) se torne en fascinación y en amor, al abrirle ella su alma desnuda. Eso provoca que todas sus barreras caigan y, aún a riesgo de perderlo todo, su esposa e hijo, su trabajo, su libertad, emprenda una huída destinada al fracaso de antemano pero ejercida desde el propio yo libre.
Winterbottom en este filme, mezcla de 1984 y de Breve encuentro, consigue perturbarnos al tiempo que nos emociona hasta la médula, demostrando las enormes posibilidades del género cuando es tratado de manera inteligente.
Existe una edición en DVD en zona 1 con subtítulos en español.
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