Formando
parte de la invasión de películas
orientales que tienen entre su reparto a
un fantasma, espectro o presencia de otra
dimensión, Face
supuso un original y atractivo soplo de
aire fresco dentro del género de
terror.
Su planteamiento, cercano a una película
de misterio y asesinato –en la línea
de producciones como Gorky
Park o la televisiva C.S.I.—,
huía del reiterativo fantasma vengador
armado de teléfono, para adentrarse
en el thriller psicológico y en los
entresijos de una investigación criminal.
Introducir el factor de la hija enferma
del corazón, quien terminará
siendo el nexo de unión entre el
asesino y el protagonista, enfatiza el mencionado
carácter detectivesco de la trama.
De ahí que, utilizar el recurso
de una aparición fantasmal como acicate
para que el protagonista continúe
haciendo aquello que mejor sabe hacer y,
de paso, acepte la ayuda de quien le ha
llevado dicho caso, no supone un lastre
para el resto de la narración.
Lo único que se le puede achacar
a la película y a su director, Yu
Sang-gon, es querer terminar con
un más difícil todavía
cuando ya la historia te logra atrapar por
la idea, el trabajo de sus actores –sobre
todo Shin Jun-joon—,
y por lo controlado que está el aspecto
sobrenatural, excesivo en muchas producciones
de estas características. |