Podemos
definir Zodiac
como una película difícil.
Al igual que otro estreno reciente, La
fuente de la vida (Darren Aronofsky,
2006), es una cinta que se arriesga a forzar
los límites del cine comercial. Tras
el éxito de Seven
(1995), que el director David Fincher
anunciara una película centrada en
el famoso asesino del zodíaco ya
causó gran expectación. Sin
embargo, el director ha preferido no dejarse
llevar por las expectativas y ha realizado
un acercamiento a este tema desde un punto
de vista más realista, y detallista,
con contadas concesiones al género
del thriller.
En este sentido, aquellos que vayan a ver
la película pensando que es Seven
2 pueden sentirse desilusionados,
ya que ambos títulos no tienen mucho
que ver. Por el otro lado, personalmente
creo que nos encontramos ante una cinta
superior. Esta afirmación puede resultar
muy arriesgada, ya que Seven
se sigue manteniendo como un referente ineludible
para el género de los últimos
15 años. Sin embargo Zodiac
es una cinta mucho más compleja,
más elaborada, visualmente mucho
más estimulante y desde luego mucho
más demandante hacia los espectadores.
No es una película de fin de semana,
para ir a ver con el recipiente extra grande
de palomitas. Es una película para
sentarse a ver con todos los sentidos alerta.
Hay una sucesión de datos imparable,
muchos personajes interrelacionados, muchas
acciones paralelas, por lo que Fincher
le pide al espectador que se pase las dos
horas y media de duración pendiente
de todo lo que sucede en pantalla. Pero
lo mismo que demanda una gran atención
del público, también él
se esfuerza al máximo.
Con títulos como Seven,
The Game
(1997), El club
de la lucha (1999) o La
habitación del pánico
(2002), Fincher se convirtió
en el maestro del engaño y el subterfugio,
sin embargo aquí se ha esforzado
en realizar una película honesta
y directa. Además, a pesar de que
toda la historia se centra en la figura
del asesino del zodíaco, y que cuenta
con algunas escenas de gran tensión
y suspense, lo cierto es que no podemos
hablar de Zodiac
como de un psychothriller, sino más
bien de una cinta sobre la obsesión
que genera este personaje entre un grupo
de personas.
En el fondo da igual quién sea realmente
el zodíaco, antes de entrar a la
sala ya sabemos que es un asesino que nunca
fue capturado. La historia nos da una hipótesis,
pero al mismo tiempo no duda en plantear
las dudas a sus propias deducciones. Es
la evolución de los personajes principales
lo que realmente supone el motor de la historia
y da intensidad a la película.
En cuestión de referentes Fincher
se fija mucho en el cine de los 70. El título
más citado por el propio director
es Todos los hombres
del presidente (Alan J. Pakula, 1976),
del que bebe mucho en lo referente al ambiente
en la redacción del San Francisco
Chronicles. Sin embargo, lo que realmente
impera es una estética y una concepción
del cine ajena al cine que podemos ver hoy
en día.
Otro apartado destacado de la cinta es
el reparto. Zodiac
es una película donde todos los actores
ofrecen interpretaciones destacadas. Robert
Downey Jr. demuestra nuevamente
que es un grandísimo actor, y Jake
Gyllenhaal sigue avanzando en su
esplédida progresión como
intérprete tras Jarhead
(Sam Mendes, 2005) o Brokeback
Mountain (Ang Lee, 2005). Incluso
un actor que a mi personalmente nunca me
ha gustado como Mark Ruffalo
(Collateral,
2004), aquí borda su papel.
Tal vez el apartado más flojo sea
el desarrollo de algunos personajes secundarios
como el de Chloë Sevigny
(American
Psycho, 2000) o Anthony Edwards
(Misteriosa
obsesión, 2004), cuya función
en la cinta queda un tanto apagada. Sin
embargo, como decíamos se trata de
una cinta muy compleja, llena de multitud
de personajes y datos, a lo que hay que
sumar que se han recortado treinta minutos
del montaje inicial. Esto evidentemente
ha afectado a estos personajes, aunque en
ningún momento entorpeciendo el desarrollo
de la película.
Para los amantes del estilo narrativo
de Fincher podemos apuntar
algunos momentos destacados, como la secuencia
de la madre que es secuestrada junto a su
bebé por el zodíaco, o la
visita del personaje de Gyllenhaal
a un viejo proyeccionista que puede tener
información sobre el asesino.
Personalmente, Zodiac
me ha parecido una cinta excepcional, muy
bien contada, con un excelente trabajo de
actores, una puesta en escena de gran fuerza,
una magnífica fotografía de
Harris Savides y una labor
de montaje milimétrica por parte
de Angus Wall. |