Receta
para preparar una súper heroína,
G-Girl, con súper problemas:
Paso 1) Se coge a una chica corriente,
en edad de instituto y no demasiado popular
y se la cruza con un misterioso meteorito
que cae, casualmente, cerca de donde ella
está.
Paso 2) Tras el contacto con la misteriosa
roca llegada del espacio exterior, la chica
corriente dejará de serlo para transformarse
en G-Girl, la futura defensora
de la ciudad de Nueva York.
Después sólo queda añadir
unos detalles tales como una anodina identidad
diaria –muy similar a la de su colega
Clark Kent en la ciudad de Metrópolis-
y buscarse unos modelitos acordes con vida
súper heroica –contando, seguro,
con la ayuda de la princesa Diana,
también conocida como Wonder
Woman-.
Paso 3) Para hacerlo todo más interesante,
G-Girl contará con su propio
súper villano, el profesor Bedlam,
antiguo compañero de instituto.
Paso 4) Como último ingrediente,
se le añade a la protagonista un
cierto complejo de inferioridad, herencia
directa de otro neoyorquino de pro, Peter
Parker, alias Spider-man,
surgido de la mente de Stan Lee.
Con todos estos detalles, bien batidos
–no agitados- sólo queda cruzar
a G-Girl con un tipo corriente
y, tan inseguro como ella en las artes amatorias,
para llegar a una conclusión empírica
del experimento. Tal unión es del
todo explosiva y altamente instable... ¡Prepárense
para lo que viene después!
Matt Saunders es un arquitecto
que trata de sobrevivir entre el cemento
de la Gran Manzana y los pésimos
consejos de su “amigo” Rainn
Wilson. Su vida transcurre entre
su trabajo, sus escarceos sentimentales
con su compañera de trabajo Hannah
y las masculinas veladas con Wilson,
todo un entendido de las relaciones sentimentales,
o por lo menos eso cree él.
Sin embargo, un día su vida cambia
radicalmente al conocer a Jenny, la responsable
de una galería de arte, la cual es
mucho más de lo que parece.
En un principio la relación marcha
por los cauces normales, aunque hay cosas
que no acaban de encajar. Y esto se debe
a que Jenny no es lo que parece,
sobre todo cuando se quita su ropa, la cual
esconde... la indumentaria de G-Girl,
la heroína oficial de la ciudad de
Nueva York (con permiso de otros héroes,
para evitar roces innecesarios).
Entonces, Matt descubre que ser
la pareja de una súper heroína,
con súper poderes tiene muchas ventajas
y placeres ocultos.
Lo malo es que Jenny, a pesar
de sus poderes, sigue siendo la niña
insegura que era antes de convertirse en
G-Girl y tal inseguridad le lleva a
sentir celos de cualquiera que se acerque
a Matt, especialmente si ese alguien
se llama Hannah.
En medio de la ecuación aparece
el profesor Bedlam, el antiguo
compañero de Jenny antes
comentado y súper villano empeñado
en acabar con la carrera de la heroína.
Bedlam convencerá a Saunders
para que le ayude en sus malévolos
planes, argumentando que es lo mejor para
todos.
Saunders no está del todo
seguro, pero tras romper con Jenny/
G-Girl llega a la conclusión
que es lo mejor para su salud, física,
sobre todo.
¿Conseguirá Matt Saunders
sobrevivir a su ruptura con la poderosa
G-Girl? ¿Podrán neutralizar
sus tremendos poderes? ¿Recuperará
su automóvil de su paseo espacial?
¿Dejará de decir inconveniencias
Rainn Wilson cada vez que
ve a una mujer? ¿Sobrevivirán
Matt y Hannah al ataque
de un tiburón?...
Éstas y otras muchas preguntas
encuentran su respuesta en Mi
super ex novia, la última
película dirigida por Ivan
Reitman, responsable de los Cazafantasmas
(1984), de Dave,
presidente por un día (1993)
y de Junior
(1994).
Reitman, partiendo del
guión escrito por Don Payne
-escritor y co productor ejecutivo de Los
Simpson- reúne durante la
película buena parte de las señas
de identidad de los cómic de superhéroes
para contarnos lo que ocurriría si
uno de ellos se enamora de una persona normal
y corriente. Poblada de momentos descacharrantes
-en especial cuando Saunders acaba
en la cama con Jenny, secuencia
realmente memorable- Reitman
no pierde de vista la realidad y trata de
adaptar una historia fantástica a
la realidad cotidiana.
En cierto modo, la trama escrita por Don
Payne -amante confeso del noveno
arte y guionista de la segunda parte de
Los
Cuatro Fantásticos- perpetúa
las enseñanzas de Stan Lee,
guionista y padre fundador de la editorial
Marvel Comics, quien tuvo
claro que sus historias tenían que
mostrar el mundo en el que vivimos, además
de las aventuras de los héroes de
la editorial.
Después está el peculiar
sentido del humor, un tanto extremo del
director Ivan Reitman,
y su gusto por situaciones disparatas en
una de las cuales se verá involucrado
el mentado tiburón de una de las
preguntas antes formuladas. Todo para rodar
un divertido y ocurrente homenaje al mundo
de los superhéroes gráficos,
aunque en movimiento.
Otro acierto es el reparto, encabezado
por Uma Thurman y Luke
Wilson. La primera es capaz de
pasar de la anodina Jenny Johnson
a la glamurosa G-Girl de la manera
más sencilla, demostrando lo bien
que le están sentando los años
a la actriz que debutó en
Las aventuras del Barón de Munchaussen
(1988), hace ya más de dos décadas.
El segundo ejerce de sí mismo, con
esa expresión de timidez, despiste
e inocencia que sólo los hermanos
Wilson saben poner en la
pantalla. Además su expresión
ante los impulsos de G-Girl son,
como ya dije antes, memorables.
El resto del reparto actúa conforme
a los requerimientos del guión, aportando
los datos necesarios e interactuando con
los dos protagonistas principales cuando
éstos lo necesitan... bueno, en el
caso de Rainn Wilson, mejor
que se guardara sus consejos, pero siempre
hay algún amigo bocazas dispuesto
a empeorar la situación.
Para quienes no les diga nada el mundo
del fandom, puede que se les pasen algunas
de las referencias que, de tanto en tanto,
nos concede la narración. Aún
así eso no desmerece el verla. Lo
que pasa es que algunos somos más
aficionados al género que otros,
y en algo se tiene que notar.
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