EL CABALLERO OSCURO ya a la venta en DVD y Blu-Ray. Participa en el gran sorteo de 10 DVD Edición 2 discos y caja regular.
Estrenos de cine de el terror, la ciencia ficción y fantasía en cine y DVD.
Recomiéndanos a un amigo Añádenos a tus Favoritos
Estrenos
  Estreno en España  23-11-2007
[REC] por Friki D. M.
Visita también la crítica de Eduardo Serradilla
Visita también la crítica de Javier Quevedo

Género: Terror
País: España
Año: 2007
Duración: 85 mins.

Ficha técnica

Dirección - Jaume Balagueró y Paco Plaza
Guión - Jaume Balagueró, Luiso Berdejo y Paco Plaza
Producción - Julio Fernández
Fotografía - Pablo Rosso
Música - Federico

Ficha artística

Manuela Velasco - Ángela
Ferran Terraza - Manu
Pablo Rosso - Marcos (cámara)
David Vert - Álex
Jorge Serrano - Sergio, policía joven
Vicente Gil - Policía adulto
Martha Carbonell - Sra. Izquierdo
Carlos Vicente - Guillem

Comentarios

“Mira, mejor no me ayudes más”, o algo similar le tuvo que decir el productor y cabeza visible de Filmax, Julio Fernández, al cineasta y también productor Brian Yuzna, con el que compartió años de trabajo tratando de sacar adelante el sello Fantastic Factory, un proyecto que pese a las buenas intenciones, a punto ha estado de tocar de muerte la serie B fantástica nacional tras ofrecer de forma continuada una batería de subproductos a cual más lamentable.

No cabe duda de que la mirada comercial de Fernández, para quien la pela lo es todo, no terminaba de casar con esa tendencia vocacional hacia la cutrez que el cineasta filipino, quien aún vive de las rentas de su efímera gloria gracias a productos como Re-Animator (1985) o From Beyond (1986), astutamente retitulada en nuesto país como Re-Sonator para aprovecharse del sorpresivo éxito comercial de la primera, que en realidad no hacen sino demostrar que sin Stuart Gordon manejando la cámara, Yuzna se revela como un perfecto inepto.

Las pruebas por escrito llevan títulos tan demenciales como Faust (2000), cinta inaugural de Fantastic Factory (y ya sabemos lo que reza el dicho sobre lo que mal empieza…); Beyond Re-Animator (2002), o cómo reventar una franquicia prometedora en 80 minutos; Rottweiller (2004), festival del humor sin límites; y Beneath Still Waters (2005), ésta la tuve que quitar a los 30 minutos, cuando los sarpullidos de alergia amenazaron con ir a peor.

Mejor suerte no tuvieron los filmes donde sólo se reservó el puesto de productor; las execrables Arachnid (Jack Sholder, 2001), La monja (Luis de la Madrid, 2005) y, aunque me duela decirlo por muchas razones, Dagón, la secta del mar (Stuart Gordon, 2001), que dentro de este oxidado bidón de residuos altamente tóxicos, es lo más rescatable.

De ahí que Fernández, que de tonto no tiene un pelo, separase paja de grano y se quedase con lo único que merecía la pena de todo este olvidable despropósito: Jaume Balagueró y Paco Plaza, únicos cineastas que supieron mantenerse en las antípodas y a años luz de las intenciones de exploitation chabacana de Yuzna, quien tenía la vista más puesta en la sección de ofertas del videoclub que de lucir en pantalla grande un producto con caché.

Purgado el sistema y convenientemente reiniciado, se trataba de hacer un gran relanzamiento donde los nombres de ambos cineastas se cimentasen con verdaderos exponentes del género de terror en nuestro país (por encima de bluffs como J.A. Bayona, sin ir más lejos). No en vano, Balagueró y Plaza ya tenían un carrerón a sus espaldas con trabajos que si bien no eran del todo redondos a partir sus indiscutibles y respectivas óperas primas (tanto Los Sin nombre (1999) como El Segundo nombre (2002), que además cuentan con el mérito de ser las primeras adaptaciones a la gran pantalla del imaginario del retorcido Ramsey Campbell), ilustraban sin género de duda el trabajo de dos profesionales de la imagen que, al margen de los desafortunados guiones que les tocó manejar en filmes tan irregulares como Darkness (2002) o Frágiles (2005) en el caso de Balagueró y de Romasanta (2004) por parte de Paco Plaza, demostraban ser consumados narradores en un campo tan movedizo y alejado de los márgenes del buen gusto estético.

