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Estreno en Estados Unidos  26-05-2006 Estreno en España  26-05-2006
X MEN: LA DECISIÓN FINAL / X-MEN: THE LAST STAND
Crítica de Eduardo Serradilla     Crítica de David Medina
Género: Ciencia ficción
País: Estados Unidos
Año: 2006
Duración: 104 mins.
Ficha técnica

Dirección - Brett Ratner
Guión - Daniel P. Harris
Producción - Avi Arad, Lauren Shuler Donner y Ralph Winter
Fotografía - Philippe Rousselot y Dante Spinotti
Música - John Powell

Ficha artística

Hugh Jackman - Logan/ Lobezno
Halle Berry - Ororo Munroe/ Tormenta
Ian McKellen - Eric Lensherr/ Magneto
Famke Janssen - Dr. Jean Grey/ Phoenix
Anna Paquin - Marie/ Pícara
Kelsey Grammer - Dr. Hank McCoy/ La Bestia
Rebecca Romijn - Raven Darkholme/ Mística
James Marsden - Scott Summers/ Cíclope

Comentarios

Resulta difícil hablar del final de una saga, más cuando se tienen sentimientos encontrados al hacerlo. Uno sabe que está asistiendo a un final, pero hay muchas cosas en su interior que le hacen desear que el desenlace sólo dé paso a una nueva continuación de la historia.

Éste es muy bien el caso de X-Men: The last stand, tercera y última película dedicada al grupo de mutantes más famosos de la historia del cómic, película que presentó problemas desde su misma génesis.

El director de las dos primeras entregas, Bryan Singer, abandonó el proyecto al recibir la oferta de Warner Bros para dirigir la tanto tiempo anunciada nueva versión cinematográfica de Superman.

Antes de esto, Singer ya había hablado con buena parte del equipo técnico y algunos de los actores para que repitieran sus anteriores papeles en la saga, haciendo presagiar que la tercera y última entrega de la saga no dejaría indiferente a nadie. Tras su marcha muchos temieron que esta tercera parte se quedara en el cajón de los proyectos que pudieron ser pero no fueron, dadas las expectativas puestas en el realizador. No obstante, Twentieth Century Fox decidió recurrir al director Brett Ratner como sustituto para llevar al proyecto hasta su realización final.

Ratner había sido considerado como candidato para hacerse cargo de las labores de dirección en la primera de las películas, pero fue descartado cuando Singer aceptó la oferta de la productora. De ahí que su elección no sea tan casual como muchos pudieran pensar. Además, Ratner siempre se ha considerado un fan de los cómic -y de los mutantes en particular-, algo que queda palpable, dadas las continuas referencias al mundo gráfico de los mutantes en esta tercera parte.

De todas maneras, sus anteriores trabajos como director no lo terminaban de acreditar como el responsable idóneo para X-Men 3. Sus dos entregas de Rush hour (Hora punta, en España) aún siendo tremendamente entretenidas –merced al trabajo de Jackie Chan y al siempre desmedido Chris Rock- no eran la mejor carta de presentación para lidiar ni con mutantes buenos ni malos. Red Dragon (2002), dirigida también por Ratner, primera de las aventuras del doctor Hannibal Lecter tras la adaptación realizada en los 80 por Michael Mann (ManHunter), demostraba que el joven director sabía mantener el tempo narrativo y lidiar con actores de la talla de Anthony Hopkins sin que le pesara demasiado.

Ratner se puso manos a la obra y se comprometió a enfrentarse al reto de la mejor manera posible, aún con la presión que supone superar un listón anterior como el colocado por Singer.

Entrando dentro el terreno de la película, X-Men: The last stand tiene un arranque que determinará el desarrollo del resto de la narración. En ella vemos a un Eric Lensherr, Magneto y Charles Xavier, cuando ambos conocieron a una joven Jean Grey, hace 20 años. Aquel encuentro da paso a la realidad cotidiana en la escuela de Xavier para jóvenes talentos. En ella, cada uno tiene asignada su obligación diaria menos un abatido Scott Summer Cíclope-.

