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Estreno en Estados Unidos  22-05-2008 Estreno en España  22-05-2008
  Visita también la crítica de Daniel Fumero    Crítica de Pumpkinhead  

INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL
INDIANA JONES AND THE KINGDOM OF THE CRYSTAL SKULL

Género: Aventuras
País: Estados Unidos
Año: 2008
Duración: 127 mins.

Ficha técnica

Dirección - Steven Spielberg
Guión - David Koepp
Producción - Frank Marshall
Fotografía - Janusz Kaminski
Música - John Williams

Ficha artística
Harrison Ford - Indiana Jones
Cate Blanchett - Irina Spalko
Karen Allen - Marion Ravenwood
Shia LaBeouf - Mutt Williams
John Hurt - Professor Oxley
Ray Winstone -'Mac' George McHale
Crítica

El Arca de la Alianza de los hebreos, portadora de las Tablas de la Ley, y un poder más allá de lo imaginable sirvió como carta de presentación del más carismático aventurero del celuloide. Más tarde la leyenda de las Shivalingam  trajó de cabeza a nuestro intrépido académico. Compartió obsesión con su fílmico progenitor en pos del Santo Grial y le acompañamos en su Última Cruzada y, tras casi cuatro lustros de rumores y promesas por fin nuestro arqueólogo de lo imposible vuelve a ceñirse su gastado sombrero de ala para hacernos partícipes de su, parece, última aventura.

Desierto del suroeste de Estados Unidos, Nevada, 1957. Indiana junto a su  “leal” amigo y compañero de batallas Mac (el británico Ray Winstone, voz del legendario Beowulf de Robert Zemeckis en el doblaje original), ha caído en las garras de unos infames agentes soviéticos comandados por la calculadora y fríamente bella Irina Spalko (camaleónica Cate Blanchett, luciendo sus gélidos encantos y de nuevo dando muestra de su versatilidad en los acentos). Trasladados a una zona militar secreta, el Hangar 51 (a estas alturas ya podemos figurarnos en torno a lo que girará el resto del argumento), son presionados para revelar la ubicación de un extraño artefacto de curiosas cualidades magnéticas que años atrás Jones había estudiado.

Tras escapar milagrosamente de sus captores, no sin antes haberse hecho aquellos con su codiciado objeto de deseo, regresa a su hogar encontrándose con una acusación federal de colaboración comunista (no olvidemos el transfondo histórico del relato, en plena Guerra Fría, con el mccarthismo aún a flor de piel en la conciencia americana), hecho que provoca su despido en la Universidad donde imparte enseñanza. Justo entonces el rebelde Mutt Williams (Shia LaBeouf, joven Transformer reciclado en una suerte de Brando Salvaje), entra en escena pidiéndole ayuda en nombre de su madre, que no es otra que su antigua relación, Marion Ravenwood (la esperada reunión de Ford y Karen Allen por fin se iba a producir y desembocar en lo que muchos esperaban), proponiéndole un trato que podría llevar al profesor a hacer uno de los descubrimientos más espectaculares de la historia, la ciudad de Akator, El Dorado codiciado por el conquistador Francisco de Orellana, cuna de leyendas y riquezas inimaginables.

Comienza entonces la búsqueda de la llave a la mítica urbe, la Calavera de Cristal,  mcguffin en poder de los despiadados enemigos de la américa de Eisenhower, un arma de enorme poder que ayudaría a la potencia soviética a dominar el mundo... Sorprendentes revelaciones les aguardarán en el oscuro corazón de los Nazcas peruanos.

La trama de esta nueva entrega sigue las pautas de sus predecesoras, la lucha del héroe contra el mal en pos de un objeto de poder increíble. El ritmo de la película no desfallece en momento alguno, aspecto éste en el que La Última Cruzada es bastante inferior.

La historia posee todos los elementos para hacer de sus dos horas largas un interesante espectáculo: conspiraciones comunistas, platillos volantes, persecuciones en selvas exóticas y hasta un romance otoñal. Pero el conjunto de todo ello finalmente resulta en un producto que no acaba de fraguar.

En esencia Indiana es el mismo que conocimos escapando una lluvia de emponzoñados dardos lanzados por enfurecidos obitos, capaz de enfrentarse con sus desnudos puños a rufianes extranjeros, aunque los años, como se suele decir, no pasan en balde y el sonido de su látigo restalla con menos asiduidad sobre su cabeza. Ninguna aseguradora en su sano juicio hubiese tenido al Dr. Jones en póliza en aquel entonces, cosa que en esta cuarta aventura estaría por ver, ya que a excepción del estupendo prólogo y la pelea que sostiene con uno de los esbirros rusos en su comienzo, Indiana tiene un discreto papel en las escenas de acción, dejando de intervenir en algunas de ellas, prueba del ocaso de nuestro héroe, que en mayor o menor medida está razonablemente justificada.

