| En
1997 llegaba a las librerías especializadas
el primer número de una mini serie
titulada Stardust,
publicada bajo el sello Vertigo
de la editorial DC. Stardust
era una propuesta que había nacido
del trabajo conjunto del escritor y guionista
Neil Gaiman y del ilustrador
Charles Vess.
La idea original de ambos era que Stardust
fuera una historia escrita acompañada
de imágenes y que se publicara en
un tomo único. Sin embargo, DC
prefirió publicarla en cuatro tomos
de formato prestigio, para luego recopilarla
en un tomo, tal y como los autores deseaban
que se presentara la obra.
En 1999 Gaiman, propietario
de los derechos, decidió publicar
Stardust
como un libro, sin imágenes, tratando
de recuperar el origen de su idea. Ese mismo
año, Green Man Press
publicó un portafolio especial, titulado
A fall of Stardust –en el que
participaron 30 artistas- a beneficio de
la mujer de Vess, la cual
había sufrido un aparatoso accidente
de circulación.
En dicho portafolio, tanto Vess
como el resto de los artistas profundizaron
en todo el imaginario de un universo tan
rico como el creado por Neil Gaiman.
Ahora, una década después
de su primera publicación, Stardust
da el salto a la gran pantalla, de la mano
del director Matthew Vaughn
y contando en el reparto con actores tan
conocidos como Robert de Niro,
Michelle Pfeiffer, Claire
Danes, Peter O´Toole,
Nathaniel Parker, Siena
Miller y el británico Charlie
Cox en el papel de Tristan
Thorn.
Todo comienza cuando Dunstan Thorne
decide desobedecer las normas de su localidad,
un pueblo que linda con el mundo mágico
de Faire –y en donde se encuentra
el reino de Stormhold- y traspasa el muro
que separa ambos mundos.
Allí Dustan conocerá
a la atractiva Una, una princesa
secuestrada por una malvada bruja. Nueve
meses después, Una envía al
hijo de ambos, Tristan –Tristran
en la novela original- hasta su padre para
que lo cuide.
Dieciocho años después, Tristan
se ha convertido en un apuesto joven, empeñado
en cautivar con sus encantos a la joven
Victoria, una niña remilgada
que juega con el pobre muchacho mientras
corteja al acaudalado Humphrey.
Una noche, ambos ven caer una estrella
fugaz y Tristan le promete a Victoria
que se la traerá en señal
del amor que le procesa.
Mientras esto sucede, el último
Lord de Stormhold, en su lecho
de muerte, continúa azuzando a sus
hijos para que se maten entre ellos y que,
así, sólo sobreviva el más
fuerte y despiadado. Cuando el Lord
de Stormhold muere, sólo quedan
tres de sus siete hijos, aunque está
claro que el último de ellos será
quien logre hacerse con el trono y, de paso,
encontrar la gema sagrada de la familia,
última prueba para lograr ser el
heredero de la corona.
Para entonces, Tristan ya ha llegado
hasta el muro que separa su localidad –Wall-
del reino mágico, y comprobará,
primero, que el guardián es mucho
más de lo que parece y, una vez superado
el escollo, que las estrellas son muy distintas
en el cielo que en la tierra. De ahí
que cuando se encuentre con Yvaine,
Tristan no logre reconocerla hasta que sea
ella misma la que le confiese que es la
estrella que está buscando. En un
principio, la idea del joven es conducir
a Yvaine hasta Victoria,
tal y como le había prometido, valiéndose
de una velas mágicas, capaces de
transportar a las personas a través
del espacio. No obstante, las intenciones
de Yvaine son muy distintas, lo
que motivará que Tristan
se vea sumergido en una trepidante aventura
con príncipes despiadados, brujas
en busca de la belleza perdida, y un capitán
pirata que no es lo que parece, a simple
vista…
Stardust
es, ante todo, una experiencia apasionante
y una nueva oportunidad de disfrutar con
una épica y mágica aventura
en pantalla grande. Su director Matthew
Vaughn y su selecto reparto nos
transportan a un mundo donde las cosas no
son lo que parecen y donde uno debe poner
lo mejor de su parte para sobrevivir. Charlie
Cox, protagonista sobre el que
gira la historia –y que acudió,
junto con el director, a presentar la película
en el pasado Festival
de Sitges- da una perfecta réplica
al joven Tristan, sometido a los
vaivenes de un destino que le tenía
preparada muchas sorpresas.
