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Estreno en Estados Unidos 07-04-2006 Estreno en España  07-04-2006
EL CASO SLEVIN / LUCKY NUMBER SLEVIN
Género: Thriller
País: Estados Unidos
Año: 2006
Duración: 109 mins.
Ficha técnica

Dirección - Paul McGuigan
Guión - Jason Smilovic
Producción - Christopher Eberts, Andreas Grosch, Kia Jam, Robert Kravis, Tyler Mitchell, Anthony Rhulen y Chris Roberts
Fotografía - Peter Sova
Música - Joshua Ralph

Ficha artística

Josh Hartnett - Slevin
Bruce Willis - Mr. Goodkat
Lucy Liu - Lindsey
Morgan Freeman - El Jefe
Ben Kingsley - El Rabino
Michael Rubenfeld - Yitzchok
Peter Outerbridge - Dumbrowski

Comentarios

Cuando en 1992 y 1994 Quentin Tarantino filmó sus excelentes Reservoir Dogs y Pulp Fiction, no sólo reinventó el cine negro fusionándolo con el humor más mordaz y una violencia desmesurada, tanto física como verbal, sino que además dio pie a toda una escuela de fieles seguidores en el mundillo del celuloide. Tanto es así, que existen muchas películas que a la hora de definirlas, lo primero que nos acude a la mente es: “una película de Tarantino”, como si se tratase de un género propio, sin importar que el autor no tenga ninguna implicación en la película en concreto.

Eso es lo que sucede con El caso Slevin. A todas luces, ésta es una película de Tarantino. O lo que es lo mismo, personajes interesantes, diálogos ingeniosos y mucha sangre.

La película cuenta la historia de dos mafiosos enfrentados desde hace años entre ellos y cómo un joven llamado Slevin queda atrapado accidentalmente en mitad del fuego cruzado sin que tenga ninguna relación con ellos. ¿O no? Y es que en El caso Slevin nada es lo que parece.

Efectivamente, nos encontramos ante una de esas películas puzzle, donde se invita al espectador a participar en el juego de averiguar cual es la historia real y qué es lo que está sucediendo. Sin embargo, a diferencia de otras películas similares, en El caso Slevin eso no lo descubrimos hasta muy avanzada la película, pues la acción inicial es muy lineal y no se abusa de giros inesperados e incoherentes que restan credibilidad a la historia. Y ese es uno de los mayores aciertos del film, ya que no comienzas a desorientarte hasta estar enganchado a la trama y ser partícipe de ella, quedando atrapado en la espiral de acontecimientos que se aceleran hacia el final del metraje.

Eso nos permite disfrutar plenamente de la película, sin perder el tiempo realizando complicadas cábalas ni falsas deducciones que se nos den al traste al siguiente giro de los acontecimientos. Aunque ciertamente algunos datos del final no son difíciles de adivinar otros se nos desvelan por sorpresa, dejando al espectador con la boca abierta y pensando son satisfacción: “¡ah, claro, así que era eso!”.

Además, tras la resolución final, no queda ningún cabo suelto, ningún asunto abierto, lo que demuestra la clara visión de Paul McGuigan sobre lo que quería explicar y cómo quería hacerlo.

De todas formas, la extraordinaria dinámica de la película no habría sido posible si no contara con tan magníficas interpretaciones. Pocas veces una película logra reunir un reparto de semejante nivel y consigue, además, sacar lo mejor de cada uno de ellos. No es de extrañar la buena labor de Bruce Willis, Morgan Freeman o Ben Kingsley, sino que incluso los habitualmente sosos Josh Harnett y Lucy Liu (basta con recordar que tienen en sus filmografías “clásicos” como Hollywood: departamento de homicidios o Los Ángeles de Charlie, respectivamente) están a la altura de las circunstancias.

Ante semejante panorama, El caso Slevin se permite tanto homenajear como parodiar a otras películas del género. Así, son constantes los chistes o guiños a costa de James Bond, Hitchcock o incluso el propio Tarantino. Tanto es así, que incluso se encuentran diversas anécdotas, quizá incluso casuales, que aderezan convenientemente el argumento.

Por ejemplo, Bruce Willis encarna a un asesino a sueldo, cuando en su anterior película, Sin City, en la que también coincidía con Josh Harnett, era el segundo quien encarnaba a un asesino a sueldo, como si se hubiesen intercambiado papeles. Otro ejemplo, en un momento dado, el personaje de Willis entrega al de Harnett un reloj metálico que había pertenecido a su padre. En Pulp Fiction, Christopher Walker hace lo propio con la versión infantil de Willis.

Quizá el único pero que se pueda poner a El caso Slevin es el abuso de flashbacks repitiendo escenas ya vistas para explicar mejor lo sucedido, como si el director no tuviese demasiada fe en la inteligencia del espectador o no confiara demasiado en su propia habilidad para atar cabos. Poca cosa para enturbiar siquiera una gran película.

 

David Medina

 Web oficial  Tráiler en quedetrailers.com
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El momento, el lugar y el número equivocados.

 

 

 

 

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Pistola, peluquín y cara de circunstancias son los elementos que caracterizan a los personajes interpretados
por Bruce Willis.

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