La
historia comienza un tiempo después
de finalizada la primer parte (Ginger
Snaps, 2000). El editor de la primera,
Brett Sullivan, tomó
el papel de director de esta segunda parte.
Nuevamente Karen Walton se
encargo del guión con la ayuda de
Megan Martin.
Brigitte contrajo la ¨enfermedad¨
creyendo que así podría ayudar
a su hermana, ahora debe luchar contra esta
maldición que cada vez avanza a pasos
más agigantados mientras las apariciones
fantasmales de su hermana la atormentan.
La única forma que tiene de retrasar
su maldición es mediante una droga
basada en una planta exótica.
Pero durante su internación en una
clínica de rehabilitación
de adicciones, Brigitte no tiene
forma de alcanzar la mencionada droga. Ahí
conocerá gente que querrá
aprovecharse de ella y otra que querrá
ayudarla. Todo esto mientras una bestia
la persigue a donde va, la misma que mordió
a Ginger, que ahora se encuentra
tras ella.
La bestia finalmente encuentra a Brigitte,
pero no con la intención de matarla.
La joven y Ghost (una extraña
niña que le ayudaba a conseguir la
droga) se escapan de la clínica y
se atrincheran en la casa de Ghost,
pero lamentablemente (para ellas, para nosotros
no, si no nos quedamos sin película)
la bestia logra irrumpir en la casa, logrando
un gran final con una vuelta de tuerca inesperada.
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