Tras el asesinato de su mujer, la desesperación del exitoso arquitecto Jonathan Rivers se vuelve obsesiva al descubrir el fenómeno EVP (electronic voice phenomena), una práctica por la que se graban voces de los que han muerto a través de transmisiones en aparatos electrónicos. Jonathan utiliza este medio de comunicación, conocido como "white noise” para comunicarse con Anna, donde quiera que esté, y descubre que la fallecida tiene una misión para él: evitar futuras muertes a manos del brutal psicópata que la mató a ella.
A medida que avanza la historia, y según Jonathan se mete más y más en el misterioso mundo del EVP, empieza a tener miedo no solo del asesino al que persigue, sino también de las entidades del otro mundo que han empezado a acecharle. Realmente furiosos y alimentados por un odio arrogante causado por la interferencia de seres dolidos que intentan contactar con sus seres queridos muertos, estas almas diabólicas pretenden matar a Jonathan, pero sólo pueden intervenir en los acontecimientos del plano terrenal cuando los humanos alcanzan un punto de extremo daño emocional, y es en ese punto cuando estas criaturas pueden manifestar físicamente su odio.
Para ilustrar la parte mental y emocional de Jonathan, y para llevar esta premisa a las áreas de producción de la película, el director del filme, Geoffrey Sax, trabajó con una amplia gama de colores. “Al comienzo de la película, la casa de Jonathan y Anna es de colores muy suaves y visten también en tonos pastel y todo es muy brillante porque es la pareja ideal para la que todo marcha bien. Es una casa bonita, todo es bonito. Pero lo que hicimos fue absorber todo el color de la película según avanzábamos de tal manera que según va desapareciendo el color de la vida de Jonathan, va desapareciendo también de la película. De esta forma, cuando se muda a su nuevo apartamento y se encuentra en medio de su obsesión por el EVP, todo es muy geométrico y angular, muy frío. A medida que su obsesión va aumentando y su apartamento va siendo cada vez más desastroso, él se va descuidando más y más. Y manipulamos las imágenes después del rodaje para hacer que los colores fueran del brillo a colores mucho más fríos", ha comentado.
Michael Keaton, el Batman de Tim Burton, protagoniza White noise, junto a la canadiense Deborah Kara Unger (The game, 1997). La actriz estuvo en esta producción "como en casa", pues el rodaje se desarrolló íntegramente en Vancouver. |