Éste trata de sobrellevar el recuerdo de su mujer, Jean Grey, desaparecida al final de la segunda entrega. Su vida ya no es la misma y su falta de liderazgo se empieza a notar en la buena marcha del grupo adulto de la escuela.

La situación generada por el abandono de las responsabilidades de Cíclope queda palpable mientras Lobezno, Tormenta, Pícara, Gata Sombra y Coloso se entrenan en la sala de peligro. El escenario del entrenamiento está basado en los Uncanny X-Men # 141 y 142, más conocidos como Días de un futuro pasado (Claremont y Byrne, 1981) en un momento en el que la guerra contra los mutantes es total. Los encargados de encabezar dicha contienda son los robots Centinelas, uno de los cuales acaba siendo presa del expeditivo Lobezno.

El problema es que Lobezno ha actuado sin hacerle caso a nadie, algo muy normal en él, poniendo en peligro la cohesión del grupo, cara a un enfrentamiento contra quienes se muestran en desacuerdo con su manera de actuar.

Mientras tanto, el presidente de los Estados Unidos, asesorado por el doctor Hank McCoy –alias, la Bestia- encargado del departamento de asuntos mutantes, trata de encontrar a Magneto, el cual lleva desaparecido desde su último encuentro con los pupilos de Charles Xavier.

Para lo que seguro que no estaba preparado Hank McCoy y ninguno de los mutantes del planeta era para el descubrimiento logrado por los laboratorios Worthington. Del trabajo de sus científicos y de un extraño niño, Leech, ha surgido una vacuna capaz de anular el gen mutante. La inesperada noticia está tomada del primero de los arcos argumentales del guionista, escritor y director Joss Whedon para la serie Astonishing X-Men.

Tal revelación, realizada por Warren Worthinton II, padre del mutante conocido como Ángel, supondrá el detonante para que magneto salga de su retiro y organice su hermandad de mutantes diabólicos. En medio de todo esto, un poder inimaginable está a punto de desencadenar un verdadero cataclismo en todos los personajes implicados en la historia. Nada ni nadie quedarán indiferentes cuando el poder de Phoenix ande sobre la superficie del planeta. Y como en toda guerra, habrá víctimas en ambos bandos.

Lo que queda palpable, llegados a este punto de la narración es la cantidad de situaciones y personajes con los que debe tratar del director.

En lo que sí se recuerda a Singer es en su labor de co-escritor del guión, dado que el trabajo de los responsables de dicho apartado, en ésta tercera parte, no es tan compacto como ocurriera en la anterior entrega.

Esta afirmación se debe, en buena medida, al referirme al trabajo de un escritor y guionista como Zak Penn, capaz de muy buenos trabajos como ocurriera en X-Men 2 (2003) junto a Singer, o de despropósitos notables como los sufridos en la adaptación en solitario del personaje de Elektra (Rob Bowman , 2005).

No quiero decir que el resultado final no esté a la altura de los requerimientos, porque la implicación de Ratner y sus conocimientos del universo mutante ayudan al resultado final. Sin embargo, la cohesión lograda por Singer no se termina de alcanzar en toda la narración, aunque Ratner ha logrado pasar la prueba y con buena nota –no se crean que con sólo un aprobado raspado-.

Bien es cierto que, en esta película, algunos de los personajes quedan bastante desdibujados o su actuación está condicionada por el trabajo de grupo, caso de Coloso, o de Mística, esta última utilizada por el gobierno para encontrar a Magneto y cuya actuación estará condicionada por la recién descubierta vacuna contra el gen mutante.

En X-Men: The Last Stand podemos disfrutar con la mayor representación del mundo mutante en tres dimensiones de cuantas han desfilados por la gran pantalla.

