Hay
actores que por circunstancias equis terminan
encasillándose en determinados papeles.
Aquí tenemos el ejemplo. Óscar
Jaenada corre el riesgo de convertirse
en el macoqui oficial de cine español.
Hay que reconocer que lo borda. Da igual
que haga de macarra en una peli de terror
como Skizo
que en una comedia adolescente como XXL
(Julio Sánchez Valdés, 2004)
que en un biopic como Camarón
(Jaime Chávarri, 2005), que se le
da de fábula. Pero, insisto, corre
el riesgo de terminar encasillado. El cine
es así de ingrato.
Gabino Diego por ejemplo,
un actor de talento, con tablas, pero que
desde que hizo de tontuelo simpático
en El Viaje a ninguna
parte (Fernando Fernán Gómez,
1986) no se come una rosca que no sea hacer
de atolondradillo en sus más variopintas
variantes, con acento autonómico,
sin acento, de pueblo, de ciudad. Y esto
hasta antes de ayer que estrenó Desde
que amanece apetece (Antonio del
Real, 2005). La verdad, da un poquito de
pena verle a los cuarenta y todavía
teniendo que pasar por adolescente. Pero
igual que Arturo Fernández,
que es Arturo Fernández
da lo mismo que haga de dueño de
bar de alterne que de alcalde de Zalamea.
Seguirá siendo él, con su
moreno de cabina y sus coletillas astures.
Por suerte para actores así, es como
consiguen ganarse la vida, siendo ellos
mismos, todo porque hay un público
específico que les sigue la trayectoria
gracias, o debido, a que continuan inmutables
desde hace décadas. Tienen sus seguidores
y ¡ay del día que les de por
saltarse el guión!
Lo mismo sucede en teatro. Lina
Morgan sale a escena, da un traspié
y la gente se parte. Pues el día
que quiso hacer algo serio fue un fracaso
de taquilla.
Skizo entretenidilla.
Está Jaenada que
borda el papel de macarra versión
psicópata. Luego Eloy Azorín,
más soso que el agua del grifo. Y
una niña menos condimentada aún
que Eloy. Y dos secundarios
infinitamente mejores en su papel que los
tres divillos antes aludidos, un señor
con barba y un niño calvo que resulta
ser el meollo de la peli.
La dirección de Jesús
Ponce, si no fuera porque intenta
cubrir huecos a un guión que da para
un episodio de La
Zona Crepuscular y no para un largo,
bien, mejor de lo esperado en vista de los
ingredientes.
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