Hacía
unas semanas recibimos en nuestras carteleras
Mr
Brooks (Bruce A. Evans, 2007), el thriller
en el que Kevin Costner
daba vida a un asesino en serie con un lado
marcadamente humano, que era chantajeado
por un fotógrafo para que le dejara
ser partícipe de sus crímenes.
Una propuesta que, en realidad, se revelaba
como bastante irregular, debido sobre todo
a la excesiva dispersión de líneas
argumentales y sub-tramas.
Resulta, pues, muy interesante la llegada
a nuestros cines de The
Ungodly (Inhumano), un film que,
partiendo de una premisa relativamente similar,
consigue salvar los numerosos escollos del
film de Costner para alcanzar
una homogeneidad de forma y una coherencia
de contenidos que la convierte de forma
automática en una propuesta notablemente
más estimulante.
Coproducida entre España y Estados
Unidos, como aquella no menos inquietante
rareza titulada El
maquinista (Brad Anderson, 2004), la
película nos narra la extraña
relación entre Lemac (Mark
Borkowski), un anónimo asesino en
serie, y Mickey (Wes Bentley),
el joven aspirante a director que lo sorprende
en directo durante uno de sus homicidios.
Cuando el joven, ansioso por alcanzar la
fama rápido, le propone que sea protagonista
de un documental sobre su propia vida a
cambio de no hacer llegar la primera cinta
a la policía, Lemac no ve
otra opción sino aceptar el chantaje.
Lo que Mickey no sospecha es que
su inusual alianza puede tener consecuencias
más peligrosas de lo previsto.
Posiblemente, el aspecto más débil
(y el más difícilmente disculpable)
del film de Thomas C. Dunn
sea el punto de partida, un tanto resentido
en cuanto a verosimilitud. La decisión
de Mickey respecto al documental,
sobre todo vista su reacción en la
primera escena, no deja de resultar desconcertante
para quien busque una cierta credibilidad
en la construcción de personajes.
Sin embargo, una vez superado este bache
sin el que, en efecto, no hay historia,
hay que admitir que el potencial dramático
(y suspensivo) va en ritmo creciente.
Y es que, con muy buen criterio, el guión
de The Ungodly (Inhumano)
descarta toda distracción prescindible
puramente genérica, para así
dedicar su hora y media de metraje a diseccionar
la influencia y efectos de la violencia,
a través de una relación insana
en la que ésta ocupa precisamente
el lugar central. Para ello (sin duda alguna,
en lo que se perfila como una de las fortalezas
de la película), no se escatima en
dotar a las imágenes de un tono marcadamente
sórdido, de un realismo áspero,
sobre todo gracias a la “sucia”
fotografía de Paco Femenia,
y dispensándose las escenas de violencia
con una crudeza bastante difícil
de digerir (y no precisamente por sus discretas
pinceladas gore).
Aún con todo, el mayor impacto
proviene de la inquietud latente, siempre
punteada por los insidiosos acordes del
score de Carles Cases,
en una situación malsana de desenlace
nunca del todo previsible... y, aún
con todo, dolorosamente coherente. A destacar,
por último, el duelo interpretativo
de Bentley y Borkowsky,
que saben dotar a sus caracterizaciones
de esa cierta polaridad peligrosamente intercambiable
entre lo humano y lo monstruoso (en el caso
del segundo, además, con cierta ironía
añadida, que da más profundidad
si cabe a su incómodo personaje).
|