A los ya comentados se incorporan personajes como Calisto, Juggernaut, o Madrox –el hombre múltiple- por el bando de los malos, al igual que vemos a la doctora Moira Mactaggart, especializada en el mundo mutante y personaje habitual en la colección gráfica de los Nuevos Mutantes, por el bando de los buenos.

Ciñéndonos a los actores que dan vida al universo mutante vuelven a destacar las interpretaciones de Patrick Stewart y sir Ian McKellen en el papel de los antagonistas y sin embargo amigos, Charles Xavier y Eric Lensherr.

Por el bando de los mutantes buenos, Hugh Jackman, Halle Berry, Ana Paquin, Shawn Ashmore, Daniel Cudmore y James Marsden repiten en los mismos papeles que en las anteriores entregas. Como novedad tenemos al profesor y miembro fundacional de los X-Men, Hank McCoy, muy bien resuelto por el actor Kelsey Grammer (el doctor Fraiser) y la inquietante y resolutiva Ellen Page, en el papel de Kitty Pryde. Presentado de manera más tangencial, pero con una presencia que justifica de sobra su inclusión está Ben Foster Warren Worthington III- o el mutante conocido como Ángel.

Por el bando de los mutantes diabólicos conoceremos al demoledor Juggernaut, con el rostro de Vinnie Jones; a Jaime Madrox, interpretado por el televisivo Eric Dane; o a la letal Calisto, interpretada por la también habitual en la pequeña pantalla Dania Ramírez.

Las dos mujeres antagonistas en las primeras entregas –Mística y Jean Grey- volverán a la pantalla interpretadas por Rebecca Romijn y Famke Janssen, aunque esta última en un papel muy diferente al que nos tenía acostumbrado.

Todos y cada uno nos conducirán al desenlace de esta tercera y última entrega de los mutantes, creación de Stan Lee, pero popularizados por el patriarca mutante por excelencia, Chris Claremont, quienes hacen un breve cameo en el preámbulo de la película.

Las distintas excusas argumentales, algunas ya comentadas, y otras como la relación entre Bobby DrakeHombre de hielo- y Pícara, y la llegada a escena de Kitty Pryde –Gata Sombra- terminarán por componer el complicado rompecabezas que termina por ser la narración en buena parte de la duración del largometraje.

El acierto de Ratner es tratar de cerrar la mayoría de los cabos sueltos antes de que la acción se desarrolle en el escenario en donde Magneto y su ejército de mutantes, los miembros de los X-Men, y la todopoderosa Phoenix se encuentran para determinar el presente y futuro de los mutantes del planeta Tierra.

Ratner sabe dirigir la escenas de acción y dicha batalla, cuyo comienzo bebe del arco argumental escrito por el guionista Grant Morrison para la serie New X-Men (Planet-X, NXM #146-150), no deja indiferente a nadie que la vea. Me he guardado algunos acontecimientos que también son definitorios para el desenlace final, pero estos hay que verlos y sufrirlos para después hablar de ellos.

Ignoro la razón del ajustado metraje de la película, en una época en la que cualquier realización supera las dos horas sin estar plenamente justificado. Puede que esto obligue a correr en algunas partes de la narración, con lo que se da por supuesto que el espectador conoce algunos detalles propios de la series gráficas.

Dejando a un lado las controvertidas y socorridas versiones íntegras o versiones del director comercializadas en DVD, a pocos meses del estreno cinematográfico, queda claro que X-Men: The last stand es la más friki de las tres entregas. Quizás por dicha razón se prefiere ir al meollo de la cuestión en vez de perder el tiempo en explicaciones conocidas por la mayoría de los seguidores de la saga.

El resultado final es una película trepidante en buena parte de la narración, aunque no muestre la cohesión argumental lograda por Singer en las dos primeras entregas.

Sólo queda sujetarse bien a la butaca y prepararse para X-Men: The last stand.

 

Eduardo Serradilla Sanchis

 Web oficial  Tráiler en quedetrailers.com
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