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En los anales del terror de nuestros días,
pocas películas han dejado una huella
tan profunda como el clásico de culto
de 1977 de Wes Craven LAS COLINAS TIENEN
OJOS. Con su cruda, cruel e implacable historia
de suspense sobre una familia que está
de vacaciones y que de repente ha de librar
una desesperada batalla por la supervivencia,
esta película de ínfimo presupuesto
y nulas reglas produjo un enorme impacto
en el sistema nervioso de los espectadores
con sus intrigantes temáticas y sus
atroces sobresaltos.
Ahora, inspirándose en la audaz
imaginación del maestro del cine
de suspense, Wes Craven (que ejerce también
labores como productor junto a Marianne
Maddalena y a Peter Locke), llega una reintrepretación
contemporánea de LAS COLINAS TIENEN
OJOS de la mano de los innovadores cineastas
Alexandre Aja y Gregory Levasseur, cuyo
reciente éxito ALTA TENSIÓN
generó grandes elogios y una enorme
controversia, elevando el listón
de las películas de terror con su
descarnada y gráfica visión
del terror psicológico.
Aja y Levasseur llevan esta espeluznante
historia de miedo aún más
perturbador al siglo XXI, rediseñandola
con su crudo e inquietante realismo y su
vertiginoso estilo visual, de manera que
aterrorizará a toda una nueva generación
de espectadores.
Todo empieza con el viaje campo a través
de una familia típicamente disfuncional.
Es el aniversario de boda del pétreo
detective de policía de Cleveland,
“Big Bob” Carter (TED LEVINE)
y de su dicharachera mujer Ethel (la nominada
al Oscar® KATHLEEN QUINLAN) y para celebrarlo,
Bob pide a su gran familia que cruce California
con ellos, esperando que las alegrías
que les depare la carretera puedan ayudar
a recomponer sus deterioradas relaciones.
Nadie se siente particularmente feliz con
la idea. A la hija mayor, Lynn, (VINESSA
SHAW) le preocupa la seguridad y el confort
de su nuevo hijo mientras que a su marido,
Doug (AARON STANFORD), un hombre educado
y loco por la tecnología, le preocupa
estar tan cerca de su suegro. Por su parte,
la hija adolescente, Brenda, (EMILIE DE
RAVIN) detesta la idea de tener que dejar
a sus amigos para embarcarse en un viaje
de estrechamiento de lazos familiares, mientras
que Bobby, (DAN BYRD), un joven bromista,
está ansioso por divertirse con los
dos pastores alemanes de la familia, Bella
y Bestia. Sin embargo, el clan al completo
termina amontonándose en una deteriorada
caravana Airstream del 88 que Bob adora
y emprende camino hacia el Oeste.
Más tarde, Big Bob decide tomar
un desvío. De repente, la familia
Carter se encuentra en una desolada franja
de desierto, donde no parece haber un ser
vivo en mil millas a la redonda. Cuando
se produce un pequeño e inesperado
problema en el vehículo, se ven inmersos
en graves dificultades, lejos de cualquier
ayuda que les pueda llegar, con un implacablemente
caluroso sol del desierto cayendo de forma
inmisericorde sobre sus cabezas. Pero mientras
luchan por sobrevivir en este letal desierto,
emerge una amenaza aún más
grande. Ahora los Carter se dan cuenta de
que quizás no estén tan solos
como pensaban en un principio.
Hay otro grupo de supervivientes en las
colinas que rodean al desierto: un clan
mutado genéticamente, insaciablemente
hambriento y sediento de sangre; la aterradora
prole de unos mineros dejados de lado en
los días en los que las pruebas nucleares
extendieron su lluvia radioactiva por todo
el desierto, los cuales no cejarán
hasta matar uno a uno a toda la familia
Carter. Enfrentados a la brutalidad más
terrible, los Carter tendrán que
mantenerse unidos y pelear si pretenden
encontrar alguna esperanza de ver vida civilizada
de nuevo.
LAS COLINAS TIENEN OJOS es una producción
de Craven / Maddalena Films y Peter Locke
para Fox Searchlight Pictures. Se estrena
el 30 de junio de 2006.
En una carrera que ha abarcado más
de tres décadas, Wes Craven se ha
convertido en un fenómeno cultural
a nivel mundial en el cine, la televisión
y la literatura. Reinventó el género
de terror adolescente en 1984 con el clásico
PESADILLA EN ELM STREET, escrita y dirigida
por él y, en la siguiente década,
deconstruyó de nuevo el género
con la sumamente exitosa trilogía
de SCREAM. Únicamente estas dos franquicias
le han reportado casi mil millones de dólares
y han demostrado bien a las claras el profundo
conocimiento de Craven de los deseos y miedos
a menudo inconscientes que parecen enturbiar
la psique humana.
