La
vida para Prosper y Bo
no ha sido fácil desde que su madre
muriera. Prosper, el mayor de los
dos hermanos, vive en una casa de acogida
mientras Bo reside con los estirados
Hartlieb, parientes muy lejanos.
Éstos lo consideran más una
posesión que el niño que es
en realidad. Aunque lo peor de todo es tener
que vivir separados, ante la negativa de
los Hartlieb de adoptarlos a los
dos.
Sin embargo, Prosper no está
dispuesto a permitir que las cosas continúen
así y emulando a Simon Templar
–El Santo- decide escaparse y,
tras liberar a su hermano de las garras
de los Hartlieb, deciden marcharse
hasta la mágica y mítica ciudad
de Venecia. La razón de escoger tal
destino se debe a las historias que su fallecida
madre les contaba del lugar, siempre rodeadas
de misterios.
Y hasta allí, sorteando mil y un
inconvenientes, llegará la pareja
de hermanos.
Es, entonces, cuando ambos se dan de bruces
contra la realidad, al ser unos niños
perdidos en una ciudad tan poco hospitalaria
para los sin techo como cualquier otra.
Por fortuna para ellos, su llegada hasta
la ciudad de los canales no ha pasado desapercibida
por Scipio, más conocido
como el Príncipe de los ladrones,
oculto tras su carnavalesca máscara.
Scipio conducirá a los recién
llegados hasta sus dominios y los presentará
al resto de los niños perdidos, Riccio,
Hornet y Mosca, los cuales
viven bajo su tutela.
Lo malo es que los Hartlieb no
se quedarán de brazos cruzados, y
llegarán hasta Venecia en busca de
su retoño perdido. Por dicha razón
entrará en el juego Victor, un “conocido”
detective privado que pasará de ser
un enemigo a un aliado en las aventuras
de Prosper, Bo, el Príncipe
de los ladrones y el resto de los personajes
de esta apasionante historia de aventuras,
magia, misterio y relaciones humanas.
La historia original es obra de la novelista
alemana Cornelia Funke,
considerada como la J. K. Rowling
alemana. En sus historias se dan
la mano mitos, leyendas, magia y lugares
rodeados de un atractivo misterio como la
ciudad de Venecia, escenario de esta historia.
El Príncipe
de los ladrones es una película
que, aunque pensada para el público
juvenil, resulta igual de atractiva para
un público más adulto. La
principal razón es que presenta unos
personajes bien definidos y, sobre todo,
no nos ofrece unos niños dependientes
de las decisiones de los adultos sino que
son capaces de tomar las suyas propias.
El director, Richard Claus,
responsable del guión y más
conocido por su faceta de productor, gusta
de presentarnos una Venecia llena de callejuelas,
personajes pintorescos como el marchante
Barbarrosa, el mencionado detective
Victor o la fotógrafa Ida.
Todos forman el mosaico descrito por la
escritora Cornelia Funke de
una manera fiel y convincente, tema complicado
cuando se habla del paso de un libro a la
gran pantalla.
El reparto está encabezado por
los actores Aaron Johnson,
Rollo Weeks y Jasper
Harris en los papeles de Prosper,
Scipio y Bo. El primero
es una cara conocida en series de televisión
y está pendiente de estreno la película
The Illusionist
(Neil Burger, 2006), en la cual interpreta
al joven Eiseheim, personaje principal
de la película.
Rollo Weeks también
es un actor habitual de la pequeña
pantalla, aunque se le ha podido ver en
películas como El
pequeño vampiro (Uli Edel,
2000) –producida por Richard
Claus- y George
y el Dragón (Tom Reeve, 2004).
Jasper Harris debuta en
la gran pantalla con El
Príncipe de los ladrones,
y está en la actualidad involucrado
en el rodaje de Los
Totenwackers (Ibón Cormenzana,
2007) , producción española
con guión de Antonio Trashorras
y David Muñoz que
se estrenará el próximo año.
Entre los actores adultos destacan Jim
Carter, quien también figura
en el reparto de El
pequeño vampiro, 102
dálmatas (Kevin Lima, 2000)
y Hechizada
(Tommy O'Haver, 2004) y la actriz Caroline
Goodall. Entre los créditos
de Goodall destacan títulos
como Cliffhanger
(Renny Harlin, 1993), White
Squall (Ridley Scott, 1996), La
lista de Shindler (Steven Spielberg,
1993) y series televisivas como CSI
y Alias.
Comentar que la veterana actriz Vanessa
Redgrave hace un pequeño
cameo como la hermana Antonia,
la monja que crió a Ida.
El personaje de Caroline Goodall
es huérfana como los personajes de
la historia.
El resultado final demuestra que se puede
adaptar de manera fiel una narración
escrita al mundo cinematográfico
sin que ésta pierda su esencia, sobre
todo con narraciones tan apasionantes como
las que salen de la pluma de la escritora
Cornelia Funke.
Si quieren recorrer Venecia, de manos
de El Príncipe
de los ladrones, ésta es una
ocasión inmejorable.
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