Iron Man es una de esas producciones que los aficionados al fantástico mantienen en el punto de mira durante todo el proceso de producción. En este aspecto la fase final de promoción del film es vital, siendo la duración y el contenido desvelado en los primeros trailers un indicativo de cierta fiabilidad sobre la calidad final del producto. Justo en este punto, la esperada traducción a la pantalla del Hombre de Hierro resulta una agradable, e inesperada, sorpresa con valores cinematográficos que van más allá de buscar las similitudes y diferencias con el personaje de las viñetas.
Tony Stark es un genio de la tecnología. Milbillonario, caprichoso y excéntrico dirige los esfuerzos de su compañía, Stark Industries, hacia el desarrollo de armamento de alta tecnología con el que alimentar el triste mercado de la guerra.
Durante la presentación de un nuevo tipo de misil en Afganistán, las sofisticadas armas de Stark sorprenden a su creador en una violenta emboscada en la que su corazón queda gravemente herido por fragmentos de metralla. Los terroristas retienen al empresario, manteniéndolo con vida artificialmente, con el fin de que ponga a su disposición las últimas creaciones letales de la compañía, sin embargo Stark construirá un prototipo de armadura de batalla con el objetivo de escapar de sus captores.
Iron Man pertenece a la legión de héroes con poderes especiales creada por la editorial Marvel. El Hombre de hierro fue creado por el prolífico editor y guionista Stan Lee en 1963 con sospechosas similitudes con el dueño de industrias Wayne y vigilante de Gotham City. Batman, dibujado por primera vez por Bob Kane en 1939 para DC, es uno de los pocos justicieros sin poderes mutantes que utiliza el capital heredado por su familia para combatir el crimen con la ayuda de toda clase de gadgets y vehículos. Las similitudes entre ambos personajes son, a primera vista, más que evidentes.
Tras los ataques del 11-S y el impacto social de la guerra de Irak, la industria cinematográfica instalada en Hollywood tiene claro hacia donde apuntar a la hora de buscar un enemigo evidente y común a los países desarrollados, sin embargo estos dedos acusadores suelen regresar a casa para mirar la basura que se oculta debajo de los felpudos. Iron Man arranca en el inhóspito desierto afgano para trasladarse a Norteamérica donde, al arañar la pintura de lo evidente, se asoma una crítica sobre la conveniencia de la guerra o la venta de armas a países del tercer mundo.
Lejos ya de los valores argumentales encontramos una película absolutamente acertada en su forma, con el tiempo adecuado para presentar y desarrollar personajes y situaciones. Las secuencias de acción son el resultado de vertiginosas batallas aéreas, luchas cuerpo a cuerpo contra armamento militar pesado además de la esperada confrontación contra la armadura del llamado (al menos en los cómics) Iron Monger. Un montaje ágil y trepidante en que se incluyen “visitas” al interior de la armadura y planos subjetivos que visten virtualmente al espectador con el traje metálico.
El reparto resiste el tirón de las comparaciones realmente bien, y en especial Robert Downey Jr. que recupera el status de estrella perdido. El aspecto y la actuación de Jeff Bridges (Obadiah Stane) aterra dentro y fuera del malvado monstruo metálico, mientras que tanto Gwyneth Paltrow (Pepper Potts) como Terrence Howards (Jim Rhodes) parecen no dar la oportunidad a que la audiencia pierda de vista sus personajes. Fuera de la promoción y los créditos principales ha quedado el actor Paul Bettany (El Código Da Vinci, 2006) que pone la voz (en su versión original) al supercomputador JARVIS.
Los efectos visuales y mecánicos son uno de los grandes aciertos del film con los veteranos estudios Industrial Light & Magic y Stan Winston Studios al frente de una larga lista de empresas colaboradoras.
El espectador paciente encontrará tras los créditos una escena adicional que complementa la subtrama que integra a la organización El Escudo (S.H.I.E.L.D) en el argumento de la película. Tras la primera semana en cartel, se anunciaba que la armadura de Iron man volverá a la gran pantalla en 2010.
Por último no queda más que reseñar, en una práctica seguida en las últimas adaptaciones Marvel al cine, el breve cameo de Stan Lee El director del film, Jon Favreau, también se ha reservado una aparición en el reparto como uno de los guardaespaldas de Stark.
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