El anhelado regreso de Junior deja a sus seguidores o suficientemente satisfechos o desalentados por las expectativas creadas por el estreno. El guión, reconstruido y re-enfocado en multitud de ocasiones (tantas que el mismo Ford tuvo que fijar un plazo razonable para su término bajo la amenaza de abandonar el proyecto) no transmite el espíritu indianajonesco de las anteriores entregas, nuestro Indy ha perdido gran parte de su chispa, de su bravuconería y de sus salidas de tono (ninguno de los guiños humorísticos estará a la altura, por ejemplo, de aquel duelo cimitarra en mano en el Cairo resuelto de un balazo), herencia de su simpático caradura galáctico Han Solo. Los misterios, pruebas y acertijos son ahora más fáciles, menos crípticos de los acostumbrado.

El elemento legendario se trastoca en transfondo ufológico (muy en consonancia con el espíritu de la época pero que “choca” diametralmente con los planteamientos de sus otros films hermanos). Incluso la lucha verbal que sostiene con su reencontrada novia Marion (una castigadísima Karen Allen) hace pensar en las discusiones de un viejo matrimonio, no exentas de pasión pero si de empuje, aunque ver a la pareja reunida de nuevo arropada por el conocido tema de Williams vale los años de espera.

LaBeouf es otro aspecto a destacar en cuanto a trabajo actoral. Efectivo resuelve con eficacia un papel secundario de gran empaque, no así el desaprovechado Ray Winstone, mero partenaire de relleno en la trama, al igual que John Hurt, totalmente ninguneado en un papel que, de seguro le habrá ayudado a cubrir el pago de numerosas facturas, no así a engrandecer su carrera profesional.

Otro aspecto incongruente con los anteriores títulos es la presencia del villano, en esta ocasión interpretado por una sobreactuada Cate Blanchett, que demuestra una vez más ser más mimética que la mismísima Mística. Su frialdad no revela la oscura malignidad de anteriores enemigos, y es esa misma sensación de ajenidad y asexualidad la que resta poder a su actuación que no pasa de ser correcta, sin más.
 
Sobre el polémico uso de los efectos visuales y sobre el discutible abuso de los mismos no conviene cargar demasiado las tintas, ya que pocos son los títulos actuales que no sufran las pinceladas mágicas del CGI, y en este caso su uso obedece al devenir del argumento y no al contrario, pese que a algunos de ellos recuerden poderosamente a los utilizados en aventuras similares (quien no piensa en La Momia cuando Brendan Fraser huye de un ejército reptante de escarabajos carnívoros en su homóloga escena con hormigas gigantes como protagonistas).

Banda sonora original

Y que sería de Jones sin la partitura de John Williams, algo que brilla con luz propia en las tres componentes anteriores y que en esta ocasión no iba a ser menos. Recuperando el “Marion’s Theme” y la omnipresente “Raider’s March”, Williams vertebra su score en tres grandes piezas, “Call of the Cristal”, “Irina’s Theme” y “The Adventures of Mutt”, cada una con sus variaciones a lo largo del metraje, siendo esta última la que recibe el testigo épico de la saga, todo ello desembocando en un majestuoso final digno de tan gran compositor

Indudablemente, y aunque la pretensión explícita de sus gestores no fuese esa (al menos así lo expresaron), nos encontramos antes un fenómeno generacional y un título que sus incondicionales recibirán de buen grado después de la larga ausencia de su querido héroe. Los autohomenajes y referencias a elementos fílmicos propios y ajenos son buena muestra de ello, y de seguro harán las delicias de los amantes de los detalles.

Y por último, una pequeña reflexión: ¿debería haber dejado guardado Jones su látigo y buscado un retiro digno y sin sobresaltos? La escena del cierre nos ofrece la respuesta: aunque la aventura siente la cabeza no cede su testigo, Indiana seguirá siempre siendo el único.

 Web oficial

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

En el cartel alternativo del film, Struzan homenajea el arte de XXX para la segunda entrega de la saga.

 

 

 

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

El personaje de Marion Ravenwood regresa al universo de Indiana Jones.

 

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal
Para muchos, éste es el nuevo
rostro de la aventura.
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