300
es una película a la que hay que
querer por lo que es, un espectáculo
visual que busca en su historia la simplicidad
y el engrandecimiento propio de la mitología.
Es cierto que sus personajes son planos
y tópicos hasta el límite,
que los diálogos están extremadamente
forzados y en ocasiones resultan risibles,
que las escenas de acción ponen a
prueba el grado de credibilidad del espectador,
y que algunos efectos de ordenador cantan
en exceso. Sin embargo todo esto es absolutamente
premeditado y para aquellos que entren a
formar parte del juego de la película,
pasan de ser aspectos negativos a convertirse
en algunos de los rasgos más característicos
y destacables de la cinta.
El director Zack Snyder
(Amanecer
de los muertos, 2004) ha hecho un esfuerzo
visual para mantenerse fiel a la obra de
Frank Miller a todos los
niveles. El parecido entre la imagen y las
viñetas del cómic es asombroso,
los personajes mantienen las características
maníqueas del cómic, la representación
de la violencia desde un punto de vista
de belleza plástica, alejada de una
perspectiva realista es completamente fiel
a la novela gráfica, igual que los
componentes sexuales, de fuerte carga homofóbica,
aunque sin perder el aspecto homoerótico
del peplum.
En el apartado interpretativo, destaca
el trabajo de Gerald Butler,
un actor que tras El
fantasma de la ópera (Joel Schumacher,
2004) no parecía el más adecuado
para el papel, pero que ha sabido asimilarse
física y anímicamente con
su personaje.
Para mí, personalmente, sólo
hay un apartado criticable en la película
y que es justamente la parte de la historia
que ha incorporado el director a lo ya presente
en la novela gráfica. Toda la parte
de la reina Gorgos buscando ayuda
que enviar a su marido puede servir para
desarrollar un poco más la historia,
pero en mi opinión rompe el ritmo
de lo verdaderamente importante, que es
el enfrentamiento de los 300 espartanos
con el ejército persa.
300 es puro
cine espectáculo, con imágenes
de gran fuerza épica, personajes
más grandes que la vida y una apuesta
por un enfoque a la hora de contar una historia
que va más allá del realismo
imperante en Hollywood y se adentra en los
terrenos del mito.
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