“Es un fantástico narrador
de historias, un convincente escritor y
un maravilloso director”, dice el
productor de LAS COLINAS TIENEN OJOS, Peter
Locke, que produjo, financió y distribuyó
la película original en 1977. “Es
el maestro del género de terror porque
tuvo un temprano éxito en él
y lo ha entendido y trabajado como probablemente
nadie más lo haya hecho”.
El éxito de Craven a la hora de
indagar la naturaleza del miedo empezó
en 1972 con su primera película,
LA ÚLTIMA CASA A LA IZQUIERDA, y
lo llevó a un nuevo nivel de magisterio
en su segundo trabajo en el cine, LAS COLINAS
TIENEN OJOS, qué rápidamente
se hizo un hueco dentro de la psicología
cultural con su sólido relato sobre
una familia de mutantes que mata viajeros
en una zona en la que el gobierno ha llevado
a cabo pruebas nucleares.
Craven escribió el guión
tras inspirarse en la atroz historia real
de la familia escocesa del siglo XVII de
Sawny Beane, que tendía emboscadas
a los viajeros en los solitarios caminos
de aldea, matándoles de las formas
más abominables para posteriormente,
de manera sorprendente, comerse a sus víctimas
y dejar abandonados sus restos. La historia
cuenta que los miembros de la familia Sawny
Beane, que llegó a estar integrada
por 48 individuos, procreaban entre ellos
y llegaron a matar a numerosos viajeros.
El rey Jaime I de Escocia envió al
final a cuatrocientos soldados y perros
de caza para perseguir y hallar el escondite
de la familia: una caverna de los horrores
empapada de sangre. Después de ser
capturados, el rey ordenó que todos
los miembros de la familia fueran ejecutados
de la misma manera en la que habían
sido asesinadas sus víctimas.
Para Craven, este poderoso y antiguo relato
entroncaba con los miedos modernos más
extendidos; miedos sobre el choque entre
nuestro anhelo de civilización y
nuestra propensión humana hacia la
más inconcebible brutalidad y hacia
los comportamientos más execrables.
Trasladando la historia a la América
del siglo XX, Craven también vio
una oportunidad para explorar lo que llama
“el lado sombrío” de
la familia americana – cuando esta
familia de una ciudad dormitorio ha de enfrentarse
con los miembros más primitivos de
una familia de mutantes.
Eran los días anteriores a las películas
de terror de gran presupuesto, y la versión
original de LAS COLINAS TIENEN OJOS se hizo
con un reducido equipo de realización
integrado por 15 personas y con unos exiguos
325.000 dólares en el desértico
pueblo californiano de Victorville.
Había tantas estrecheces que el
productor Peter Locke llevaba a los actores
hasta los exteriores en un desvencijado
Winnebago y el equipo de realización
llevaba bolsas de basura a modo de chubasqueros
cuando el tiempo se ponía tormentoso.
El atrezo se sacó limpiando lo que
había del clásico de terror
de Tobe Hooper de LA MATANZA DE TEXAS y
se halló una abandonada gasolinera
que se empleó para crear el decorado
clave de la película. La película
se rodó con cámaras manuales
de 16 mm, adoptándose un look crudo
que no hacía sino intensificar el
terror.
A pesar de su humilde producción,
LAS COLINAS TIENEN OJOS rompió récords
de taquilla cuando se estrenó en
el verano de 1977. Los espectadores se quedaban
con la boca abierta con lo que veían
y los críticos se sintieron desconcertados
y horrorizados al mismo tiempo. A diferencia
de las películas de terror que se
estilaban por entonces, con sus monstruos
predecibles y sus asesinos fáciles
de concebir, esta película derribaba
de forma atrevida los límites más
lejanos de los tabúes más
arraigados dentro del terror cinematográfico
y abría la vía para las atrevidas
indagaciones ulteriores que, sobre el miedo,
se llevan a cabo en el cine de nuestros
días. El filme se convirtió
en un clásico, tuvo una gran influencia
en numerosas películas de terror
que vendrían tras él y sacudió
a los espectadores con una excitación
emocional tal que han seguido vibrando con
la cinta en la era del DVD.
Volvamos treinta años más
tarde… ahora, fascinados por el sorprendente
éxito de nuevas versiones de películas
de terror como LA MATANZA DE TEXAS y TERROR
EN AMITYVILLE, Craven y sus socios productores
valoraron la posibilidad de revisar LAS
COLINAS TIENEN OJOS – pero con el
intensificado poder narrativo de las herramientas
cinematográficas más avanzadas
de las que disponemos hoy en día.
