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Estrenos
Estreno en Estados Unidos  01-06-2007 Estreno en España  05-12-2007
MR. BROOKS por Eduardo Serradilla Sanchis

Género: Thriller
País: Estados Unidos
Año: 2007
Duración: 110 mins.

Ficha técnica

Dirección - Bruce A. Evans
Guión - Bruce A. Evans y Raynold Gideon
Producción - Kevin Costner, Raynold Gideon y Jim Wilson
Fotografía - John Lindley
Música - Ramin Djawadi

Ficha artística

Kevin Costner - Mr. Earl Brooks
Demi Moore - Tracy Atwood
Dane Cook - Mr. Smith
William Hurt - Marshall
Marg Helgenberger - Emma Brooks
Ruben Santiago-Hudson - Hawkins

Crítica

 

ATENCIÓN EL SIGUIENTE TEXTO CONTIENE SPOILERS QUE DESVELAN PARTE DEL CONTENIDO DEL FILM

Dicen que las apariencias engañan. Y si bien es cierto que dicha frase no se puede tomar como una verdad absoluta, una parte de verdad sí que esconde. Además, en el mundo moderno y apresurado en el que vivimos, acaba por ser un problema diferenciar la realidad de la ficción, lo que es sencillamente blanco del negro que atrapa la luz. Una oscuridad que rodea al protagonista de una película como Mr. Brooks.

¿De qué otra manera se podría explicar que un próspero y reputado hombre de negocios, con una sólida posición social, marido y padre ejemplar, y amante de la alfarería se convierta, de cuando en cuando, en un metódico y calculador asesino?

Al igual que la oscuridad se antepone a la luz, la mente de Earl Brooks esconde una peligrosa dualidad que lo lleva a cometer horrendos crímenes cuando cae la noche. Brooks está dominado por la personalidad de Marshall, alter ego con claros tintes demoniacos, que le presiona para que se convierta en el asesino que lleva dentro.

Lo peor del caso es que, una vez que Brooks se deja llevar por los sádicos instintos de Marshall, nada parece detenerlo. Brooks no es un asesino común y corriente. Es un estudioso del crimen, un gourmet de la muerte. Al igual que en su vida profesional, Brooks se toma muy en serio su papel de asesino frío y calculador y, como si de un sagrado ritual se tratara, su mente y su cuerpo trabajan a pleno rendimiento para lograr que sus crímenes queden impunes ante la justicia.

Claro que hasta el mejor escriba tiene un borrón y, en esta ocasión, el borrón tiene nombre y apellidos, y un carrete de fotos que lo sitúa en la escena de un crimen.

Para seguir con la mascarada, la agente encargada del caso, la detective Tracy Atwood, tampoco es lo que parece. En apariencia es una buena policía, acosada por su trabajo y por el “vividor” de su ex marido, el cual desea sacar el mayor provecho a su divorcio. La razón de su determinación se debe a que Atwood es una “niña rica” en el más amplio sentido de la palabras y su ex está deseoso de sacarle todo lo que pueda para así asegurarse el futuro.

El último elemento en este juego de equívocos lo protagoniza Jane, la hija de Brooks, una chica que ha decidido abandonar la universidad para dedicarse al negocio familiar y que, como su padre, esconde un secreto que llevará a la policía hasta la puerta de su casa.

Con todos estos elementos, será Mr. Brooks, ayudado por la siempre mente maestra de Marshall, quien tome las riendas del asunto y mueva las fichas situadas en el tablero, movido por el ánimo de quien se siente ganador de la partida, de antemano. ¿Suena a presunción por su parte? ¿A la locura de un animal, sádico y despiadado, el cual se siente acorralado?

Podría ser, pero, como en la obra de Robert Louis Stevenson, Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde, los protagonistas de esta historia viven sus vidas de una manera atípica, condicionados por fuerzas que no responden a los cánones normales que todos conocemos.

De todas formas, ¿quién puede decir que es una persona “enteramente normal”?

Presentada en el pasado festival de Sitges, Mr. Brooks supone, entre otras cosas, un cambio absoluto de registro para un actor como Kevin Costner, conocido por sus papeles de “buena persona”. En Mr. Brooks, Costner retuerce el mito de Jekyll y Mr. Hyde y lo trasplanta hasta nuestra época, hasta nuestra ciudad, hasta nuestro bloque de viviendas. Brooks, como el apacible Dr. Jekyll de la novela de Stevenson, esconde un alter ego maligno que lo lleva a cometer las más terribles atrocidades. En esta ocasión, el Hyde de Brooks se llama Marshall, magníficamente interpretado por el actor William Hurt. Hurt, quien logra robarle protagonismo al mismo Costner se comporta como un auténtico remedo de Jack “el destripador”, azuzando la mente de Brooks para que salga de cacería una noche más. Sus conversaciones, lo mejor de la película con diferencia, ponen sobre el tapete conceptos como la maldad y la bondad, la ética de las normas sociales, el bien y el mal como realidades y no como abstracciones teóricas.

Frente a ellos, se encuentra la detective Tracy Atwood, defendida con acierto por una física y resolutiva Demi Moore. Atwood tampoco es lo que parece y tal dualidad, que tampoco ayuda a sacar su mejor lado, es fundamental para hacerse cargo de un caso como los asesinatos protagonizados por Mr. Brooks.

La última protagonista de esta revisión de un clásico de la literatura universal como Dr. Jekyll y Mr. Hyde es la joven actriz Danielle Panabaker –rostro conocido por ser la hija de James Woods en la serie Shark- en el papel de la Jane, la hija de Brooks. Su llegada marcará una serie de acontecimientos que podrán sobre la mesa de juegos, nuevas preguntas y una incógnita que quedará en el aire al finalizar la película, quizás la más inquietante de todos.

De todas maneras, el mayor acierto de la película es acercarnos la figura del asesino en serie -identificado, generalmente, con una persona marginal, de oscuro pasado y sin lazos familiares- a la personalidad de un hombre común y corriente, con una buena posición y que, para nada, responde al estereotipo de asesino en serie, tal y como lo conocemos. Cierto es que aún no sabemos quién se escondía detrás de la figura de Jack “el destripador”, pero ésa es otra historia.

Mr. Brooks no sólo bebe del asesino de prostitutas londinenses, sino también de otros asesinos más cercanos en el tiempo, tales como el llamado Ciudadano-X, Andrei Chikatilo, uno de los mayores asesinos en serie de la historia contemporánea. Chikatilo respondía a las señas de un padre de familia “normal”, aunque en un escenario mucho más condicionado, tal y como lo era los últimos años del estado soviético.

Lo que no se le puede negar a la película del director Bruce A. Evans es que logra desasosegar al espectador y olvidar por un momento la seguridad que parece rodear a su vida. ¿Quién no conoce a una persona como Earl Brooks? ¿Un honrado, tranquilo y apacible industrial, y feliz padre de familia? Sólo les digo que cierren bien la puerta de casa y revisen la alarma, si es que tienen.

 Web oficial  Tráiler en quedetrailers.com

Mr Brooks

Todos tenemos dos caras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




Mr Brooks

El mito Jekyll y Hyde se reinventa para el siglo XXI.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Mr Brooks

Demi Moore, furiosa tras enfrentarse a otra personalidad del personaje interpretado por Costner.

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