Junto a él, la joven Claire
Danes es el rostro ideal para dar
vida a Yvaine, la estrella que
cae desde el cielo y que se convertirá
en el trofeo de seres tan viles como geniales.
Además, Stardust
nos ofrece la oportunidad de reencontrarnos
con la actriz Michelle Pfeiffer,
alejada de la gran pantalla en los últimos
años, ahora en su papel de la malvada
bruja Lamia. Pfeiffer
se nos presenta como una bruja despiadada,
pero no exenta de matices, en su búsqueda
del corazón de la estrella.
A su lado, Robert de Niro
nos sorprende con un papel que mezcla la
rudeza del “sangriento” pirata
Shakespeare y la delicadeza y el refinamiento
de un miembro de la corte del Rey Sol. Gracias
a su buen hacer, el equívoco que
se esconde tras la apariencia del “fiero”
capitán no cae en lo grotesco ni
en el chiste fácil, logrando que
su dualidad nos arranque una sonora carcajada,
mientras le enseña al joven Tristan
las artes de la guerra.
También destacaría el trabajo
de actores como Peter O´Toole
–el último Lord de Stormhold-;
Mark Stromg, el séptimo
y despiadado hijo del Lord; Rupert
Everett –segundo y asesinado
hijo del Lord-; la actriz Siena
Miller en el papel de la caprichosa
Victoria; y Nathaniel Parker,
reputado actor británico, que da
la réplica al padre de Tristan,
Dunstan.
Por último, y para aquellos que
hemos podido ver la película en su
idioma original, comentar que el narrador
de la historia no es otro que sir Ian
Mckellen, conocido por los aficionados
al fantástico por sus trabajos en
X-Men
y El
señor de los anillos.
Cox, durante el encuentro
que mantuve con él durante el Festival
de Sitges, comentaba que lo mejor,
además de la historia escrita por
Neil Gaiman, fue contar
con un reparto tan sólido como éste.
"Gracias a ellos, logré
que mi interpretación estuviera
a la altura de los requerimientos, algo
muy difícil cuando se trabaja al
lado de actores como Robert de
Niro, Michelle Pfeiffer
o Claire Danes. De todas
maneras, ellos siempre estuvieron a mi
lado para lograr que una historia tan
maravillosa como Stardust
pudiera llegar a ser la película
que ahora es".
El actor, aficionado al mundo gráfico
y a la historia original de Gaiman
y Vess, también
comentó sobre Stardust
lo siguiente:
"Personalmente creo que Stardust
es una muy buena oportunidad para atraer
hasta los cines a todos aquellos que demandan
buenas historias, cargadas de aventuras,
pero que, además, aportan cosas
nuevas. Tristan es un chico que nunca
ha salido de su pueblo y cuando todo termina
se ha convertido en el heredero de un
reino y, encima, ha conocido al amor de
su vida. Es, en ese viaje, donde los espectadores
pueden encontrar muchos puntos en común
con su propia vida y de ahí el
acierto de la narración de Gaiman".
Sea como fuere, la mayoría de los
asistentes a los distintos pases que se
programaron durante el Festival
de Sitges, salieron con la misma
sonrisa en sus caras y con la sensación
de que se lo habían pasado realmente
bien tras ver la película.
Y ésa es una de las mayores virtudes
de una película como Stardust,
el lograr que durante dos horas soñemos
con lugares mágicos, vivamos trepidantes
aventuras junto a Tristan, Yvaine
y el capitán Shakespeare,
y disfrutemos sin mayores prejuicios delante
de la gran pantalla de un cine.
Para todo lo demás nos queda disfrutar
con la obra original de Gaiman
y Vess, y con los sentimientos
que Stardust
despierte en cada uno de nosotros. |