Dejando a un lado su labor conjunta detrás del documental OT: La película (2002), sepultada por las arenas del olvido (y que igual que los Manuscritos Pnakóticos, es preferible dejarlos donde están) pero sin olvidar la recuperación de ambos en episodios de la escasamente difundida Películas para no dormir, proyecto que contó con la maestra mano de Narciso Ibáñez Serrador como demiurgo dinamizador de tan siniestras sinergias y donde ambos realizadores lucieron su habilidad en ejercicios de estilo tan inspirados como Para entrar a vivir (Balagueró) o Cuento de Navidad (Plaza), títulos en apariencia menores pero que a poco que se repasen, resultan ser la semilla de lo que ha sido su más que excelente reencuentro tras las cámaras.

REC es una película cuyo armazón estructural no trata de ocultar en momento alguno las distintas fuentes y territorios comunes de los que bebe el guión, así como la puesta en escena, que no se cansa de emitir guiños hacia clásicos recientes del género.

La virtud reside en que Balagueró y Plaza no se conforman en epatar al espectador ávido de segregar toneladas adrenalina confundiéndole en una maraña sin sentido de referencias estéticas a la moda, sino que se toman su tiempo en construir con todos esos retales, a la par que la progresión dramática discurre ascendente e inexorable, un discurso mordaz donde personajes arquetípicos de la cinematografía española que con exasperante habitualidad podemos encontrar en dramas sociales o comedias costumbristas sse prestan por su propia condición de carnaza a un juego de tele realidad xtreme donde Manuela Velasco, en un papel que posee innumerables tintes autobiográficos, ejerce a su pesar de improvisada conductora de un concurso por la supervivencia del más hábil.

La apuesta por hacer partícipe al espectador de cada momento del film, integrándolo dentro del mismo pero sin posibilidad de decidir hacia donde dirigir el objetivo de la cámara (que lo convierte en el ejercicio de voyeurismo más insano de la cinematografía de terror que se conoce) no es sino la última línea de metalenguaje empleada por los directores de este acertado experimento ultraterrorífico, haciéndolo testigo de excepción de cómo las posibilidades de los personajes por escapar indemnes de una situación que les supera se reducen a cada minuto que pasa, deconstruyendo a martillazos la realidad que hasta entonces creían controlar.

El enrarecimiento que se apodera de la atmósfera con cada giro de trama no hace sino acrecentar la angustia hasta límites de pavor absoluto, donde la ausencia de banda sonora tal y como conocemos (es decir, ningún compositor aparece acreditado ya que el score es inexistente) se compensa con la música del horror en estado puro: golpes y alaridos se convierten a partir de cierto punto en el leit motiv destinado a machacar los oídos, poner a prueba los nervios del más templado y, ya de paso, sesgar el ánimo optimista hacia la sensación de que alguna vez la vicisitud a la que se enfrentan nuestros protagonistas alguna vez pudo tener salida airosa.

Llegado el momento de acometer el último acto, el film adquiere tintes de tonalidad infernal, momento en el que REC juega a la baza de la fina ironía, ofreciendo explicaciones no pedidas por el espectador, básicamente porque llegados a ese punto, poco importan ya las aclaraciones sobre la raíz del problema (esa siniestra grabación de audio en el ático sobre la “niña Medeiros”) cuando lo único que realmente importa en este punto es, pura y simplemente, salvar el pellejo.

Perfectamente ensamblada y presentada, REC es sin lugar a dudas la nueva punta de lanza que devuelve al género de terror español su talante competitivo dentro del gran mercado internacional (ya está en pre-producción el remake americano) pues logra sin apenas dificultades lo básico que se pide en este tipo de cine, algo tan simple como infundir miedo para que te retrepes en la butaca y que cuando llegues a casa te cubras la cabeza con el nórdico dejando ese huequecito entre el colchón y la funda para poder exhalar un aliento entrecortado que marcque preludio a una noche de pesadillas.

Hemos asistido al nacimiento de todo un clásico.

 Web oficial  

REC

Me llamo Ángela… me van a comer viva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




REC

Manuela Velasco interpreta a una reportera en apuros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



REC

Los bomberos de Barcelona se enfrentan a una noche nada convencional.

   Volver
2000 - 2009 TumbaAbierta.com sobre el material original. Alojado por RedisNet.com Preica.com Aviso Legal