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  Estreno en España  23-11-2007
[REC] por Eduardo Serradilla Sanchis
Visita también la crítica de Friki D. M.
Visita también la crítica de Javier Quevedo

Género: Terror
País: España
Año: 2007
Duración: 85 mins.

Ficha técnica

Dirección - Jaume Balagueró y Paco Plaza
Guión - Jaume Balagueró, Luiso Berdejo y Paco Plaza
Producción - Julio Fernández
Fotografía - Pablo Rosso
Música - Federico

Ficha artística

Manuela Velasco - Ángela
Ferran Terraza - Manu
Pablo Rosso - Marcos (cámara)
David Vert - Álex
Jorge Serrano - Sergio, policía joven
Vicente Gil - Policía adulto
Martha Carbonell - Sra. Izquierdo
Carlos Vicente - Guillem

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ATENCIÓN EL SIGUIENTE TEXTO CONTIENE SPOILERS QUE DESVELAN PARTE DEL CONTENIDO DEL FILM

Una noche cualquiera, en una ciudad española, Barcelona en este caso. Un equipo de televisión se prepara para pasar la jornada en uno de los muchos cuarteles de bomberos que velan por la seguridad de nuestras ciudades.

El equipo está formado por Ángela, una egocéntrica e histriónica reportera, y por Pablo, un cámara que soporta los desplantes de la presentadora mientras trata de hacer su trabajo lo mejor que puede.

Al principio, el reportaje que preparan –un reality show en el sentido más peyorativo de la palabra- no aporta nada nuevo a lo que, normalmente, se puede ver en cualquiera de las cadenas televisivas de nuestro territorio.

Desde la clásica entrevista al responsable del parque, con los tópicos clásicos a los que se recurre cuando se habla de los bomberos, pasando por un recorrido por la estación con lucimiento de la presentadora y “falsa modestia” incorporada -cuando ésta aparece por el comedor del parque de bomberos mientras éstos están en plena cena- y terminando por un paseo nocturno por los dormitorios de los integrantes del parque, nada parece estar fuera de su sitio.

Claro que, la noche es muy larga y cuando Ángela ya pensaba que no iba a poder enseñar su mejor perfil, suena la alarma y, sin tiempo para prepararse, reportero y cámara se ven inmersos en la carrera contrarreloj de una dotación de bomberos que se desplaza, rauda, para atender una emergencia.

Tampoco piensen que la presentadora desaprovecha el momento para lucirse. En medio de la carrera por las calles de la ciudad, ésta se prueba uno de los pesados cascos que portan los bomberos, a la vez que solicita que enciendan la sirena en pos de un “mayor dramatismo” al reportaje.

Al final, la carrera termina enfrente de una casa cualquiera, de similar aspecto a las que se pueden encontrar paseando por la ciudad condal. Una vez dentro, los bomberos, el equipo de televisión y una dotación de la policía nacional, hablan con los vecinos para conocer la realidad que se esconde detrás del aviso al que han respondido. Al parecer se trata de una vecina que está totalmente fuera de control y amenaza la seguridad del inmueble.

Ante tal revelación, bomberos, policías y reporteros emprenden la escalada por las escaleras, lo que ayudará, según la periodista, a darle veracidad al suceso.

Así, entre jadeos, respiraciones cansadas y un ambiente que se torna cada vez más tenso, el grupo llega hasta la vivienda señalada.

A primera vista, nada hace sospechar que allí se encuentre alguien peligroso. Lo único que encuentran, para decepción de la reportera cada vez más segura de su “misión informadora”, es una señora mayor, en muy mal estado, similar a los cientos de ancianos que malviven en la soledad de sus casas.

Uno de los bomberos, ayudado por uno de los policías, recoge a la mujer y ambos tratan de ayudarla. Ésta, sin mediar palabra, ataca al policía, mientras trata de llegar hasta el bombero. En medio de una lucha tan grotesca como sangrienta, entre todos, consiguen reducir a la mujer, no sin antes tener que hacer uso de las armas reglamentarias de los oficiales de policía.

Todo es muy confuso, fuera de lo corriente. Ángela, sin parar de grabar, lo cuenta a los atónitos espectadores que, luego, verán su trabajo. Mientras tanto y cuando el grupo trata de poner a salvo al policía herido, uno de los bomberos cae por el hueco de la escalera, salpicando a todos los allí presentes, profesionales y vecinos con su sangre y con el desconcierto que crece por momentos. ¿Cómo ha sido posible que aquel hombre se cayera cuando arriba sólo estaba el cadáver de la mujer que, momentos antes, había abatido uno de los policías? ¿Y porqué atacó la mujer a quienes sólo querían ayudarle?

