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Estrenos

Estreno en Estados Unidos 10-03-2006

Estreno en España  30-06-2006
LAS COLINAS TIENEN OJOS / THE HILLS HAVE EYES
Género: Terror / Remake
País: Estados Unidos
Año: 2006
Duración: 107 mins.
Ficha técnica

Dirección - Alexandre Aja
Guión - Alexandre Aja y Grégory Levasseur
Producción - Wes Craven, Peter Locke y Marianne Maddalena
Fotografía - Maxime Alexandre
Música - Tom Hajdu y Andy Milburn

Ficha artística

Michael Bailey Smith - Pluto
Ted Levine - Big Bob
Kathleen Quinlan - Ethel
Dan Byrd - Bobby
Emilie de Ravin - Brenda
Aaron Stanford - Doug
Vinessa Shaw - Lynn
Billy Drago - Papá Jupiter

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En los anales del terror de nuestros días, pocas películas han dejado una huella tan profunda como el clásico de culto de 1977 de Wes Craven LAS COLINAS TIENEN OJOS. Con su cruda, cruel e implacable historia de suspense sobre una familia que está de vacaciones y que de repente ha de librar una desesperada batalla por la supervivencia, esta película de ínfimo presupuesto y nulas reglas produjo un enorme impacto en el sistema nervioso de los espectadores con sus intrigantes temáticas y sus atroces sobresaltos.

Ahora, inspirándose en la audaz imaginación del maestro del cine de suspense, Wes Craven (que ejerce también labores como productor junto a Marianne Maddalena y a Peter Locke), llega una reintrepretación contemporánea de LAS COLINAS TIENEN OJOS de la mano de los innovadores cineastas Alexandre Aja y Gregory Levasseur, cuyo reciente éxito ALTA TENSIÓN generó grandes elogios y una enorme controversia, elevando el listón de las películas de terror con su descarnada y gráfica visión del terror psicológico.

Aja y Levasseur llevan esta espeluznante historia de miedo aún más perturbador al siglo XXI, rediseñandola con su crudo e inquietante realismo y su vertiginoso estilo visual, de manera que aterrorizará a toda una nueva generación de espectadores.

Todo empieza con el viaje campo a través de una familia típicamente disfuncional. Es el aniversario de boda del pétreo detective de policía de Cleveland, “Big Bob” Carter (TED LEVINE) y de su dicharachera mujer Ethel (la nominada al Oscar® KATHLEEN QUINLAN) y para celebrarlo, Bob pide a su gran familia que cruce California con ellos, esperando que las alegrías que les depare la carretera puedan ayudar a recomponer sus deterioradas relaciones.

Nadie se siente particularmente feliz con la idea. A la hija mayor, Lynn, (VINESSA SHAW) le preocupa la seguridad y el confort de su nuevo hijo mientras que a su marido, Doug (AARON STANFORD), un hombre educado y loco por la tecnología, le preocupa estar tan cerca de su suegro. Por su parte, la hija adolescente, Brenda, (EMILIE DE RAVIN) detesta la idea de tener que dejar a sus amigos para embarcarse en un viaje de estrechamiento de lazos familiares, mientras que Bobby, (DAN BYRD), un joven bromista, está ansioso por divertirse con los dos pastores alemanes de la familia, Bella y Bestia. Sin embargo, el clan al completo termina amontonándose en una deteriorada caravana Airstream del 88 que Bob adora y emprende camino hacia el Oeste.

Más tarde, Big Bob decide tomar un desvío. De repente, la familia Carter se encuentra en una desolada franja de desierto, donde no parece haber un ser vivo en mil millas a la redonda. Cuando se produce un pequeño e inesperado problema en el vehículo, se ven inmersos en graves dificultades, lejos de cualquier ayuda que les pueda llegar, con un implacablemente caluroso sol del desierto cayendo de forma inmisericorde sobre sus cabezas. Pero mientras luchan por sobrevivir en este letal desierto, emerge una amenaza aún más grande. Ahora los Carter se dan cuenta de que quizás no estén tan solos como pensaban en un principio.

Hay otro grupo de supervivientes en las colinas que rodean al desierto: un clan mutado genéticamente, insaciablemente hambriento y sediento de sangre; la aterradora prole de unos mineros dejados de lado en los días en los que las pruebas nucleares extendieron su lluvia radioactiva por todo el desierto, los cuales no cejarán hasta matar uno a uno a toda la familia Carter. Enfrentados a la brutalidad más terrible, los Carter tendrán que mantenerse unidos y pelear si pretenden encontrar alguna esperanza de ver vida civilizada de nuevo.

