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Estreno en Estados Unidos  25-12-2007 Estreno en España  11-01-2008
ALIENS VS PREDATOR 2
ALIENS VS PREDATOR: REQUIEM
por Friki D.M.

Género: Terror / Ciencia ficción
País: Estados Unidos
Año: 2007
Duración: 86 mins.

Ficha técnica

Dirección - Colin Strause y Greg Strause
Guión - Shane Salerno
Producción - John Davis
Fotografía - Daniel Pearl
Música - Brian Tyler

Ficha artística

Steven Pasquale - Dallas
Reiko Aylesworth - Kelly O'Brien
John Ortiz - Sheriff Morales
Johnny Lewis - Ricky
Ariel Gade - Molly
Kristen Hager - Jesse
Sam Trammell - Tim
Tom Woodruff Jr. - Alien
Ian Whyte - Depredador

Crítica

Cuando se supo que finalmente el esperado “monster smash” entre las dos especies no terrestres más temibles del Universo (que no son los Ewoks ni los Harlem Globertrotters) se llevaría a cabo tras años de especulación por parte de los fans y una tonelada de comics de calidad decreciente en cuanto a guión y dibujo editados por Dark Horse que deben coger moho en algún rincón del altillo de mi armario, lo que nadie en su sano juicio esperaba es que Paul W.S. Anderson, director de la interesantes Horizonte Final (1997) y Soldier (1998), llevase a cabo el ejercicio de proxenetismo cinematográfico más ultrajante de la historia del cine fantástico al convertir Alien vs Predator en un burlesco guiñol que se mofaba sin recato de las dos criaturas que daban título a la cinta, quitándoles el halo majestuoso y feroz que imponían por mor de sus bizarros diseños (mérito indiscutible de los genios H.R. Giger y Stan Winston) dando lugar un engendro cósmico que poco tenían que ver con aquellos gloriosos orígenes, cuando verdaderas estrellas del firmamento hollywoodiense como Sigourney Weaver y Arnold Schwarzenegger se disputaban con ellos el plano y la vida.

A la luz de los hechos (que cobraron esclarecedor sentido tras constatar que en el currículum de Anderson también figuran las birriosas Mortal Kombat y Resident Evil), el director británico consiguió lo que ni un batallón de marines coloniales: poner a ambas razas al borde de la extinción cinematográficamente hablando, ya que aún cuando la inocentada generó pingües ganancias, todo ser vivo (menos, imagino, Eduardo Serradilla) coincidía en que Alien vs Predator “era una mierda”.

Pero he aquí que tres años más tarde, dos hermanos (ni los Coen ni los Wachoski, gracias al cielo) de apellido Strausse, elementos curtidos en el departamento de efectos de especiales de películas de alto presupuesto y fans hasta el tuétano de las dos ridiculizadas especies alienígenas, decidieron que estas merecían una revancha en la gran pantalla, razón por la que ahora me encuentro tecleando este mamotreto.

Aliens Vs Predator: Réquiem (en España lo del “Réquiem” nos lo cambian por un “2”, no vaya a ser que el Jonay o la Yeni de turno piensen que es una peli de posesiones, exorcismos y movidas milenaristas) levantó expectativas a cuenta de que, salvo una foto promocional de un Depredador agarrando por el cogote a un Alien, nada más se había visto y eso, como poco, levanta polvaredas de curiosidad. El problema es que el secretismo tan bien llevado hasta entonces dio el mayor traspiés hace unos meses al lanzar la Fox un primer tráiler en el que se daban dos situaciones de alarmante preocupación: 1) Todas las muertes de personajes principales o momentos clave del filme eran revelados al espectador, y 2) La criatura estrella de esta entrega, el Predalien, lejos de mantenerse oculta en sombras, aparecía, cual exhibicionista frente a colegio de monjas, luciendo toda su biomecánica anatomía. De esta manera, al espectador sólo le quedaba rezar a fin de que los responsables de promoción se hubiesen guardado algún as en la manga con el que sorprender al público en la sala de cine una vez se estrenase, pero a estas alturas del cuento, eso era mucho pedir.

Dos tramas se intercalan en esta cinta. Por un lado la referida a los seres humanos, que hasta la irrupción de la amenaza del espacio exterior, parece un episodio (y no de los mejores) de Dawson crece, donde abundan amoríos entre adolescentes con ardiente furor uterino, hermanos mayores que actúan como figura paterna, reencuetros matrimoniales, un sheriff hispano que además es buena persona… vamos, un asco.

