En
Spiderman 3,
Sam Raimi repite nuevamente la
fórmula marcada por sus dos títulos
anteriores. La trama sigue centrándose
en los personajes por encima de la acción,
la puesta en escena de Raimi
es espectacular, y al mismo tiempo muy limpia
y clara, evitando los montajes entrecortados
y rápidos que tanto abundan en el
cine de acción, las interpretaciones
mantienen un buen nivel, y los efectos especiales
son de primer orden.
Sin embargo hay dos elementos que cambian
con respecto a las anteriores. En primer
lugar hay tres villanos y no uno, por lo
que la presentación de personajes
es más directa y plana que en las
anteriores, y la progresión de la
acción parece avanzar a trompicones
y no de manera fluida como las anteriores.
Por primera vez hay personajes carentes
de esencia, cuya presencia en la historia
un tanto brusca, como es el caso del mayordomo
de Harry. Nuevamente los villanos,
salvo Veneno, que viene del espacio
exterior, tienen una justificación
detrás. Da la impresión de
que en las películas de Spiderman
no hay supervillanos, sino personas con
mala suerte que han tomado las decisiones
equivocadas.
El segundo elemento que cambia con respecto
a las anteriores es el uso del humor. No
es que se haya optado por un tipo de comedia
diferente, sino más bien que en ocasiones
se cae en el exceso y el ridículo.
El mejor ejemplo lo tenemos en la secuencia
que nos presenta al nuevo Peter
mientras está bajo la influencia
del simbionte alienígena.
En Spiderman
2 (2004), Raimi incorporó
una montaje musical con la canción
Raindrops falling
on my head para presentar al Peter
despreocupado durante el periodo que pierde
los poderes. Esa secuencia funcionó
muy bien en la película y el director
parece que ha querido repetir el efecto,
pero con resultados menos afortunados.
Estos son problemas mayores que en mi
opinión lastran el resultado final.
No porque se aprecie un desgaste de la fórmula,
sino más bien por un exceso de confianza
del director que llevado por los éxitos
anteriores se ha querido tirar a una piscina
demasiado llena, sin tener en cuenta que
se podía rebosar.
En cualquier caso, no nos equivoquemos,
Spiderman 3 es
un producto de entretenimiento excelente,
con unos espectaculares efectos especiales,
asombrosas escenas de acción, como
el rescate a Gwen Stacy o todo
el clímax final, respetuoso con su
referente, y muy digno en cuanto a la importancia
de la historia y la relación de los
personajes principales que en ningún
momento quedan subordinados a la acción
o los efectos. Sin embargo he de reconocer
que salí más satisfecho de
la sala con las dos anteriores.
¿Qué sucederá con
la franquicia a partir de ahora? Eso está
por ver. El resultado en taquilla del primer
fin de semana fue espectacular, como era
de esperar. La cinta recaudó 148
millones de dólares en su primer
fin de semana sólo en Estados Unidos,
batiendo todos los récords. Esto
ha hecho que el estudio haya anunciado ya
que tiene intención de rodar al menos
tres películas más. Sin embargo,
de momento, ni Raimi, ni
Maguire, ni Dunst
han confirmado para una segunda parte, y
sin su presencia las posibilidades de éxito
de un Spiderman
4 son un tanto remotas. |