LAS COLINAS TIENEN OJOS es una producción de Craven / Maddalena Films y Peter Locke para Fox Searchlight Pictures. Se estrena el 30 de junio de 2006.

En una carrera que ha abarcado más de tres décadas, Wes Craven se ha convertido en un fenómeno cultural a nivel mundial en el cine, la televisión y la literatura. Reinventó el género de terror adolescente en 1984 con el clásico PESADILLA EN ELM STREET, escrita y dirigida por él y, en la siguiente década, deconstruyó de nuevo el género con la sumamente exitosa trilogía de SCREAM. Únicamente estas dos franquicias le han reportado casi mil millones de dólares y han demostrado bien a las claras el profundo conocimiento de Craven de los deseos y miedos a menudo inconscientes que parecen enturbiar la psique humana.

“Es un fantástico narrador de historias, un convincente escritor y un maravilloso director”, dice el productor de LAS COLINAS TIENEN OJOS, Peter Locke, que produjo, financió y distribuyó la película original en 1977. “Es el maestro del género de terror porque tuvo un temprano éxito en él y lo ha entendido y trabajado como probablemente nadie más lo haya hecho”.

El éxito de Craven a la hora de indagar la naturaleza del miedo empezó en 1972 con su primera película, LA ÚLTIMA CASA A LA IZQUIERDA, y lo llevó a un nuevo nivel de magisterio en su segundo trabajo en el cine, LAS COLINAS TIENEN OJOS, qué rápidamente se hizo un hueco dentro de la psicología cultural con su sólido relato sobre una familia de mutantes que mata viajeros en una zona en la que el gobierno ha llevado a cabo pruebas nucleares.

Craven escribió el guión tras inspirarse en la atroz historia real de la familia escocesa del siglo XVII de Sawny Beane, que tendía emboscadas a los viajeros en los solitarios caminos de aldea, matándoles de las formas más abominables para posteriormente, de manera sorprendente, comerse a sus víctimas y dejar abandonados sus restos. La historia cuenta que los miembros de la familia Sawny Beane, que llegó a estar integrada por 48 individuos, procreaban entre ellos y llegaron a matar a numerosos viajeros. El rey Jaime I de Escocia envió al final a cuatrocientos soldados y perros de caza para perseguir y hallar el escondite de la familia: una caverna de los horrores empapada de sangre. Después de ser capturados, el rey ordenó que todos los miembros de la familia fueran ejecutados de la misma manera en la que habían sido asesinadas sus víctimas.

Para Craven, este poderoso y antiguo relato entroncaba con los miedos modernos más extendidos; miedos sobre el choque entre nuestro anhelo de civilización y nuestra propensión humana hacia la más inconcebible brutalidad y hacia los comportamientos más execrables. Trasladando la historia a la América del siglo XX, Craven también vio una oportunidad para explorar lo que llama “el lado sombrío” de la familia americana – cuando esta familia de una ciudad dormitorio ha de enfrentarse con los miembros más primitivos de una familia de mutantes.
Eran los días anteriores a las películas de terror de gran presupuesto, y la versión original de LAS COLINAS TIENEN OJOS se hizo con un reducido equipo de realización integrado por 15 personas y con unos exiguos 325.000 dólares en el desértico pueblo californiano de Victorville.

Había tantas estrecheces que el productor Peter Locke llevaba a los actores hasta los exteriores en un desvencijado Winnebago y el equipo de realización llevaba bolsas de basura a modo de chubasqueros cuando el tiempo se ponía tormentoso. El atrezo se sacó limpiando lo que había del clásico de terror de Tobe Hooper de LA MATANZA DE TEXAS y se halló una abandonada gasolinera que se empleó para crear el decorado clave de la película. La película se rodó con cámaras manuales de 16 mm, adoptándose un look crudo que no hacía sino intensificar el terror.

A pesar de su humilde producción, LAS COLINAS TIENEN OJOS rompió récords de taquilla cuando se estrenó en el verano de 1977. Los espectadores se quedaban con la boca abierta con lo que veían y los críticos se sintieron desconcertados y horrorizados al mismo tiempo. A diferencia de las películas de terror que se estilaban por entonces, con sus monstruos predecibles y sus asesinos fáciles de concebir, esta película derribaba de forma atrevida los límites más lejanos de los tabúes más arraigados dentro del terror cinematográfico y abría la vía para las atrevidas indagaciones ulteriores que, sobre el miedo, se llevan a cabo en el cine de nuestros días. El filme se convirtió en un clásico, tuvo una gran influencia en numerosas películas de terror que vendrían tras él y sacudió a los espectadores con una excitación emocional tal que han seguido vibrando con la cinta en la era del DVD.