Craven lo explica así: “Al
haberse producido la película original
con un presupuesto tan exiguo, hubo muchos
aspectos de la historia que no pude permitirme
explorar, así de simple. Por suerte,
la nueva versión cuenta con un presupuesto
mucho más alto, así es que
pudimos abordar una producción de
mucha más envergadura y tomarnos
más tiempo y poner más cuidado
a la hora del rodaje”.
Para volver a presentar este clásico
del cine de terror ante los ojos de los
espectadores de hoy en día, Craven
sabía que tendría que asumir
un estilo y una energía modernos,
así es que él y su equipo
de producción empezaron buscando
a un prometedor joven director que pudiera
aportar una perspectiva fresca al proyecto.
El puesto iba a resultar ser extremadamente
difícil de cubrir. Requería
a un auténtico innovador visual,
alguien que poseyera no sólo una
imaginación singular y sombría,
sino también un talento incomparable
para poder volver a explorar la incansable
acción, el macabro humor y el estremecedor
pánico característicos del
filme original, fundiéndolos además
en una nueva experiencia completamente nueva.
Siempre a la búsqueda de cineastas
excepcionales, la veterana socia en la producción
de Wes Craven, Marianne Magdalena, quedó
encandilada cuando vio el filme francés
de 2003 de Alexandre Aja y Gregory Levasseur,
ALTA TENSIÓN, un relato empapado
de sangre sobre un asesino en serie y las
mutilaciones que era una oda a las películas
americanas de terror y cercenamientos de
los años setenta. Tras ver el largometraje,
Maddalena llamó a Craven y a Locke
para decirles que debían ver la película
de inmediato.
Locke, Craven y todo su equipo de producción
quedaron igualmente impresionados con ALTA
TENSIÓN y con su provocador y fresco
acercamiento a un género frecuentemente
sobreexplotado. “Todos estábamos
de acuerdo en que era un ejercicio brillante”,
dice Marianne Maddalena. Más aún,
el filme de bajo presupuesto y producción
independiente contenía aleccionadores
valores de producción, demostrando
a Craven, a Maddalena y a Locke que Aja
y Levasseur eran cineastas muy duchos en
la materia y que podrían ser altamente
creativos sin las limitaciones propias de
la escasez de presupuesto.
Reconocido a menudo por su ojo clínico
a la hora de descubrir nuevos talentos en
ciernes, y tras haber descubierto con anterioridad
a estrellas de la pantalla como Sharon Stone
y Johnny Depp, a Craven le llevó
muy poco tiempo convencerse de que Aja y
Levasseur eran los cineastas adecuados para
abordar de nuevo su clásico.
“Con ALTA TENSIÓN, Alex y
Gregory demostraron un conocimiento multifacético
de lo que es profundamente aterrador”,
comenta Craven. “Tras ver la película
y conocerles posteriormente, quise trabajar
con ellos”.
Alexandre Aja, de tan sólo veintisiete
años de edad, pasó sus años
de formación ayudando a su padre,
el director Alexandre Arcady, ex exóticas
localizaciones de todo el mundo, A los diez
años, conoció a su mejor amigo
y colaborador desde hace tiempo Gregory
Levasseur, quien se convertiría en
un visionario guionista y director artístico,
A los dieciocho años de edad, el
filme de Aja y Levasseur, OVER THE RAINBOW,
obtuvo una nominación al Mejor Cortometraje
en el Festival de Cine de Cannes. Tres años
más tarde, su primer largometraje,
FURIA, fue nominada a un Fantasporto International
Fantasy Award a la Mejor Película.
Posteriormente, este dúo causó
sensación en los Festivales de Cine
de Toronto y Sundance con ALTA TENSIÓN,
lo que es tradujo en un estreno en los Estados
Unidos con todas las de ley y una gran popularidad
para este pequeña película
francesa.
Aja y Levasseur respondieron en el acto
con gran entusiasmo y pasión a la
singular propuesta de abordar la historia
de LAS COLINAS TIENEN OJOS con su propia
y fresca visión. Para estos dos adictos
al cine, era un sueño hecho realidad;
la oportunidad que se les brindaba de reimaginar
una de sus películas favoritas, bajo
la supervisión de su creador original,
pero con toda la libertad del mundo para
tomar nuevos caminos. Estaban tan cerca
del nirvana como sólo lo pueden estar
los fanáticos del cine de terror.
