Por
si todavía no se han enterado, esto
que llamamos vida es un carrera de fondo,
la cual sólo se termina cuando nos
fallan las fuerzas. Será por ello
o porque el corazón empuja más
que la cabeza, lo mismo da, pero el caso
es que tras dos años tratando de
lograr que su película se estrenara,
al final The
Birthday llega a las pantallas de los
cines españoles. Y el principal responsable,
no el único, es su director
Eugenio Mira.
La primera vez que escribí sobre
él, tras conocerlo, sólo se
me vino a la cabeza la frase "un
director español que acaba de terminar
de dirigir una película relacionada
con el género fantástico en
nuestro país es ¡socorro! ¡lamen
a una ambulancia que acabo de conocer a
alguien que está muy malito!".
Y si piensan que exagero no hay más
que echar mano a la historia del fantástico
dentro de nuestras fronteras para ver que
todavía su consideración como
género es la misma que tendrían
los vendedores de congeladores en Laponia,
que está en el Círculo Polar
Ártico. Las cosas están cambiando,
lentamente, pero queda mucho camino hasta
avistar el horizonte.
Para rematar hay que sumar tres elementos
altamente cuestionables, tal y como diría
un purista.
Primero, la elección de Corey
Feldman como protagonista. Feldman,
ha sido un actor que después de una
etapa de éxitos continuos, desde
mediados de los años 80, con títulos
como The Goonies
(1985) y Stand by
me (1986), entró en una espiral
de proyectos mediocres y de adicción
a las drogas que lo hizo desaparecer de
los grandes títulos para sobrevivir
en productos de mediocre calidad.
Segundo, que el escenario escogido es
un vetusto y poco atractivo hotel de Baltimore,
a finales de los años 80.
Y tercero, y no menos importante, que
está rodada en tiempo real. Si los
colocan todos en la misma ecuación
entenderán los recelos antes mencionados.
No obstante como cualquier regalo que se
precie, lo mejor está después
de quitar el papel que lo envuelve. Y eso
es precisamente lo que ocurre cuando uno
ve la película de Eugenio
Mira, poseedor de una madurez narrativa
pocas veces vista en un debutante. "Yo
quería contar la historia de esta
manera: en tiempo real y con estos protagonistas.
Además la narración está
estructurada de manera que en la primera
parte de la película uno conoce a
los dos protagonistas y su relación.
Y en la segunda, cómo estos mismos
protagonistas se ven inmersos en una historia
de tintes fantásticos. Aún
así me sorprende que se le esté
considerando solamente como una película
de género fantástico, cuando
yo creo que es mucho más".
Por otro lado, la película no pretende
ser sólo un homenaje a los grandes
clásicos juveniles de los años
80 -etapa de formación del director-
sino el punto de partida para una historia
que comienza con una disfuncional fiesta
familiar de cumpleaños (como si alguna
no lo fuera...) y se acaba transformando
en toda una pesadilla en la que el protagonista
deberá tomar partido para evitar
el fin del mundo.
Mira es muy consciente
de la deuda que tiene con grandes creadores,
tales como Spielberg, Lucas,
Raimi, Yuzna
-sobre todo con su película Society
(1989)- y en especial con uno de sus grandes
ídolos, John Landis.
Sin embargo, lo que más destaca Mira
es el sentido independiente que todos estos
grandes creadores tuvieron en sus comienzos
y que han tratado de mantener a lo largo
de sus carreras profesionales.
"Siempre he admirado la decisión
de personas como Sam Raimi
que fueron capaces de sacar a la luz proyectos
como Evil
Dead, prácticamente sin apoyos,
y en el que parecía el peor momento.
He tratado de seguir sus enseñanzas
y de hacer en todo momento la película
que quería, sin preocuparme del qué
dirán los demás".
Esta afirmación viene corroborada
por la elección del actor tan poco
adecuado a priori como acertado, a la postre.
Corey Feldman pasa de ser
un pusilánime camarero de pizzería,
enamorado de la prototípica reina
del instituto e hija de un magnate de hoteles,
a un resolutivo héroe por accidente
que no duda en enfrentarse a una caterva
de fanáticos miembros de una secta
apocalíptica para defender a nuestro
mundo de la destrucción.
Y lo mejor de todo es que el director,
durante los 117 minutos del metraje, da
la sensación de que sabe lo que quiere
contar, llevando a los protagonistas y al
espectador al terreno que él desea
que pisen. Otra cosa muy distinta es que
te guste o no la manera que tiene Mira de
contar la historia. Sin embargo, ello en
nada resta la valía del trabajo de
Mira como director y co guionista de la
historia junto con Mikel Albariño.
La pega que siempre se termina poniendo
cuando se habla del género fantástico
-y aquí le robo las palabras al genial
director Guillermo
del Toro- se resume en las siguientes
palabras. "Si The
Birthday fuera una película
de cine oriental, tan de moda en los últimos
años, la mayoría de los críticos
estarían babeando por los pasillos
ante tan arriesgada propuesta, sin embargo
aquí cuesta reconocer que el talento
pueda venir de un joven director español,
que ha sido capaz de arriesgarse en una
propuesta como ésta". Se
puede decir más alto, pero no más
claro.
Afortunadamente, y tras los dos años
de espera, la película de Mira
llega hasta las pantallas de nuestro país.
De esta forma el público en general
tendrá la oportunidad de descubrir
que también en nuestro país
se puede hacer cine fantástico, y
sin necesidad de grandes medios. Sólo
queda que los espectadores quieran confiar
en la propuesta y acudan a verla.
Para terminar, espero que The
Birthday sea el nacimiento de una
carrera profesional que nos lleve a ver
más proyectos dirigidos con el talante
y la entrega de un director como Eugenio
Mira.
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