Volvamos treinta años más tarde… ahora, fascinados por el sorprendente éxito de nuevas versiones de películas de terror como LA MATANZA DE TEXAS y TERROR EN AMITYVILLE, Craven y sus socios productores valoraron la posibilidad de revisar LAS COLINAS TIENEN OJOS – pero con el intensificado poder narrativo de las herramientas cinematográficas más avanzadas de las que disponemos hoy en día. Craven lo explica así: “Al haberse producido la película original con un presupuesto tan exiguo, hubo muchos aspectos de la historia que no pude permitirme explorar, así de simple. Por suerte, la nueva versión cuenta con un presupuesto mucho más alto, así es que pudimos abordar una producción de mucha más envergadura y tomarnos más tiempo y poner más cuidado a la hora del rodaje”.

Para volver a presentar este clásico del cine de terror ante los ojos de los espectadores de hoy en día, Craven sabía que tendría que asumir un estilo y una energía modernos, así es que él y su equipo de producción empezaron buscando a un prometedor joven director que pudiera aportar una perspectiva fresca al proyecto. El puesto iba a resultar ser extremadamente difícil de cubrir. Requería a un auténtico innovador visual, alguien que poseyera no sólo una imaginación singular y sombría, sino también un talento incomparable para poder volver a explorar la incansable acción, el macabro humor y el estremecedor pánico característicos del filme original, fundiéndolos además en una nueva experiencia completamente nueva.

Siempre a la búsqueda de cineastas excepcionales, la veterana socia en la producción de Wes Craven, Marianne Magdalena, quedó encandilada cuando vio el filme francés de 2003 de Alexandre Aja y Gregory Levasseur, ALTA TENSIÓN, un relato empapado de sangre sobre un asesino en serie y las mutilaciones que era una oda a las películas americanas de terror y cercenamientos de los años setenta. Tras ver el largometraje, Maddalena llamó a Craven y a Locke para decirles que debían ver la película de inmediato.

Locke, Craven y todo su equipo de producción quedaron igualmente impresionados con ALTA TENSIÓN y con su provocador y fresco acercamiento a un género frecuentemente sobreexplotado. “Todos estábamos de acuerdo en que era un ejercicio brillante”, dice Marianne Maddalena. Más aún, el filme de bajo presupuesto y producción independiente contenía aleccionadores valores de producción, demostrando a Craven, a Maddalena y a Locke que Aja y Levasseur eran cineastas muy duchos en la materia y que podrían ser altamente creativos sin las limitaciones propias de la escasez de presupuesto.

Reconocido a menudo por su ojo clínico a la hora de descubrir nuevos talentos en ciernes, y tras haber descubierto con anterioridad a estrellas de la pantalla como Sharon Stone y Johnny Depp, a Craven le llevó muy poco tiempo convencerse de que Aja y Levasseur eran los cineastas adecuados para abordar de nuevo su clásico.

“Con ALTA TENSIÓN, Alex y Gregory demostraron un conocimiento multifacético de lo que es profundamente aterrador”, comenta Craven. “Tras ver la película y conocerles posteriormente, quise trabajar con ellos”.

Alexandre Aja, de tan sólo veintisiete años de edad, pasó sus años de formación ayudando a su padre, el director Alexandre Arcady, ex exóticas localizaciones de todo el mundo, A los diez años, conoció a su mejor amigo y colaborador desde hace tiempo Gregory Levasseur, quien se convertiría en un visionario guionista y director artístico, A los dieciocho años de edad, el filme de Aja y Levasseur, OVER THE RAINBOW, obtuvo una nominación al Mejor Cortometraje en el Festival de Cine de Cannes. Tres años más tarde, su primer largometraje, FURIA, fue nominada a un Fantasporto International Fantasy Award a la Mejor Película. Posteriormente, este dúo causó sensación en los Festivales de Cine de Toronto y Sundance con ALTA TENSIÓN, lo que es tradujo en un estreno en los Estados Unidos con todas las de ley y una gran popularidad para este pequeña película francesa.