“Wes Craven era uno de nuestros héroes
cuando éramos niños”,
afirma Aja. “Crecimos viendo todas
sus películas y eso fue lo que nos
introdujo en las películas de terror
al principio. Greg y yo nos hicimos amigos
con una de sus películas, SHOCKER
– 100.000 VOLTIOS DE TERROR, y LA
ÚLTIMA CASA A LA IZQUIERDA fue una
gran fuente de inspiración para nosotros
cuando hicimos ALTA TENSIÓN.
Así que dado todo eso, seguramente
que no nos podíamos sentir más
felices”.
Este dúo de realizadores estaba especialmente
emocionado con la perspectiva de poder ir
incluso más allá en la indagación
gráfica de la historia sobre la noción
del miedo y de ahondar más en profundidad
en la lucha de cada personaje por su supervivencia,
lo cual no había sido posible en
la cinta original. Inspirados por clásicos
de supervivencia del cine americano como
DEFENSA - DELIVERANCE, Aja veía el
filme como una oportunidad de echar un vistazo
a la naturaleza humana en las condiciones
de mayor presión imaginables. “Para
nosotros era el perfecto siguiente escalón
tras ALTA TENSIÓN porque nos brindaba
la oportunidad de dar un paso más
en el proceso del miedo”, señala
Aja. “Me encanta cuando estás
viendo una película y no puedes beber
un refresco ni comer unas palomitas porque
estás demasiado metido en la historia.
LAS COLINAS TIENEN OJOS es exactamente esa
clase de película”.
Además, a Aja y Levasseur les resultaba
sumamente sugerente la evocación
de la familia que existe en la película
(con sus retratos diametralmente opuestos
de una familia de una ciudad dormitorio
relativamente normal, a pesar de las deficiencias
que hay típicamente en todas, intentando
reunirse, y de su contraparte familia mutante,
literalmente deformada, depravada y dominada
por los instintos. “La idea de hacer
una película de terror y supervivencia
sobre una familia y no sobre un puñado
de adolescentes era muy atractiva”,
afirma Aja. “Cuando tienes a una familia
como los Carter, tienes la oportunidad de
explorar personajes muy diferentes con sus
muy distintas maneras de enfrentarse al
peligro. Eso era algo muy interesante y
nos permitía construir escenas muy
diferentes con cada uno de ellos. Creo que
habrá espectadores que se podrán
sentir identificados con la madre, otros
con la hermana, el hermano o el yerno; y
la experiencia es siempre mucho más
real más perturbadora cuando te preocupas
de verdad por la suerte de los personajes”.
Aja y Levasseur empezaron poniendo al día
el guión original de LAS COLINAS
TIENEN OJOS, trayéndolo al 2006.
Aja lo recuerda así: “Wes fue
un perfecto caballero y dijo: ‘Yo
ya he hecho mi película y respeto
de verdad vuestra forma de ver las cosas,
así que quiero que hagáis
vuestra propia película’. Más
bien lo que nos pidió era que encontráramos
una nueva forma de abordar el original.
Creo que como una semana más tarde
nos dio algunas ideas para meter el tema
de las pruebas nucleares en la trama de
la historia”.
La visión de Aja y Levasseur sobre
el emplazamiento de las pruebas nucleares,
con sus extraño pueblos clonados
unos de otros, los maniquís imitando
familias y las ruinas radiactivas, y sobre
las deformidades producidas por la verdadera
radiación en la familia mutante empezó
a imbuir en esta historia, ya de por sí
chocante, un nuevo nivel de atormentador
realismo. Craven comenta: “El tema
de los efectos de la radiación nuclear
sobre los seres humanos es muy oportuno.
La población en general tiene escasa
información e idea sobre lo peligrosas
que pueden ser las partículas nucleares”.
Otro aspecto de LAS COLINAS TIENEN OJOS
que intrigaba a Levasseur era el corto lapso
de tiempo (pero repleto de acontecimientos)
que cubre la película. “Cuando
estás manejando un periodo de tiempo
tan sumamente corto, únicamente una
noche de acción, cuentas con un marco
muy interesante”, reconoce Levasseur.
“Empiezas en un punto en el que todo
tiene buena pinta y está limpio y
terminas con todas las ropas hecha jirones,
sangre por todos lados y gente herida y
casi muerta. La evolución es muy
grande y creo que es tremendamente excitante
cuando existe ese enorme contraste entre
el principio y el final de una película”.
A partir de aquí la historia fue
evolucionando conforme pasaban los meses,
mientras Aja y Levasseur se sumergían
más y más en los alarmantes
e inquietantes temas presentes en la película.
