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Estreno en Estados Unidos   21-08-2009 Estreno en España   18-09-2009
MALDITOS BASTARDOS

Miguel Angel Tejero

Título original: Inglorious Basterds
Género: Drama / Thriller
País: Estados Unidos | Alemania
Año: 2009
Duración: 153 mins.

Ficha técnica

Dirección - Quentin Tarantino
Guión - Quentin Tarantino
Producción - Lawrence Bender
Fotografía - Robert Richardson
Montaje - Sally Menke

Ficha artística

Brad Pitt - Aldo Raine
Mélanie Laurent - Shosanna Dreyfus
Christoph Waltz - Hans Landa
Eli Roth - Donny Donowitz
Diane Kruger - Bridget von Hammersmark
Daniel Brühl - Fredrick Zoller
Til Schweiger - Hugo Stiglitz

Sinopsis

Durante el primer año de la ocupación alemana de Francia, Shosanna Dreyfus presencia la ejecución de su familia a manos del coronel nazi Hans Landa. Shosanna consigue escapar y huye a París, donde se forja una nueva identidad como dueña y directora de un cine.

En otro lugar de Europa, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) organiza un grupo de soldados judíos para tomar brutales y rápidas represalias contra objetivos concretos. Conocidos por el enemigo como “The Basterds”, los hombres de Raine se unen a la actriz alemana Bridget Von Hammersmark (Diane Kruger), una agente secreta que trabaja para los aliados, con el fin de llevar a cabo una misión que hará caer a los líderes del Tercer Reich. El destino quiere que todos se encuentren bajo la marquesina de un cine donde Shosanna espera para vengarse.

Sirviéndose del género de folletín, propagandístico y de la New wave, Malditos bastardos, dirigida por Quentin Tarantino, nos propone una nueva visión de la II Guerra Mundial a través de una historia poco gloriosa, real y más fuerte que la vida misma.

Crítica

Hace tan solo unos años nos habría resultado imposible creer el ritmo de estrenos que el director de Malditos Bastardos está llevando últimamente. Los  seis años que separaron la incomprendida Jackie Brown (1997) de Kill Bill (2003) habían acostumbrado a los fans de Tarantino a tomárselo con calma y a paladear sus obras casi fotograma a fotograma. Sin embargo, tras el tren de carga de Grindhouse y las declaraciones del director en Cannes, el mundo se preparaba para disfrutar en poco más de un año de una nueva película de nuestro coctelero favorito. ¿Sería capaz de terminar Malditos bastardos en 14 meses? ¿Sería una digna sucesora de Kill Bill o se quedaría en esa liga menor a la que la gran mayoría relegó la estupenda Death Proof?

Durante la Segunda Guerra Mundial, un batallón de soldados judíos comandados por el teniente Aldo Raine, se dedica a sembrar el terror entre los nazis. El uso de una brutalidad sin límites hará que la leyenda de los bastardos sea conocida por todo el ejército alemán. Shosanna Dreyfus, una joven francesa de origen judío, logra escapar con vida del atroz asesinato en el que muere el resto de su familia. El agudo y cruel coronel Hans Landa se cruzará con todos ellos poniendo en peligro la misión que cada uno tiene encomendada: acabar con la cúpula del Tercer Reich.

Aunque esta sinopsis es del todo correcta, al redactarla me he dado cuenta de que Tarantino nos ha engañado a todos. Nos ha vendido una película bélica, cuando en realidad lo que nos ofrece es su pasión por el cine envuelta en un bonito papel de estraza atado con un cordel de los años 30. El cine en todas las posibles acepciones de la palabra, es fondo y forma, decorado y protagonista de esta película en la que la Segunda Guerra Mundial no es más que una excusa. No encontrará aquí el espectador grandes batallas o maniobras militares. Al igual que en Reservoir Dogs (1992) el atraco, eje de toda la narración, quedaba hábilmente escondido fuera de cámara, aquí la guerra es apartada a un lado para poder disfrutar de momentos de tensión en tabernas levantadas en lúgubres  y sombríos sótanos de la campiña francesa o de escenas más frívolas en coquetos cafés parisinos.

Si el mayor decorado de la película se reserva para Le Gamaar no es nada casual. La mirada del director se posa sobre los mecanismos del doble proyector de la sala de cine casi con la misma atención con la que nos narró la liturgia del chute en Pulp Fiction (1994) y no sería gratuito decir que para Tarantino, el cine es una droga.
 
Lo que queda claro, ya desde la primera escena, es que Tarantino sigue siendo Tarantino. Los personajes que ha construido en Malditos bastardos son tan carismáticos que incluso de los secundarios menos relevantes podrían tener su propio spin-off. Brad Pitt se encuentra en estado de gracia y juega con el acento y las maneras de su Aldo ‘el Apache’ demostrando que ha disfrutado tanto en el set como lo hizo a las órdenes de Guy Ritchie. Sin duda, el gran descubrimiento de la cinta y sin el que no hubiera existido el film es Christoph Waltz, que pone al servicio del coronel Landa su habilidad para los idiomas, su inteligente mirada y su capacidad para asustar incluso con una gran sonrisa en el rostro. No volveremos a pedir una ración de strudel tan a la ligera.

El único problema que puedo encontrarle a la cinta es que a estas alturas, el estilo del cineasta no nos sorprende, su narrativa fragmentada y sus verborreicos diálogos se dan por sentados y ya no resultan  tan desconcertantemente efectivos como en el pasado. Ahora el espectador conocedor de los trucos bajo las mangas, puede relajarse y disfrutar con la historia y los personajes, y ya no se deja embaucar por los flashbacks que le salen al mago de la chistera. Eso no es más que la señal inequívoca de que Tarantino ya forma parte de nosotros y de que al final, todos hemos terminado hablando su idioma, aunque eso no nos impida quedar con él de vez en cuando para charlar y disfrutar tomando unas copas.

 Web oficial  

Malditos bastardos

La infame y salvaje historia de una desenfrenada venganza

 

 

Malditos bastardos

Aldo Raine es el personaje al mando
de los brutales Bastardos.

 

 

Malditos bastardos

Til Schweiger pasa de las órdenes de Uwe Boll (Far Cry) a las de Quentin Tarantino.

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