Aja y Levasseur respondieron en el acto con gran entusiasmo y pasión a la singular propuesta de abordar la historia de LAS COLINAS TIENEN OJOS con su propia y fresca visión. Para estos dos adictos al cine, era un sueño hecho realidad; la oportunidad que se les brindaba de reimaginar una de sus películas favoritas, bajo la supervisión de su creador original, pero con toda la libertad del mundo para tomar nuevos caminos. Estaban tan cerca del nirvana como sólo lo pueden estar los fanáticos del cine de terror.

“Wes Craven era uno de nuestros héroes cuando éramos niños”, afirma Aja. “Crecimos viendo todas sus películas y eso fue lo que nos introdujo en las películas de terror al principio. Greg y yo nos hicimos amigos con una de sus películas, SHOCKER – 100.000 VOLTIOS DE TERROR, y LA ÚLTIMA CASA A LA IZQUIERDA fue una gran fuente de inspiración para nosotros cuando hicimos ALTA TENSIÓN.

Así que dado todo eso, seguramente que no nos podíamos sentir más felices”.
Este dúo de realizadores estaba especialmente emocionado con la perspectiva de poder ir incluso más allá en la indagación gráfica de la historia sobre la noción del miedo y de ahondar más en profundidad en la lucha de cada personaje por su supervivencia, lo cual no había sido posible en la cinta original. Inspirados por clásicos de supervivencia del cine americano como DEFENSA - DELIVERANCE, Aja veía el filme como una oportunidad de echar un vistazo a la naturaleza humana en las condiciones de mayor presión imaginables. “Para nosotros era el perfecto siguiente escalón tras ALTA TENSIÓN porque nos brindaba la oportunidad de dar un paso más en el proceso del miedo”, señala Aja. “Me encanta cuando estás viendo una película y no puedes beber un refresco ni comer unas palomitas porque estás demasiado metido en la historia. LAS COLINAS TIENEN OJOS es exactamente esa clase de película”.

Además, a Aja y Levasseur les resultaba sumamente sugerente la evocación de la familia que existe en la película (con sus retratos diametralmente opuestos de una familia de una ciudad dormitorio relativamente normal, a pesar de las deficiencias que hay típicamente en todas, intentando reunirse, y de su contraparte familia mutante, literalmente deformada, depravada y dominada por los instintos. “La idea de hacer una película de terror y supervivencia sobre una familia y no sobre un puñado de adolescentes era muy atractiva”, afirma Aja. “Cuando tienes a una familia como los Carter, tienes la oportunidad de explorar personajes muy diferentes con sus muy distintas maneras de enfrentarse al peligro. Eso era algo muy interesante y nos permitía construir escenas muy diferentes con cada uno de ellos. Creo que habrá espectadores que se podrán sentir identificados con la madre, otros con la hermana, el hermano o el yerno; y la experiencia es siempre mucho más real más perturbadora cuando te preocupas de verdad por la suerte de los personajes”.

Aja y Levasseur empezaron poniendo al día el guión original de LAS COLINAS TIENEN OJOS, trayéndolo al 2006. Aja lo recuerda así: “Wes fue un perfecto caballero y dijo: ‘Yo ya he hecho mi película y respeto de verdad vuestra forma de ver las cosas, así que quiero que hagáis vuestra propia película’. Más bien lo que nos pidió era que encontráramos una nueva forma de abordar el original. Creo que como una semana más tarde nos dio algunas ideas para meter el tema de las pruebas nucleares en la trama de la historia”.

La visión de Aja y Levasseur sobre el emplazamiento de las pruebas nucleares, con sus extraño pueblos clonados unos de otros, los maniquís imitando familias y las ruinas radiactivas, y sobre las deformidades producidas por la verdadera radiación en la familia mutante empezó a imbuir en esta historia, ya de por sí chocante, un nuevo nivel de atormentador realismo. Craven comenta: “El tema de los efectos de la radiación nuclear sobre los seres humanos es muy oportuno. La población en general tiene escasa información e idea sobre lo peligrosas que pueden ser las partículas nucleares”.

Otro aspecto de LAS COLINAS TIENEN OJOS que intrigaba a Levasseur era el corto lapso de tiempo (pero repleto de acontecimientos) que cubre la película. “Cuando estás manejando un periodo de tiempo tan sumamente corto, únicamente una noche de acción, cuentas con un marco muy interesante”, reconoce Levasseur. “Empiezas en un punto en el que todo tiene buena pinta y está limpio y terminas con todas las ropas hecha jirones, sangre por todos lados y gente herida y casi muerta. La evolución es muy grande y creo que es tremendamente excitante cuando existe ese enorme contraste entre el principio y el final de una película”.