La parte alienígena no es que sea mucho mejor. ¿Recuerdan el argumento de Critters? En caso afirmativo, cambien los Critters por Aliens (que chungo pinta esto ¿no?) y a los cazarrecompensas multiformes por un Depredador que viene a ser un “limpia” al más puro estilo de las películas de asesinos a sueldo de Luc Besson, aunque según los directores, se basaron conceptualmente en el estrafalario Señor Lobo de Pulp Fiction (¡?). Lo que es ir pillado de pelas para excusar la ausencia de más Depredadores.

En estos términos planteada, Aliens vs Predator 2 cuenta con todas las papeletas para ser el bodrio de la temporada, pero sorpresivamente posee elementos que, aunque sea parcialmente, la salvan del patíbulo. No existiendo guión propiamente dicho, pues el libreto funciona por acumulación de maniqueísmos, agujeros argumentales como socavones de carretera comarcal (sin una serie de afortunadas coincidencias/ incongruencias no tendríamos película) y obviedades mil y una veces vistas, rematado con guiños poco sutiles a secuencias memorables de los títulos de las respectivas sagas, hallamos como principal atractivo una apuesta por hacer con cuatro duros algo un digno espectáculo.

Aliens y Depredador campan respectivamente por sus respetos dejando un nada desdeñable reguero de fiambres donde no faltan generosas raciones de sangre, vísceras y desmembramientos, llevándose la palma la secuencia que tiene lugar en la maternidad de un hospital a cargo del Predalien (muy mal rollo, están avisados) en lo que supone un giro de tuerca, no exento de mala leche, de la secuencia de destrucción del nido de los xenomorfos por parte de Ripley en la película de James Cameron, cuando nuestra heroína galáctica favorita despachaba decenas de huevos con metralleta y lanzallamas ante el justificado empute de la Reina Alien -les garantizo que un furibundo sentimiento pro-humanista hará presa en cada uno de ustedes llegado el momento– siendo no menos sensacionales algunos encuentros a hostiazo limpio entre el Depredador y el Predalien, que lucen una coreografía de notable factura, así como algunos momentos de confrontación con armas de fuego adornada con alguna muerte inesperada.

Lo hermanos Strause conscientes de que el peso de los filmes clásicos de Alien y Depredador, unido al escaso presupuesto para sacar adelante una producción cuyo reparto se nutre principalmente de secundarios de series televisivas de éxito, impide que Aliens versus Predator 2 alcance determinado status, trazan objetivos menos ambiciosos, siendo el primero, superar en calidad el disparate de Paul Anderson (tarea nada difícil) y a partir de ahí, esforzarse por entretener sin reservas. Por esa parte podemos estar tranquilos. Eso sí, no le pidan más. Al menos es mejor que Transformers (Michael Bay, 2007), lo que para mí justifica el voto de confianza, pero no cuenten con una tercera entrega.


La banda sonora

Brian Tyler, una de las nuevas figuras en el terreno de la composición de música para cine, ha sido el encargado de crear la partitura de Aliens vs Predator 2. Un score que traza líneas paralelas con el estilo visual del filme, que se nutre de homenajes a las películas previamente existentes sobre las temibles criaturas, de manera que Tyler, sin descuidar la autoría que le caracteriza, realiza un trabajo notoriamente deudor de las creaciones previas de James Horner (Aliens, 1986), Elliot Goldenthal (Alien 3, 1992) y Alan Silvestri (Depredador, 1987 y Depredador 2, 1990).

La música subraya prácticamente cada uno de los momentos climáticos de la cinta sin destacar por algún leit motiv reseñable, marcando el compás de un espectáculo pretencioso y atonal donde percusiones y metales se baten el cobre a la hora de ver quien suena más fuerte; los primeros a punto de romper los parches y los segundos soplando por tubas, trombones y trompetas con la fuerza de un ciclón.

Brian Tyler asume su labor compositiva como un encargo sin margen para lucimientos pero sin darse cuenta de que sus últimos y decepcionantes trabajos le están revelando como un autor de bajo perfil situándole cada vez está más lejos de las cotas de calidad ofrecidas en bandas sonoras como las de Children of Dune (2003), Six-String Samurai (1998) o Timeline (2003).

 Web oficial  Tráiler en quedetrailers.com

Aliens vs Predator 2

En la Tierra todos pueden oir tus gritos.

 

 

 

 




Aliens vs Predator 2

Sé lo que hicisteis en la última galaxia.

 

 

 

 

 

 

 

 

Aliens vs Predator 2

El tagline de la película fue originalmente el que se había pensado para Alien 3.

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