Como
no podía ser de otra manera, Sky
High aglutina gran parte de las influencias
propias del cine fantástico y terrorífico
llegado desde Japón, al venir de
un director como Kitamura,
quien ha demostrado su capacidad para relacionar
géneros y estilos.
Por un lado, nos encontramos con la atracción
que todo lo relacionado con el mundo espiritual
del más allá despierta en
el público nipón.
Después nos encontramos con el
mundo de los espectros y fantasmas, muchos
de ellos condenados a vagar por el mundo
de los vivos buscando que se haga justicia
por un crimen o agravio que los ata a permanecer
en medio de dos mundos. Los demonios también
estarán presentes y, sobre todo,
el poder que encierran si alguien está
dispuesto a invocarlos.
Sin embargo, Kitamura
también añade componentes
sacados del cine de samuráis y de
las artes marciales, combinando el terror
con la acción, sin que por ello la
historia se resienta.
El acierto del director es añadir
a la historia el elemento dramático
y afectivo que acaba siendo el detonante
de todo. La motivación de tres de
los protagonistas, Mina, Kohei
y Tatsuya Kudo empieza y acaba
en el amor que sienten por sus respectivas
parejas. Y sus acciones estarán marcadas
por dichos sentimientos, hasta llevarles
a los mismos extremos del bien y el mal.
Es, sin duda, uno de los mejores ejemplos
de la innovación y evolución
del cine fantástico japonés
actual y uno de los mejores trabajos de
su director, el cual mantiene el tempo narrativo
sin caer en los excesos de otros trabajos
de su filmografía.
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