A partir de aquí la historia fue evolucionando conforme pasaban los meses, mientras Aja y Levasseur se sumergían más y más en los alarmantes e inquietantes temas presentes en la película. “Nuestra versión es un remake, pero al mismo tiempo trata más el tema del miedo, de la lucha real por la supervivencia, de una familia enfrentándose a algo espeluznante y desconocido. Intentamos poner al día la película haciendo todo más lógico y realista si cabe”, dice Aja. “El objetivo a la hora de hacer una película de terror es siempre hacer todo lo que está en tu mano para asustar a los espectadores, así que espero que esta versión se aún más gore y aterradora que la original”.

Para Aja, la clave era encontrar la mezcla adecuada entre originalidad y homenaje, entre poner al día y expandir la estructura original de LAS COLINAS TIENEN OJOS, sin diluir de ningún modo la cruda y rotunda energía presente en la primera cinta. “No nos gustan muchos de los remakes que, de los clásicos del terror, se han hecho en los últimos años porque parecen demasiado vídeos musicales, demasiado asépticos y no tan gráficos y aterradores como podrían ser”, explica Aja. “Con esta película, pudimos hacer exactamente la clase de película que nos gustaría ver”.
Aja se siente particularmente encantado de estar dirigiendo su primera producción norteamericana. “Para mí, ir a Hollywood era un sueño hecho realidad”, reconoce. “Con la clase de películas que hacemos, ser francés no es importante. Si sabes cómo aterrorizar a la gente, lo puedes hacer en cualquier idioma”.

Desde las primeras reflexiones a la hora de hacer un remake de LAS COLINAS TIENEN OJOS, Alexandre Aja sabía que el componente primordial para sumergir a los espectadores en el terrible via crucis de supervivencia por el que pasa la familia Carter iba a ser que cobraran vida un grupo de personajes modernos que fueran creíbles y realistas. Era el único modo de que los espectadores se sintieran visceralmente atraídos por la experiencia, de quebrar sus nervios y de que tuvieran los niveles de adrenalina a tope, como si estuviesen viendo a sus propios amigos en la angustia de la más terrible oscuridad. Así que una vez se concluyó el guión, se centraron rápidamente en llevar a cabo un intensivo casting.

“Nuestra idea fue siempre la de hacer que la película pareciera todo lo real que se pudiera”, señala Aja. “Así que, durante el casting, buscamos actores que pudieran hacer que los personajes cobraran vida de una forma natural y muy auténtica. La regla desde el principio fue huir de cualquier actor sofisticado y de los grandes nombres, actores con demasiada personalidad y apariencia de estrella, para que de este modo vieras sólo al actor, más que identificarte con el personaje”.
El proceso de casting empezó con la figura central de autoridad en la familia Carter: “Big Bob”, el áspero pero adorable patriarca y policía recientemente jubilado, que pone en marcha el viaje con la idea de que podrá arreglárselas con cualquier contratiempo al que la familia haya de hacer frente en el camino.

Para interpretar a Bob, Aja buscaba a un actor que pudiera evocar los pavoneos de un macho dominante y la profunda esencia de un devoto hombre de familia; todo con tan sólo una pocas líneas de diálogo. Encontró lo que estaba buscando en el veterano actor Ted Levine, entre cuyos anteriores trabajos figuran el del capitán Leland Stottlemeyer, en la exitosa serie de televisión “Monk”, y el de Buffalo Bill en la oscarizada película de Jonathan Demme, EL SILENCIO DE LOS CORDEROS.

Levine parecía reflejar la quintaesencia del “padre americano”. Aja dice: “Ted Levine reunía las cualidades de Big Bob punto por punto, y sabíamos que aportaría en pantalla aún más hondura y matices a su personaje”.

Fan de ALTA TENSIÓN, a Levine le intrigaba el papel de Big Bob, a pesar de los terribles avatares por los que ha de pasar, incluyendo el de ser quemado en la hoguera. Quizás, al alejarse tanto de los típicos papeles de malo para los que a menudo es elegido Levine, se sintió enseguida comprensivamente atraído por Bob. “Me gusta muchísimo el personaje porque es alguien muy normal y real, lo cual creo que es de verdad uno de los mayores desafíos que puede afrontar un actor”, señala Levine. “Puede ser hasta casi fácil interpretar a gente malvada porque siempre puedes encontrar el modo de justificar su comportamiento. Pero interpretar a un tipo sencillo como Bob, manejando un grupo de reglas éticas y morales enfrentándose al mismo tiempo a un miedo atroz, era algo que me resultaba muy interesante”.

