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Estrenos
Estreno en Estados Unidos  31-08-2007 Estreno en España  04-01-2008
HALLOWEEN, EL ORIGEN / HALLOWEEN por Friki D.M.

Género: Terror
País: Estados Unidos
Año: 2007
Duración: 109 mins.

Ficha técnica

Dirección - Rob Zombie
Guión - Rob Zombie
Producción - Malek Akkad, Andy Gould y Rob Zombie
Fotografía - Phil Parmet
Música - Tyler Bates

Ficha artística

Malcolm McDowell - Dr. Samuel Loomis
Brad Dourif - Sheriff Lee Brackett
Tyler Mane - Michael Myers
Daeg Faerch - Michael Myers, 10 años
Sheri Moon Zombie - Deborah Myers
William Forsythe - Ronnie White

Crítica

Rob Zombie, autor de filmes visualmente incómodos como en justicia reivindicables que componen esa sesión doble (al más puro estilo Grindhouse) que tiene como protagonista a la disfuncional y altamente peligrosa familia Firefly, retratada en su faceta más salvaje y amoral en La casa de los 1.000 cadáveres y posteriormente sublimada con tintes legendarios, rozando las costuras del western de Sam Peckinpah, en Los renegados del Diablo (2005), se desmarcó con el siguiente comentario cuando se le inquirió respecto a su remake del Halloween de John Carpenter, indiscutible obra cumbre y seminal de slasher: “Si no fuese por los remakes de Drácula, aún veríamos sólo la versión muda”.

Demos por bueno tal comentario. Es obvio que desde el Nosferatu de Murnau, apañada y oportunista adaptación del texto de Bram Stoker con sutiles cambios para paliar problemas de derechos sobre el personaje que después de casi un siglo no ha sido superada, hasta llegar al Drácula (1992) de Coppola (sin duda el mejor collage estético que ha conocido el Príncipe de las Tinieblas) ha habido de todo en la viña del vampiro más popular de la literatura universal ofreciendo muy distintas visiones del personaje cineastas de la talla de Tod Browning, Terence Fisher, Jess Franco, Dan Curtis, John Badham… Indudablemente Drácula, conceptualmente hablando, es mucho más explotable artísticamente a tenor de las distintas vertientes genéricas que comprende el original literario que un mata-adolescentes de pacotilla.

En el caso del pétreo e inexpresivo Michael Myers, psicópata con tintes de “hombre del saco” tras cuyos inexpresivos ojos de muñeca “sólo habita simple y pura maldad”, todo lo que vino tras el excelente filme estrenado en 1978 fue pura morralla. Y es que donde Carpenter supo dotar a su obra de una asfixiante atmósfera de terror e inquietud a plena luz del día dejando el grueso de defunciones violentas para el último rollo de película (que se cuentan con los dedos de una mano) y legando uno de los “Main Themes” más emblemáticos del género, sus continuadores, mercenarios a sueldo del fallecido productor Moustapha Akkad, sólo supieron ceñirse al concepto básico: fuerza imparable con una máscara blanca que mata lo que se le pone por delante (si es una niña pizpireta, mejor) mientras su psiquiatra le persigue para detenerlo en el último minuto. La cosa no podía pintar peor.

Los intentos de remontar la franquicia hace unos años por parte de la productora Dimension, ignorando el grueso de ignominiosas secuelas que van desde la segunda a la sexta, se saldaron con dos filmes igualmente decepcionantes: Halloween H20 (Steve Miner, 1998) y Halloween Resurrection (Rick Rosenthal , 2002), los cuales no terminaron de encontrar un tono acorde a los nuevos tiempos y echando por tierra aún más si cabe la ya depauperada imagen de Michael Myers, esta vez ya sin la presencia del carismático Donald Pleasence como su eterna némesis.

Por todo ello Rob Zombie, cineasta más personal y creativo de lo que algunas mentes cuadriculadas han sentenciado, se perfilaba como la opción más sensata para devolver dignidad a un personaje que se inició como icono indiscutible del género para ir degenerando hacia la más oprobiosa machangada.