“Nuestra versión es un remake,
pero al mismo tiempo trata más el
tema del miedo, de la lucha real por la
supervivencia, de una familia enfrentándose
a algo espeluznante y desconocido. Intentamos
poner al día la película haciendo
todo más lógico y realista
si cabe”, dice Aja. “El objetivo
a la hora de hacer una película de
terror es siempre hacer todo lo que está
en tu mano para asustar a los espectadores,
así que espero que esta versión
se aún más gore y aterradora
que la original”.
Para Aja, la clave era encontrar la mezcla
adecuada entre originalidad y homenaje,
entre poner al día y expandir la
estructura original de LAS COLINAS TIENEN
OJOS, sin diluir de ningún modo la
cruda y rotunda energía presente
en la primera cinta. “No nos gustan
muchos de los remakes que, de los clásicos
del terror, se han hecho en los últimos
años porque parecen demasiado vídeos
musicales, demasiado asépticos y
no tan gráficos y aterradores como
podrían ser”, explica Aja.
“Con esta película, pudimos
hacer exactamente la clase de película
que nos gustaría ver”.
Aja se siente particularmente encantado
de estar dirigiendo su primera producción
norteamericana. “Para mí, ir
a Hollywood era un sueño hecho realidad”,
reconoce. “Con la clase de películas
que hacemos, ser francés no es importante.
Si sabes cómo aterrorizar a la gente,
lo puedes hacer en cualquier idioma”.
Desde las primeras reflexiones a la hora
de hacer un remake de LAS COLINAS TIENEN
OJOS, Alexandre Aja sabía que el
componente primordial para sumergir a los
espectadores en el terrible via crucis de
supervivencia por el que pasa la familia
Carter iba a ser que cobraran vida un grupo
de personajes modernos que fueran creíbles
y realistas. Era el único modo de
que los espectadores se sintieran visceralmente
atraídos por la experiencia, de quebrar
sus nervios y de que tuvieran los niveles
de adrenalina a tope, como si estuviesen
viendo a sus propios amigos en la angustia
de la más terrible oscuridad. Así
que una vez se concluyó el guión,
se centraron rápidamente en llevar
a cabo un intensivo casting.
“Nuestra idea fue siempre la de hacer
que la película pareciera todo lo
real que se pudiera”, señala
Aja. “Así que, durante el casting,
buscamos actores que pudieran hacer que
los personajes cobraran vida de una forma
natural y muy auténtica. La regla
desde el principio fue huir de cualquier
actor sofisticado y de los grandes nombres,
actores con demasiada personalidad y apariencia
de estrella, para que de este modo vieras
sólo al actor, más que identificarte
con el personaje”.
El proceso de casting empezó con
la figura central de autoridad en la familia
Carter: “Big Bob”, el áspero
pero adorable patriarca y policía
recientemente jubilado, que pone en marcha
el viaje con la idea de que podrá
arreglárselas con cualquier contratiempo
al que la familia haya de hacer frente en
el camino.
Para interpretar a Bob, Aja buscaba a un
actor que pudiera evocar los pavoneos de
un macho dominante y la profunda esencia
de un devoto hombre de familia; todo con
tan sólo una pocas líneas
de diálogo. Encontró lo que
estaba buscando en el veterano actor Ted
Levine, entre cuyos anteriores trabajos
figuran el del capitán Leland Stottlemeyer,
en la exitosa serie de televisión
“Monk”, y el de Buffalo Bill
en la oscarizada película de Jonathan
Demme, EL SILENCIO DE LOS CORDEROS.
Levine parecía reflejar la quintaesencia
del “padre americano”. Aja dice:
“Ted Levine reunía las cualidades
de Big Bob punto por punto, y sabíamos
que aportaría en pantalla aún
más hondura y matices a su personaje”.
Fan de ALTA TENSIÓN, a Levine le
intrigaba el papel de Big Bob, a pesar de
los terribles avatares por los que ha de
pasar, incluyendo el de ser quemado en la
hoguera. Quizás, al alejarse tanto
de los típicos papeles de malo para
los que a menudo es elegido Levine, se sintió
enseguida comprensivamente atraído
por Bob. “Me gusta muchísimo
el personaje porque es alguien muy normal
y real, lo cual creo que es de verdad uno
de los mayores desafíos que puede
afrontar un actor”, señala
Levine. “Puede ser hasta casi fácil
interpretar a gente malvada porque siempre
puedes encontrar el modo de justificar su
comportamiento. Pero interpretar a un tipo
sencillo como Bob, manejando un grupo de
reglas éticas y morales enfrentándose
al mismo tiempo a un miedo atroz, era algo
que me resultaba muy interesante”.