La estoica fe de Bob en sí mismo, incluso cuando descubre que en el lío en el que se ha metido su familia, era algo que también le resultaba muy sugerente a Levine. El actor continúa: “Bob es de esa clase de personas que siempre cree que si tienes limones puedes hacer una limonada. Es un tipo posibilista que sigue adelante tras su retiro y ahora... ocurre todo esto. En cierto sentido, es un personaje trágico”.

Sobre todo, tras haber leído el guión, Levine sintió que LAS COLINAS TIENEN OJOS podría gustar a la gente que valora la innovación dentro del género de los thrillers – películas de terror. “Ésta es una de esas películas que estimula esa parte de tu cerebro que se encarga de las contradictorias emociones del deseo y el terror”, señala. “Creo que a la gente le va a dar mucho miedo la peripecia vital de la familia Carter”.

Para la matriarca de la familia Carter, Ethel Carter, en los años sesenta toda una chica del flower power convertida ahora en una protectora madre urbana, los realizadores volvieron sus ojos a la actriz nominada al Oscar® Kathleen Quinlan (APOLLO 13), que aborda un papel muy diferente como una risueña madre que ha de hacer frente a las circunstancias más sombrías. Para Aja, fue el talento interpretativo de Quinlan lo que le cautivó de ella. “Siempre me ha gustado el trabajo de Kathleen, pues es una actriz muy natural y creíble. Pensé que era perfecta para interpretar a esta madre norteamericana tan real”, afirma.

A Quinlan le atraía LAS COLINAS TIENEN OJOS porque nunca había estado antes en una película de terror y, tras ser conquistada por el arte y el empeño de Aja y Levasseur, el acuerdo quedó sellado. “El terror es realmente el único género que no había tocado hasta la fecha, así que tenía que probar para variar”, señala la actriz. “También me impresionaron un montón Alex y Gregory; son muy jóvenes y ponen una gran pasión en todo lo que hacen. Creo que son unos visionarios”.

Al interpretar a Ethel, Quinlan evoca el drama interior de una mujer que siempre ha vivido su vida volcada en su marido y en las necesidades de sus hijos, y que ahora debe ver cómo su familia se siente aterrorizada de todas las formas imaginables por un miserioso clan del desierto. “Ethel es un personaje muy interesante, pues no se parece al personaje típico de una película de terror”, afirma Quinlan. “Ella es una madre y mujer adorable, pero también se encuentra en ese momento crucial de su vida, después de que su marido se haya jubilado. Es alguien que tiene sus motivos para quejarse, pero es consciente de los problemas y puntos débiles que hay en su familia, aunque también es la única persona en el Airstream la fatídica noche que tiene fe en que todo saldrá finalmente bien”.

Cuando Ethel se enfrenta cara a cara con los horripilantes y crueles mutantes, Quinlan tiene que hacer frente a un singular reto interpretativo: crear la semblanza de un pavor puro e inalterado. “La clave es hacer que estés completamente convencida de que te puede estar pasando a ti precisamente en ese momento”, afirma la actriz. “Tuve que ponerme en la situación de Ethel como si fuera completamente real y estuviera sucediendo de verdad todo eso. Era algo realmente espeluznante, y afortunadamente supe estar a la altura de las circunstancias”.

Una vez elegidos los actores para interpretar a Bob y a Ethel, el siguiente gran reto era encontrar al actor que diera vida a su yerno Doug Bukowski. Pacífico vendedor de teléfonos móviles, Doug experimenta la transformación más radical dentro de la familia Carter cuando intenta rescatar a su hijo de las garras de los mutantes. Tras una intensa y extensa búsqueda, los realizadores encontraron a su hombre: Aaron Stanford, más conocido por haber interpretado el papel de Pyros en X MEN 2, y un actor capaz de pasar de lo tímido y asustadizo a lo furioso y heroico en el transcurso de una sola noche.