Son demasiadas preguntas a las que hay que sumar, sin casi tiempo para poder asimilarla, una mucho más acuciante. ¿Cuál es la razón por la que, sin mediar una explicación, las autoridades deciden aislar la casa y ponerla en cuarentena?

Y no se crean que la reportera ha dejado, ni por un momento de hablar e increpar a su cámara para que grabe todo lo que ocurre. El problema es que, por una vez, los acontecimientos están discurriendo mucho más deprisa de lo que su cerebro es capaz de asimilar y los sensibles micrófonos de las dos cámaras que utilizan no paran de dejarla en evidencia. Ángela lucha por mantener la compostura, pero poco le ayudan sus poses de actriz “de segunda” y su bífida lengua, ante una situación que se ha transformado en una pesadilla.
Una pesadilla, contada en primera persona, en donde la vida y la muerte ya no significan lo mismo y en donde el ser humano ha abandonado su pátina de civilización para transformarse en un engendro cuyo único interés es…

Imagino que, dado el éxito de una película como [REC] en el pasado Festival de Cine de Sitges, pocos no sabrán, a estas alturas de qué va la historia. Sin embargo, no por ello, el mérito de Jaume Balagueró y Paco Plaza es menor.

Es más, gracias a ellos, los aficionados al género fantástico hemos podido disfrutar con una propuesta tan trasgresora como apasionante, en un país tan poco dado a este tipo de ideas.

Algunos dirán –y con ello les doy una pista a quienes todavía no sepan de que trata [REC]- que George Romero lleva haciendo lo mismo desde hace cuatro décadas, y con muy buenos resultados, debo decir.

Lo que ocurre es que gracias a Balagueró y Plaza, los terrores que estamos acostumbrados a ver desarrollarse en las ciudades del mundo, ahora campan por las escaleras de una casa cualquiera de nuestra tranquila y acomodada ciudad. Se ha abierto la veda para que los terrores, tantas veces vistos en las pantallas, vivan en la casa de al lado, sin saber muy bien qué hacer.

Puede que todavía ocupemos el vagón de cola al hablar de este tipo de producciones –algo que, sinceramente creo que está cambiando y de manera vertiginosa- pero todo ello no le resta ni un ápice de valía a una película como [REC].

Además, los dos directores, responsables del guión, junto con Luiso Berdejo, no pierden la oportunidad para atacar –y si se pudiera, demoler- los cimientos de la llamada “Tele realidad”, cajón “desastre” para que lo chabacano y lo cutre campen a sus anchas por las parrillas de las televisiones de buena parte del mundo.

A todo ello contribuye el trabajo de los actores –en especial Manuela Velasco, actriz muy familiarizada con el medio televisivo- y que, en su trabajo, resume lo mejor y lo peor de quienes utilizan el potencial de una cámara para sobrepasar cualquier ley ética que se les ponga a tiro.

Para el resto de los protagonistas, [REC] supone la oportunidad de vivir una pesadilla en primera persona y como si fueran unos simples figurantes. Y ésa es una de las mayores virtudes de la película, el que lleguemos a pensar que estamos viendo un programa de televisión real y no una película de cine.

Con cintas como las dos partes de 28 días, uno tiene claro que está asistiendo a la proyección de una película. Sin embargo, con [REC] , realidad y ficción se dan la mano de una manera inusual y logra lo que persigue, que no es otra cosa que confundir al espectador utilizando referentes comunes y corrientes.

El recurso de la cámara en mano, en busca de la “realidad” a la que hacíamos mención unas líneas antes, les sirve a los directores para llevarnos de un lado para otro como si fuéramos simples marionetas en un grotesco guiñol de película de terror de serie B. Lo más divertido del caso es que los actores tampoco conocían la totalidad de su papel, logrando que sus caras de desesperación fueran mucho más convincentes de lo que ocurriría si conocieran su destino de antemano.

[REC] es una película directa, políticamente incorrecta, corrosiva y muy desasosegante. Nada es lo que parece y todos sus caminos nos llevan hasta el mismo sitio. No sé lo que pensará George Romero, pero a mí, no sólo me convenció, sino que me demostró que el género fantástico ya es una realidad es nuestra geografía y espero que para mucho tiempo.

Además, les agradezco a los directores el final escogido, de los varios que tenían en cartera. Gracias a ellos vuelvo a creer que hay justicia poética, aunque sólo sea en el mundo del cine.

 Web oficial  

REC

Experimenta el miedo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




REC

Manuela Velasco interpreta a una reportera en apuros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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Los bomberos de Barcelona se enfrentan a una noche nada convencional.

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