Hace ya unos años (cómo pasa el tiempo, ¿verdad?) de la última adaptación de una obra de Alan Moore: V de Vendetta (2005). Tras los desastres de las adaptaciones anteriores, la estupenda cinta de James McTeigue abrió la senda que le ha servido a Zack Snyder para poder estrenar la película más fiel que se ha hecho de una obra del maestro inglés. A lo largo de los últimos 20 años, muchos han sido los intentos de llevar a la pantalla el cómic de Moore, todos infructuosos, y todos a cargo de directores de prestigio. Snyder se ha llevado el honor, y seguro que el riesgo ha merecido la pena...
O quizás no. Porque probablemente Warner nunca recuperará en taquilla lo que costó el film, que ha funcionado mal en América y peor en Europa, aunque era de prever: una película de superhéroes que no conoce nadie y que dura más de dos horas y media está destinada al fracaso.
Muchos ya están comparando el varapalo de Watchmen con otro fracaso muy conocido en la historia del cine fantástico: Dune (1984).
Hay elementos que unen a las dos películas: duración larga y trama algo entrecortada debido a las amputaciones realizadas en la sala de montaje, película de culto para unos, desastre para otros, batacazo en taquilla, prestigio del director, versión extendida con más de media hora de metraje...
Pura anécdota. Si lo mencionado le puede servir a alguien para visionar o para revisar esa joya de un tal David Lynch (Alan Smithee en los títulos de crédito) pues mejor.
Pero vayamos con Watchmen. Primero como adaptación, luego como película.
¿Una adaptación fiel?
Muy fiel, tan excesivamente fiel que quizás sólo se la pueda juzgar como adaptación una vez hayamos visto la versión extendida que saldrá en DVD.
Aún así, mucho me temo que las escenas que no terminan de funcionar en la película tampoco van a resultar del todo satisfactorias con el material adicional incluido. ¿Por qué eliminarlas si eran imprescindibles para la total comprensión del argumento?
Por poner un ejemplo (no voy a destripar nada sobre la película, sino acerca del cómic con respecto a la película). En mi opinión, la inclusión de la historia del dueño del kiosco era fundamental, porque es él y los que lo acompañan los que añaden el componente de a pie de calle que es necesario para la comprensión del mundo que encierra Watchmen, tanto a nivel político como social. Y todo el dramatismo que existe en la parte final del comic, en la cinta se diluye como un azucarillo, porque no nos sentimos identificados con lo que ocurre y lo vemos desde la distancia.
Desde mi punto de vista es la mayor pega que se le puede poner al film de Snyder: la falta de un final dramático a la altura del que se contaba en el cómic.
También se le puede reprochar al director la elección de un actor tan inapropiado como Matthew Goode para el papel de Ozymandias, la identidad del asesino material del Comediante, la supresión de la trama de la isla o las peleas a cámara lenta que le restan realismo a la acción...
Pero ya basta de puntos negativos y vayamos con los méritos como adaptación: la ambientación, magnífica. La recreación de los personajes es soberbia. Los detalles de los uniformes de los Minutemen son increíbles, los flashbaks son admirables, sobre todo el de Rorschach y el del Dr. Manhattan.
Los primeros 45 minutos de metraje son los tres primeros números del cómic, casi calcados. El chiste de Pagliacci... qué gustazo.
Todo lo mentado hará las delicias de cualquiera que se haya leído el cómic. Pero claro, estamos hablando de una película, así que...
Watchmen como película:
Grandes títulos de crédito. Buena banda sonora, con momentos especialmente acertados.
Correcto reparto en general, en el que destaca Jackie Earle Haley como Rorschach y en mi opinión, Patrick Wilson, como el Búho.
Watchmen se deja ver sin muchas dificultades, el argumento esconde sus cartas hasta el final y todo aquel que no conozca la obra de Moore, entrará en la historia a poco que le gusten las películas de ciencia-ficción. Sin embargo, la mayor pega que puede poner el espectador neófito es la falta de una progresión en el guión que logre aunar todas las tramas y todos los sentimientos complejos que fluyen a lo largo de las más de dos horas y media de film. Znyder falla a la hora de unir el conjunto, los personajes vagan a la deriva y sólo Rorschach consigue transmitir cierta emoción.
Snyder parece haber olvidado que uno de los mayores logros de su opera prima, Amanecer de los muertos (2004), fue dotar de humanidad a las personas atrapadas en ese centro comercial rodeado de zombis. Eran personajes que tenían dobleces y que lo demostraban. En Watchmen conocemos el pasado de todos ellos, pero los diálogos que utilizan a lo largo de la película no son naturales, y los que funcionaban en el cómic, en la pantalla no terminan de cuajar.
Visualmente Watchmen es poderosa, muy atrayente, como lo era 300 (2007).
Salvo que, ¡ay!, a Snyder no le hacía falta humanizar a Leonidas, y aquí yo creo que sí hubiera debido hacerlo con Ozymandias, por ejemplo.
En resumen, Watchmen es tan irregular como la crítica que acabáis de leer. Es tan atrayente como repudiable, tan intensa como superficial...
Hay Watchmen para rato.
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