Si tuviéramos que hacer una analogía hacia el fantástico de este filme policíaco concluiríamos que se trata de un híbrido entre lo mejor de La noche de los muertos vivientes o Amanecer de los muertos, rodado con el estilo frenético del John McTiernan de La jungla de cristal (1988). La versión de Richet del clásico de 1976 del maestro John Carpenter toma la premisa central del guión y la impulsa con un rumbo completamente nuevo, mucho más elaborado y frenético en el que los giros del guión adquieren un valor decisivo.
Jake Roenick, un policía en tratamiento por un difícil pasado, se encuentra al frente de la comisaría del distrito 13 una noche de fin de año acosada por una gran tormenta de nieve. La secretaria de la comisaríay un viejo oficial a punto de jubilarse son el único personal que hace guardia en el viejo edificio cuya oficina está a punto de trasladarse. Sin embargo, la noche planea más visitas como la de la psicóloga del sargento Roenick y un grupo de presos desviados por el temporal. Entre los reos se encuentra el peligroso jefe de la mafia Marion Bishop, personaje que toma su nombre del protagonista de la cinta de Carpenter.
La relación de Bishop con policías corruptos lo convierten en el blanco principal de un ataque nocturno cuyo objetivo es impedir que descubra la trama criminal a cualquier precio.
El presidente de la productora Why Not, Pascal Caucheteux, convenció a Carpenter por el nuevo rumbo que tomaría el guión y además con el cartel del estreno en Francia de Río Bravo (1959), un brillante guiño ya que la primera versión tuvo como modelo la película de Howard Hawks. |