Al
mismo tiempo que trabajaban en la anterior
(Ginger
snaps 2: Unleashed, 2004), estos canadienses
filmaban esta "precuela", convirtiendo
en una trilogía la saga de Ginger
snaps. En este caso, las riendas
de la dirección las toma el productor
de la segunda y tercera parte, Grant
Harvey. El guión corrió
por cuenta de Stephen Massicotte
y Christina Ray. ¿Una
precuela necesaria? Quizás. ¿Con
cosas objetables? Sí, y muchas.
Con la idea de contar el comienzo de esta
maldición se lanzó Ginger
snaps nack: The Beginning. En este
caso, el film está ambientando en
el 1800 en Canadá y tiene como protagonistas
a -GRAVE ERROR- Ginger y Brigitte.
Aquí el principal, gran, monumental
y atómico error del film. El tener
a las mismas protagonistas de las dos versiones
urbanas me parece bastante mal pensado.
En este caso las hermanas, luego de perder
a sus padres, buscan refugio en un fuerte
de mercaderes. En él no quedan muchas
personas, sólo algunos hombres con
pocas esperanzas de sobrevivir ya que el
grupo que debía traer provisiones
nunca volvió de su travesía,
y la cuestión es que el bosque está
lleno de hombres lobos que atacan constantemente
el fuerte.
Ginger es mordida por un niño
lobo que se daba por muerto, pero resulta
que es el hijo de Wallace Rowlands,
el que maneja las cosas ahí, que
lo mantiene con vida en secreto dentro del
fuerte. Ginger comienza a transformarse
mientras en el fuerte todo se pone tenso
por los constantes ataques y el fanatismo
religioso del Reverendo del fuerte.
Si bien tiene muchas cosas bien hechas,
como la ambientación, decorados y
vestuarios, el tema de las protagonistas
tira todo el film para atrás. Creo
que al guión le faltaban un par de
meses de maduración, ya que si bien
intenta dar a conocer el comienzo de la
maldición, no da información
acerca del verdadero origen de estas criaturas,
sino que el guión intenta darle una
base de ¨profecía¨ indígena
a la maldición de Ginger,
sin revelar el origen de las bestias (una
especie de maldición que perseguiría
a su descendencia o algo por el estilo).
La conexión entre este film y el
primero (Ginger
snaps, 2000) no está demasiado
clara (en la primera película Ginger
es mordida por un hombre lobo, no nació
con la maldición). Segundo gran error
del film, esa solución barata y trillada
de darle misticismo indio no da para más,
casas acechadas por fantasmas porque están
construidas sobre un cementerio indio es
la clásica, pero hay muchos más
ejemplos.
Por otro lado, si pensamos en este film
independientemente de los otros dos, está
muy bien, pero al conectarlo con los otros
dos, todo se cae (por eso no sé si
llamarla una trilogía propiamente
dicha). Quizás si hubieran puesto
a otros protagonistas, la decepción
sería menor, ya que me habían
gustado mucho las dos primeras partes.
En tanto los hombres lobos, como pasa
en las otras dos, son marionetas o tipos
vistiendo lo que parecen ser incómodos
trajes, pero eso es precisamente lo que
más me gusto de las anteriores, que
usaron marionetas medianamente convincentes
y no irrisorias como muchas películas.
Sin embargo, me hubiera gustado ver unas
grandes masacres perpetuadas por hombres
lobo creados digitalmente (pero bien hechos)
o por lo menos escenas de acción
un poco mas "definidas".
Pero por otro lado, esta trilogía
de Ginger snaps
está muy por arriba de cosas como
Un hombre lobo americano
en París (Anthony Waller,
1997) o Cursed
(2005) de Wes Craven, muy
muy por arriba de esta última.
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