En
un mundo cada vez más global las
distancias y las influencias han dejado
de ser una barrera para quienes desean contar
una historia. Ésta es una de las
razones que han posibilitado el desarrollo
de un proyecto como Jade
Warrior, la primera película
finlandesa de artes marciales. En ella,
además de los elementos propios de
dicho género, se dan la mano las
tradiciones y la manera de entender la vida
del pueblo finlandés.
Jade Warrior
–Jade Soturi
en su versión original- arranca en
la lejana China hace varios siglos. Allí,
un guerrero y maestro herrero llamado Seng-Fu
forja una máquina llamada Sampo,
la cual traerá la felicidad al mundo.
El problema es que el Sampo es robado
por un demonio que lo transforma en una
puerta del infierno. Ante la amenza,
Seng-Fu envía a su único
hijo, Sintai, maestro en artes
marciales, a buscar el objeto robado y derrotar
al demonio.
Sintai abandona la montaña
en la que ha vivido durante toda su vida
para dar caza al demonio, descubriendo una
vida a la que había permanecido ajena
hasta entonces.
En su camino se cruzará con Pin
Yu, una hermosa guerrera con la que
Sintai descubrirá que el
camino del amor y el deseo transcurre de
manera paralela al del guerrero. Sin embargo,
su descubrimiento se verá truncado
por sus obligaciones y por el compromiso
de Pin Yu con otro hombre.
Sintai abandona la aldea y se
presta al combate contra el demonio que
le robó el Sampo. Tras la batalla,
Sintai descubre cuál es
la verdadera naturaleza del demonio, recurriendo
al Sampo para atraparlo. Después
sella su destino prometiendo custodiar el
Sampo por toda la eternidad.
Siglos después y en la lejana Finlandia,
una historia similar se desarrolla con unos
personajes que atesoran los espíritus
de Sintai, Pin Yu y el
malvado demonio.
Al final, la ancestral lucha entre el
bien y el mal comienza de nuevo con un escenario
distinto, pero con la misma premisa para
sus contendientes.
Jade Warrior
es un viaje por las tradiciones y por unos
valores basados en el honor, el valor y
el acero. El Sampo, máquina que toma
su nombre de una palabra tibetana, Sangfu
–pronunciada Sampo-, se nos presenta
como una puerta hacia la felicidad, corrompida
por el mal para servir a su propósitos.
Creada en la forja del herrero Seng-Fu
representa el culto por el metal, forjado
cientos de veces hasta conseguir transformarlo
en un instrumento para defender a los inocentes.
Este camino es similar en la mayoría
de las culturas, en especial en la germánicas
y en las nórdicas. Jade
Warrior bebe, de manera directa,
del Kalevala,
epopeya finlandesa recogida por Elias
Lönrot en 1835.
Lönrot recopila en
su obra la inmensa mayoría de los
cantos y leyendas del pueblo finlandés,
los cuales conforman la memoria y la filosofía
de todo este pueblo. El Kalevala,
compuesto de 22.795 versos agrupados en
50 cantos o poemas, está repleto
de historias dioses, bardos, guerreros y
herreros, los cuales forjaron las armas
que determinarían el futuro de su
pueblo.
Al igual que en la mitología China,
en el Kalevala,
la leyenda, la fábula y los relatos
orales se dan la mano, tejiendo un tapiz
que nos presenta un mundo a caballo entre
la realidad y la magia.
La belleza e intensidad de este cantar
épico cautivó a grandes literatos
de principios del siglo XX, de la talla
de J.R.R.Tolkien y C.S.
Lewis, quienes usaron muchos elementos
del Kalevala
para sus obras.
Paralelamente, la historia de amor entre
Sintai y Pin Yu –en
la lejana China- y Kai y Ronja
en la Finlandia actual, es igualmente atemporal,
respondiendo a las mismas premisas que han
movido el mundo desde su nacimiento. Sólo
queda el enfrentamiento entre un mal que
busca cualquier resquicio para aniquilar
al mundo –desde el albor de los tiempos-
y el corazón de un guerrero capaz
de detenerlo.
Jade Warrior
supone el debut en la dirección de
Antti Jussi Annila, joven director
finlandés quien, tras realizar varios
cortos del género de las artes marciales
durante su etapa universitaria, se embarcó
en un proyecto que ha durado más
de cinco años.
La película, una coproducción
entre Estonia, China y Finlandia, se rodó
-como ocurre en la narración- en
escenarios finlandeses y chinos contando
con un reparto coral de ambas nacionalidades.
El director ha trabajado con los actores
finlandeses Tommi Eronen –en
su doble papel de Sintai y Kai-,
Krista Kosone –Ronja-,
y Markku Peltola
–Berg-. Este último
es uno de los actores más consagrados
de la cinematografía finlandesa,
en especial por su trabajo con el reconocido
director finlandés Aki Kaurismäki.
Por parte del lejano país de la
China, Pin Yu está interpretada
por la actriz Zhang Jing Chu,
protagonista del filme Peacock
(2005), del director Chang Wei Gu,
y de la épica Seven
Swords (2005), dirigida por Tsui
Hark.
Puede que la mayor virtud de Jade
Warrior sea entrelazar dos tradiciones
tan distantes entre si, pero que guardan
tantos lazos en común. Con ello logra
ofrecernos una historia bañada en
el tempo propio de la mentalidad finlandesa,
pero llena de la espectacularidad de las
narraciones épica de artes marciales
y el género Wuxia.
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