La estoica fe de Bob en sí mismo,
incluso cuando descubre que en el lío
en el que se ha metido su familia, era algo
que también le resultaba muy sugerente
a Levine. El actor continúa: “Bob
es de esa clase de personas que siempre
cree que si tienes limones puedes hacer
una limonada. Es un tipo posibilista que
sigue adelante tras su retiro y ahora...
ocurre todo esto. En cierto sentido, es
un personaje trágico”.
Sobre todo, tras haber leído el
guión, Levine sintió que LAS
COLINAS TIENEN OJOS podría gustar
a la gente que valora la innovación
dentro del género de los thrillers
– películas de terror. “Ésta
es una de esas películas que estimula
esa parte de tu cerebro que se encarga de
las contradictorias emociones del deseo
y el terror”, señala. “Creo
que a la gente le va a dar mucho miedo la
peripecia vital de la familia Carter”.
Para la matriarca de la familia Carter,
Ethel Carter, en los años sesenta
toda una chica del flower power convertida
ahora en una protectora madre urbana, los
realizadores volvieron sus ojos a la actriz
nominada al Oscar® Kathleen Quinlan
(APOLLO 13), que aborda un papel muy diferente
como una risueña madre que ha de
hacer frente a las circunstancias más
sombrías. Para Aja, fue el talento
interpretativo de Quinlan lo que le cautivó
de ella. “Siempre me ha gustado el
trabajo de Kathleen, pues es una actriz
muy natural y creíble. Pensé
que era perfecta para interpretar a esta
madre norteamericana tan real”, afirma.
A Quinlan le atraía LAS COLINAS
TIENEN OJOS porque nunca había estado
antes en una película de terror y,
tras ser conquistada por el arte y el empeño
de Aja y Levasseur, el acuerdo quedó
sellado. “El terror es realmente el
único género que no había
tocado hasta la fecha, así que tenía
que probar para variar”, señala
la actriz. “También me impresionaron
un montón Alex y Gregory; son muy
jóvenes y ponen una gran pasión
en todo lo que hacen. Creo que son unos
visionarios”.
Al interpretar a Ethel, Quinlan evoca el
drama interior de una mujer que siempre
ha vivido su vida volcada en su marido y
en las necesidades de sus hijos, y que ahora
debe ver cómo su familia se siente
aterrorizada de todas las formas imaginables
por un miserioso clan del desierto. “Ethel
es un personaje muy interesante, pues no
se parece al personaje típico de
una película de terror”, afirma
Quinlan. “Ella es una madre y mujer
adorable, pero también se encuentra
en ese momento crucial de su vida, después
de que su marido se haya jubilado. Es alguien
que tiene sus motivos para quejarse, pero
es consciente de los problemas y puntos
débiles que hay en su familia, aunque
también es la única persona
en el Airstream la fatídica noche
que tiene fe en que todo saldrá finalmente
bien”.
Cuando Ethel se enfrenta cara a cara con
los horripilantes y crueles mutantes, Quinlan
tiene que hacer frente a un singular reto
interpretativo: crear la semblanza de un
pavor puro e inalterado. “La clave
es hacer que estés completamente
convencida de que te puede estar pasando
a ti precisamente en ese momento”,
afirma la actriz. “Tuve que ponerme
en la situación de Ethel como si
fuera completamente real y estuviera sucediendo
de verdad todo eso. Era algo realmente espeluznante,
y afortunadamente supe estar a la altura
de las circunstancias”.
Una vez elegidos los actores para interpretar
a Bob y a Ethel, el siguiente gran reto
era encontrar al actor que diera vida a
su yerno Doug Bukowski. Pacífico
vendedor de teléfonos móviles,
Doug experimenta la transformación
más radical dentro de la familia
Carter cuando intenta rescatar a su hijo
de las garras de los mutantes. Tras una
intensa y extensa búsqueda, los realizadores
encontraron a su hombre: Aaron Stanford,
más conocido por haber interpretado
el papel de Pyros en X MEN 2, y un actor
capaz de pasar de lo tímido y asustadizo
a lo furioso y heroico en el transcurso
de una sola noche.
“Aaron fue una fantástica
elección para encarnar el personaje
de Doug”, señala el productor
asociado Cody Zwieg, “especialmente
porque los espectadores se identifican enseguida
abierta y fuertemente con él. Luego,
tienen la oportunidad de apreciar su transformación,
pasando a ser un hombre que no se detendrá
ante nada para conseguir recuperar a su
familia”.