“Aaron fue una fantástica elección para encarnar el personaje de Doug”, señala el productor asociado Cody Zwieg, “especialmente porque los espectadores se identifican enseguida abierta y fuertemente con él. Luego, tienen la oportunidad de apreciar su transformación, pasando a ser un hombre que no se detendrá ante nada para conseguir recuperar a su familia”.

A Stanford le atrajo enseguida el papel porque no se parecía en nada a sus anteriores trabajos en el cine. También le cogió el gusto a la excentricidad de Doug y a la forma en la que se desarrollan los acontecimientos en el desierto de Nuevo México le lleva a descubrir cosas inesperadas dentro de él. “Doug es un bicho raro, esa clase de aburrida criatura del confort”, observa el actor. “Pero lo que resulta tan interesante de él es que siendo tan comodón y gustándole tanto tener todo bajo control, cuando se producen esos terribles acontecimientos que le obligan a tomar partido, se ve forzado a responder como nunca lo había hecho antes”.

Continúa: “Doug cambia por completo con lo que ocurre esa noche. En cuestión de minutos, todo lo que creía saber y conocer de su universo se cae hecho a pedazos y se pone patas arriba, y se da cuenta de que está viviendo una especie de infierno y va a tener que estar a la altura de las circunstancias. Se convierte en una especie de héroe a regañadientes, pues se ve forzado a ello, y de alguna manera descubre ese lado salvaje dentro de él. Una de las cosas de las que Alex y yo hablamos fue que, al final, Doug no se diferencia tanto de la gente de las colinas respecto a lo que ha de hacer para sobrevivir”.

La intensidad con la que Stanford abordó su papel fue aún más estimulada por el entusiasmo de Aja y Levasseur en el plató. “Eran como niños en una tienda de chucherías; pasándoselo de muerte y tan entregados y entusiastas”, recuerda. “Cuando la gente se preocupa y pone tanto empeño en lo que está haciendo confías un montón en que la experiencia va a resultar sumamente excitante”.

Finalmente, cuando llegó el momento de luchar contra los mutantes de este emplazamiento de las pruebas nucleares, Stanford pidió que no le enseñaran la caracterización final de los mutantes hasta que fueran a rodar la escena. De este modo, fluyó naturalmente un terror real y abyecto. “Cuando finalmente vi a los mutantes y su increíble maquillaje, con sus caras como del Vengador Tóxico, fue bastante fácil mostrar el miedo de Doug porque era ¡verdaderamente espeluznante!”, afirma.

Interpretando a la más moderada mujer de Doug, Lynn, se encuentra Vinessa Shaw, una joven actriz con la que Aja había querido trabajar desde que le había visto en la última película de Stanley Kubrick, EYES WIDE SHUT.

Inicialmente, sin embargo, Shaw se mostraba reacia a participar en la película, aunque sólo fuera por el hecho de que siempre ha evitado la ansiedad que generan las películas de terror.
Para saber dónde se estaba metiendo, vio ALTA TENSIÓN. “Normalmente, me muero de miedo viendo películas de terror, pero cuando vi ALTA TENSIÓN, me di cuenta de que contenía una extraña combinación de belleza y terror, parecía casi una película de arte y ensayo. Así que, después de reunirme con Alex y Greg, decidí involucrarme en el proyecto”, dice la actriz. “Lo que me llegó a parecer más interesante de esta historia es que parecía reflejar la conciencia norteamericana del momento, con tanto miedo a lo desconocido y a lo nunca visto”.

El personaje de Shaw funciona en la primera parte de la película como la pacificadora de la película, siempre ocupada atendiendo a su hija Catherine e interponiéndose entre su marido y su a menudo arrogante padre. “Mi personaje es el que siempre quiere contemporizar y arreglar las cosas, creando armonía dentro de la familia”, explica Shaw. “Lynn es una especie de mediadora, pero luego tiene que luchar por su niña y eso le da una gran fortaleza”.

La hermana de Lynn, Brenda, también encuentra una inesperada fortaleza en el curso de su salvaje recorrido por el miedo, aun cuando empieza la película deseando estar en Cancún de fiesta con sus amigos en vez de intentar estrechar lazos con su fastidiosa familia. Para Brenda, los cineastas trataron de buscar a una joven y emergente actriz, no demasiado conocida, pero llena de un talento natural y un encanto juvenil; todo lo cual encontraron en Emilie de Ravin quien recientemente se había dado a conocer con la exitosa serie televisiva, “Perdidos”. Durante la prueba a Ravin, Aja se quedó asombrado con el talento y la belleza de la joven actriz. “Emilie llegó con un fantástico aspecto y acertó con todas las emociones que estaba buscando en la escena de dos minutos de su muerte. Decidimos que teníamos que seleccionarla”, recuerda.

