Salvage, del director Lawrence Gough, mezcla la ansiedad de no saber qué está pasando con la claustrofobia de verse encerrado en un espacio tan reducido como lo es una pequeña casa unifamiliar.
Los protagonistas prácticamente no llegan a saber cuál es la amenaza que les está haciendo luchar por sus vidas, pero ante el reguero de sangre que van encontrando no les queda más remedio que defenderse con todas sus fuerzas.
La película, extrema por lo desasosegante de la trama, tampoco evita contarnos pequeños retazos de la vida de cada uno de los personajes, algo que logra humanizar una situación carente de cualquier lógica. Al final, lo único que les quedará a los protagonistas, en medio de aquella pesadilla, será su instinto de supervivencia y la voluntad por no rendirse ante la adversidad.
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