Los asistentes a la II Muestra de Calle 13 fuimos testigos de la tan esperada nueva película del dibujante japonés Katsuhiro Ôtomo, autor de Akira y de Metrópolis junto a Osamu Tezuka, para la que ha habido que aguardar 8 años, el tiempo que ha tardado en rodarse a causa de sus numerosos problemas de financiación.
Steamboy es una historia que se desarrolla en 1851, a punto de celebrarse la primera exposición universal de Londres y en plena era industrial y de desarrollo del maquinismo (una vez más el tan querido tema de los creadores japoneses, hombre vs. máquina, el progreso como paradigma de la deshumanización).
Ray es un muchacho de un suburbio de Manchester que descubrirá el misterio que se esconde en su familia. Su abuelo, un famoso inventor, ha ingeniado un enigmático artefacto capaz de generar una gran cantidad de energía a base de vapor. Dicha esfera es codiciada por un oscuro grupo liderado por un multimillonario americano tras el que se esconde un secreto, que no desvelaré, y que afecta directamente a Ray. De por medio, la intromisión del gobierno británico, ayudado por Robert Stephenson, el histórico ingeniero y constructor de las primeras locomotoras a vapor, e hijo del inventor George Stephenson.
Pese a un final excesivamente abigarrado y dilatado, la acción del filme es espectacular y la dirección de Ôtomo es capaz de dejar boquiabierto en más de una ocasión. La animación, como no podía ser de otra forma, sublime.
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