Al haber visto un montón de películas de terror dirigidas a los adolescentes, a de Ravin le sorprendió la complejidad de los personajes del guión de LAS COLINAS TIENEN OJOS. “La mayor parte de las películas de terror no se molestan en dar profundidad a los personajes o en hacer que éstos tengan fuerza, así que ésta era realmente diferente”, señala. “Me interesó enseguida Brenda porque no era el típico personaje soso de chica adolescente. Es fuerte, es una superviviente nata y desempeña a la postre un importante papel a la hora de luchar por su familia. Quizás sea al comienzo la típica rebelde pero a lo largo de la película, se ve obligada a crecer a pasos agigantados”.

Y respecto a por qué a los jóvenes les gustan tanto las películas de terror que den cuando más miedo mejor, de Ravin tiene su propia teoría. “Creo que a los seres humanos les gustan las emociones extremas, una especie como de exótico paseo por un parque de atracciones”, dice. “Si logras que tu corazón lata a todo ritmo, si logras huir de tu vida normal del día a día y sumergirte en otra realidad, lo hace todo más excitante. E incluso aunque te lleves unos sustos de muerte, quieres hacerlo de todos modos”.

Completando a los integrantes de la familia Carter se encuentra el miembro más joven del clan y único hijo, Bobby, un bromista preadolescente que se toma muy en serio sus brillantes planes cuando las vacaciones de su familia toman un giro decididamente cruel. Los cineastas hicieron pruebas a docenas de actores para el papel, buscando a un chico con una mezcla extraordinaria de chico normal y alguien especial. “Cuando Dan Byrd entró, él era obviamente Bobby”, dice Alexandre Aja. “No era un cerebrito ni un atleta, simplemente era un chico muy realista, listo y agradable”.

A pesar de su joven edad, a Byrd no le eran completamente ajenas las películas de miedo, pues había trabajado con anterioridad en SALEM’S LOT, y había ansiado un montón el personaje. “Una buena película de terror es siempre entretenida. A la gente realmente le encanta esta clase de experiencia que te mantiene en vilo y sabía que iba a ser el colmo en lo tocante a miedo”, dice.
Pero Byrd también tenía que enfrentarse al reto de interpretar a un simple chico que se ve obligado a manejar una devastadora pérdida y una dantesca cadena de acontecimientos que amenazan su propia existencia. Identificándose grandemente con Bobby, pensaba que estaba preparado para la tarea.

“Bobby empieza como el típico chico americano de la periferia, pero que se ve forzado a crecer mucho antes de lo que le correspondería”, dice Byrd. “Lo realmente interesante es que los acontecimientos que se producen en la película provocan una reacción diferente en cada uno de los miembros de la familia Carter; y en Bobby lo que se produce es una especie de profunda ira. Busca venganza y eso le guía más y más cuando las cosas se ponen cada vez más feas. Resultaba muy interesante interpretar a este personaje”.

Ayudó sobremanera a Byrd la estrecha relación que se forjó con Ted Levine, Kathleen Quinlan, Aaron Stanford, Vinessa Shaw y Emilie De Ravin. “Tenías que tener una gran química para parecer una familia en la pantalla”, observa, “y tuvimos mucha suerte porque todos conectamos muy bien desde el comienzo. Todos son gente muy maja y actores muy entregados, así que fue fantástico actuar al lado de gente de la que podías aprender y con la que podías experimentar para ver qué es lo que mejor funcionaba”.

Para fortalecer esos lazos subyacentes entre los miembros de la familia Carter, Aja se aseguró de que los seis actores llegaran pronto a Marruecos, con el suficiente tiempo como para convivir unos días fuera de las cámaras.

La productora Marianne Maddalena lo explica así: “En este tiempo, los seis actores charlaron, ensayaron juntos, salieron a cenar cada noche y les dio tiempo a conocerse. Forjaron una increíble relación, llegaron a quererse, lo cual tuvo luego su efecto en sus interpretaciones. Al haberse creado esos lazos de forma natural, resulta muy creíble lo que estás viendo en pantalla”.

LAS COLINAS TIENEN OJOS es una producción de Craven / Maddalena Films y Peter Locke para Fox Searchlight Pictures. Se estrena el 30 de junio de 2006

 

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