The Birthday era la tan esperada sorpresa de la II Muestra de Calle 13 y la única representación española, dirigida y escrita por Eugenio Mira, encargado antes de la proyección de presentar su propia obra. Mucho se había comentado por los pasillos y en el día anterior. Había suficiente interés como para que se notara mayor expectación en el ambiente que con otros filmes. “Los 117 minutos más extraños en la vida de Norman Forrester“ rezaba un rótulo antes de la película. Este comentarista lamenta decir que para él fueron los 117 minutos más interminables de la Muestra.
De entre todas las pelis, fue la única ocasión en que vi a gente salirse de la sala y comentarios posteriores me hicieron entender que pudieron haber sido muchos más. Me temo que la idea de Mira de imitar a Lynch (Dune, 1984) y mezclarlo con Lovecraft no ha dado por resultado más que una aburrida sucesión de escenas muy bien fotografiadas, con un cuidadoso trabajo de ambientación, con una elección de actores un tanto extraña (¡ese Jack Taylor más tieso que la mojama!), algunos al borde de la histeria, como un Corey Feldman rescatado de algún rincón friki de la memoria, que resulta cargante en exceso, y finalmente una película tan vacía de contenido que la primera hora y media (de reloj) no es más que una parrafada sin puntos ni comas, un quiero y no puedo pseudolyncheano, que pretende provocar la tensión anticipatoria a un hecho fantástico que al final, por deseado, se torna absurdo.
Es tan brusca la transición entre esa monótona primera parte y la conclusión que no da tiempo a asimilar, sin progresión dramática alguna, los hechos que estamos presenciando. Así lo testificaron algunos murmullos y carcajadas que sonaron por la sala de cine. Pese a los tímidos aplausos, de fieles incondicionales al hombre (Eugenio Mira) más que a su obra (The Birthday), la sensación fue de tomadura de pelo.
Este film se proyectó también
en la última edición del Festival
de Sitges.
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