A Stanford le atrajo enseguida el papel
porque no se parecía en nada a sus
anteriores trabajos en el cine. También
le cogió el gusto a la excentricidad
de Doug y a la forma en la que se desarrollan
los acontecimientos en el desierto de Nuevo
México le lleva a descubrir cosas
inesperadas dentro de él. “Doug
es un bicho raro, esa clase de aburrida
criatura del confort”, observa el
actor. “Pero lo que resulta tan interesante
de él es que siendo tan comodón
y gustándole tanto tener todo bajo
control, cuando se producen esos terribles
acontecimientos que le obligan a tomar partido,
se ve forzado a responder como nunca lo
había hecho antes”.
Continúa: “Doug cambia por
completo con lo que ocurre esa noche. En
cuestión de minutos, todo lo que
creía saber y conocer de su universo
se cae hecho a pedazos y se pone patas arriba,
y se da cuenta de que está viviendo
una especie de infierno y va a tener que
estar a la altura de las circunstancias.
Se convierte en una especie de héroe
a regañadientes, pues se ve forzado
a ello, y de alguna manera descubre ese
lado salvaje dentro de él. Una de
las cosas de las que Alex y yo hablamos
fue que, al final, Doug no se diferencia
tanto de la gente de las colinas respecto
a lo que ha de hacer para sobrevivir”.
La intensidad con la que Stanford abordó
su papel fue aún más estimulada
por el entusiasmo de Aja y Levasseur en
el plató. “Eran como niños
en una tienda de chucherías; pasándoselo
de muerte y tan entregados y entusiastas”,
recuerda. “Cuando la gente se preocupa
y pone tanto empeño en lo que está
haciendo confías un montón
en que la experiencia va a resultar sumamente
excitante”.
Finalmente, cuando llegó el momento
de luchar contra los mutantes de este emplazamiento
de las pruebas nucleares, Stanford pidió
que no le enseñaran la caracterización
final de los mutantes hasta que fueran a
rodar la escena. De este modo, fluyó
naturalmente un terror real y abyecto. “Cuando
finalmente vi a los mutantes y su increíble
maquillaje, con sus caras como del Vengador
Tóxico, fue bastante fácil
mostrar el miedo de Doug porque era ¡verdaderamente
espeluznante!”, afirma.
Interpretando a la más moderada
mujer de Doug, Lynn, se encuentra Vinessa
Shaw, una joven actriz con la que Aja había
querido trabajar desde que le había
visto en la última película
de Stanley Kubrick, EYES WIDE SHUT.
Inicialmente, sin embargo, Shaw se mostraba
reacia a participar en la película,
aunque sólo fuera por el hecho de
que siempre ha evitado la ansiedad que generan
las películas de terror.
Para saber dónde se estaba metiendo,
vio ALTA TENSIÓN. “Normalmente,
me muero de miedo viendo películas
de terror, pero cuando vi ALTA TENSIÓN,
me di cuenta de que contenía una
extraña combinación de belleza
y terror, parecía casi una película
de arte y ensayo. Así que, después
de reunirme con Alex y Greg, decidí
involucrarme en el proyecto”, dice
la actriz. “Lo que me llegó
a parecer más interesante de esta
historia es que parecía reflejar
la conciencia norteamericana del momento,
con tanto miedo a lo desconocido y a lo
nunca visto”.
El personaje de Shaw funciona en la primera
parte de la película como la pacificadora
de la película, siempre ocupada atendiendo
a su hija Catherine e interponiéndose
entre su marido y su a menudo arrogante
padre. “Mi personaje es el que siempre
quiere contemporizar y arreglar las cosas,
creando armonía dentro de la familia”,
explica Shaw. “Lynn es una especie
de mediadora, pero luego tiene que luchar
por su niña y eso le da una gran
fortaleza”.
La hermana de Lynn, Brenda, también
encuentra una inesperada fortaleza en el
curso de su salvaje recorrido por el miedo,
aun cuando empieza la película deseando
estar en Cancún de fiesta con sus
amigos en vez de intentar estrechar lazos
con su fastidiosa familia. Para Brenda,
los cineastas trataron de buscar a una joven
y emergente actriz, no demasiado conocida,
pero llena de un talento natural y un encanto
juvenil; todo lo cual encontraron en Emilie
de Ravin quien recientemente se había
dado a conocer con la exitosa serie televisiva,
“Perdidos”. Durante la prueba
a Ravin, Aja se quedó asombrado con
el talento y la belleza de la joven actriz.