Como no todo podía ser bonito, Rob Zombie ha sido incapaz de realizar un filme que satisfaga al 100% las expectativas del público. No hay nada que oponer al retrato que se hace de la infancia de Michael Myers, enmarcada en el contexto de lo que popularmente se conoce como white trash americana, plagado de momentos inquietantes desde el punto de vista de la puesta en imágenes y que muestran la paulatina degradación mental de un joven Michael (perfecto Daegh Faerch) que poco a poco va perdiendo contacto con la realidad y con el mundo a medida que va escalando en el nivel de atrocidades que es capaz de cometer sin mostrar la más mínima emoción, con momentos tan logrados como el asesinato de Judith Myers, primera vez que su psicópata hermano hace uso de la legendaria máscara (de inspiración escénica sobresaliente) mientras cose a cuchillazos a la infortunada casquivana desde la cama hasta el pasillo.

Sí que se hace tópico que “el origen del mal” se justifique en la clásica infancia traumática que nos muestran en todas las películas americanas, que suma una pizca de inadaptación social en la escuela por culpa de los clásicos matones de pasillo (tranquilos, se llevan su “justo merecido”), tener una madre que se desnuda en clubs nocturnos (sensacional Sheri Moon Zombie, lo mejor de la película) para deleite de camioneros, degenerados y fumadores de crack, convivir con un padrastro (William Forsythe) incapaz de separar el culo del sillón en todo el día, con una cerveza en la mano y el mando a distancia del televisor en otra, y, colmo de los colmos, tener una hermana ¡que fuma! y lo que es peor ¡que invita a chicos a su cama! En fin, tampoco es que pidiéramos algo diametralmente opuesto, más en la línea de los asesinos psicópatas de alta alcurnia imaginados por Brett Easton Ellis, pero está claro que en este punto el señor Zombie se lo podía haber currado un poquito más y no pasarse con los clichés.

Cuando Michael, después de una larga reclusión en un hospital psiquiátrico bajo la tutela del Doctor Loomis (un poco convincente Malcolm McDowell), decide que la institución mental ya no le aporta nada -cuatro guardias y un entrañable celador salvajemente asesinados dejan constancia del fracaso de la terapia– encaminando los pasos a su Haddonfield natal transformado en una fuerza de la naturaleza de 2x2 metros, comienza lo que podríamos llamar el segundo capítulo, que diverge radicalmente en tono, ritmo y estética (el feismo imperante hasta entonces es va de vacaciones), resultando una versión acelerada del original de Carpenter que sin atisbo alguno de suspense y nula capacidad para inducir escalofrío nos hace comulgar con un rosario de víctimas más largo que los que dejaba Rambo en Vietnam, abundando gore y pechos al descubierto para sazonar el despropósito pero sin plantear debate de ninguna índole y dando la impresión de que ese apéndice de metraje (45 minutos de sopor nada menos) bien podría formar parte de lo que hubiese sido Halloween 9 en manos de cualquier director muerto de hambre.

Me permito apuntar aquí que con posterioridad al visionado de esta versión de Halloween: El origen que todos verán en cine, pude acceder a un montaje alternativo (no me pregunten cómo y no tendré que mentirles), mucho más interesante, sin tanta matanza innecesaria y con un tramo final más equilibrado de conclusión notablemente satisfactoria. Lástima que los Weinstein no opinasen lo mismo porque de haber sido así ahora nos hallaríamos ante una crítica muy distinta de esta película.

Al final, la sensación de tomadura de pelo, de ver pasar al quien es quien de los secundarios del género en horas bajas (Richard Lynch, Udo Kier, Ken Foree, Clint Howard, Brad Dourif, Tom Towles….) amén de toda la panda de “coleguitas” de Rob Zombie haciendo minicameos (Sid Haig, Bill Moseley, Leslie Eastbrook…), lo que acaba por restar verosimilitud a la historia.

Donde Rob Zombie consiguió en sus anteriores trabajos dos piezas de verdadero culto cinéfilo, su más reciente dislate resulta un filme olvidable, verdadera tesis doctoral sobre territorios comunes y desvergüenza total al dárselas de solemne con una historia que pedía una mayor coherencia narrativa y que en lugar de eso se limita a explicitar innecesariamente aquello sobre lo que Carpenter hace 30 años se limitó a trazar una de las mejores elipsis narrativas del género dejando la imaginación del espectador volar a los recovecos más oscuros de la demencia. Una pena.

 Web oficial  Tráiler en quedetrailers.com

Halloween, el origen

El mal tiene un destino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




Halloween, el origen

Daegh Faerch se mete en la piel de Myers para contarnos el origen de su maldad.

 

 

 

 

 

 

 


 



 

Halloween, el origen

Brutalmente me mata.

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