“Emilie llegó con un fantástico
aspecto y acertó con todas las emociones
que estaba buscando en la escena de dos
minutos de su muerte. Decidimos que teníamos
que seleccionarla”, recuerda.
Al haber visto un montón de películas
de terror dirigidas a los adolescentes,
a de Ravin le sorprendió la complejidad
de los personajes del guión de LAS
COLINAS TIENEN OJOS. “La mayor parte
de las películas de terror no se
molestan en dar profundidad a los personajes
o en hacer que éstos tengan fuerza,
así que ésta era realmente
diferente”, señala. “Me
interesó enseguida Brenda porque
no era el típico personaje soso de
chica adolescente. Es fuerte, es una superviviente
nata y desempeña a la postre un importante
papel a la hora de luchar por su familia.
Quizás sea al comienzo la típica
rebelde pero a lo largo de la película,
se ve obligada a crecer a pasos agigantados”.
Y respecto a por qué a los jóvenes
les gustan tanto las películas de
terror que den cuando más miedo mejor,
de Ravin tiene su propia teoría.
“Creo que a los seres humanos les
gustan las emociones extremas, una especie
como de exótico paseo por un parque
de atracciones”, dice. “Si logras
que tu corazón lata a todo ritmo,
si logras huir de tu vida normal del día
a día y sumergirte en otra realidad,
lo hace todo más excitante. E incluso
aunque te lleves unos sustos de muerte,
quieres hacerlo de todos modos”.
Completando a los integrantes de la familia
Carter se encuentra el miembro más
joven del clan y único hijo, Bobby,
un bromista preadolescente que se toma muy
en serio sus brillantes planes cuando las
vacaciones de su familia toman un giro decididamente
cruel. Los cineastas hicieron pruebas a
docenas de actores para el papel, buscando
a un chico con una mezcla extraordinaria
de chico normal y alguien especial. “Cuando
Dan Byrd entró, él era obviamente
Bobby”, dice Alexandre Aja. “No
era un cerebrito ni un atleta, simplemente
era un chico muy realista, listo y agradable”.
A pesar de su joven edad, a Byrd no le
eran completamente ajenas las películas
de miedo, pues había trabajado con
anterioridad en SALEM’S LOT, y había
ansiado un montón el personaje. “Una
buena película de terror es siempre
entretenida. A la gente realmente le encanta
esta clase de experiencia que te mantiene
en vilo y sabía que iba a ser el
colmo en lo tocante a miedo”, dice.
Pero Byrd también tenía que
enfrentarse al reto de interpretar a un
simple chico que se ve obligado a manejar
una devastadora pérdida y una dantesca
cadena de acontecimientos que amenazan su
propia existencia. Identificándose
grandemente con Bobby, pensaba que estaba
preparado para la tarea.
“Bobby empieza como el típico
chico americano de la periferia, pero que
se ve forzado a crecer mucho antes de lo
que le correspondería”, dice
Byrd. “Lo realmente interesante es
que los acontecimientos que se producen
en la película provocan una reacción
diferente en cada uno de los miembros de
la familia Carter; y en Bobby lo que se
produce es una especie de profunda ira.
Busca venganza y eso le guía más
y más cuando las cosas se ponen cada
vez más feas. Resultaba muy interesante
interpretar a este personaje”.
Ayudó sobremanera a Byrd la estrecha
relación que se forjó con
Ted Levine, Kathleen Quinlan, Aaron Stanford,
Vinessa Shaw y Emilie De Ravin. “Tenías
que tener una gran química para parecer
una familia en la pantalla”, observa,
“y tuvimos mucha suerte porque todos
conectamos muy bien desde el comienzo. Todos
son gente muy maja y actores muy entregados,
así que fue fantástico actuar
al lado de gente de la que podías
aprender y con la que podías experimentar
para ver qué es lo que mejor funcionaba”.
Para fortalecer esos lazos subyacentes
entre los miembros de la familia Carter,
Aja se aseguró de que los seis actores
llegaran pronto a Marruecos, con el suficiente
tiempo como para convivir unos días
fuera de las cámaras.
La productora Marianne Maddalena lo explica
así: “En este tiempo, los seis
actores charlaron, ensayaron juntos, salieron
a cenar cada noche y les dio tiempo a conocerse.
Forjaron una increíble relación,
llegaron a quererse, lo cual tuvo luego
su efecto en sus interpretaciones. Al haberse
creado esos lazos de forma natural, resulta
muy creíble lo que estás viendo
en pantalla”.
LAS COLINAS TIENEN OJOS es una producción
de Craven / Maddalena Films y Peter Locke
para Fox Searchlight Pictures. Se estrena
el 30 de junio de 2006
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