En
los últimos años estamos asistiendo
a una nueva etapa del cine fantástico
en el que nos hemos acostumbrado a ver en
las carteleras revisiones de los clásicos
más importantes del género.
Este año, aprovechando para su estreno
una fecha tan evidente como el 6 del 6 de
2006 (secuencia numérica que constituye
la marca de la Bestia), le llegaba el turno
a La
Profecía de Richard Donner,
un thriller de culto filmado en 1976, que
contaba entre sus admiradores con el realizador
del remake, John Moore.
El film constituye la cuarta entrega de
la trayectoria del infante Damien Thorn,
nacido de las entrañas de un chacal
y adoptado en extrañas circunstancias
por la poderosa familia Thorn.
Además existe una versión
rodada para televisión en 1991 cuyo
diabólico protagonismo recae en una
niña.
La nueva versión conserva gran parte
de la estructura y el tema principal del
guión original, firmado por David
Seltzer, pero en el largometraje
de Moore hay cambios como
por ejemplo la edad de los padres del pequeño
Damien.
En esta ocasión el personaje más
importante, el del Anticristo, es interpretado
por Seamus Davey-Fitzpatrick,
quien borda su papel como lo hiciera en
su día Harvey Stephens.
Tanto es así, que la revista especializada
Fangoria le otorgó un premio
Chainsaw a su interpretación. De
otro lado, en este remake Stephens
(quien no siguió su carrera como
actor infantil) ha participado con un cameo
como periodista.
El matrimonio Thorn, interpretado
originalmente por Gregory Peck y
Lee Remick da paso a la
pareja formada por Liev Schreiber
(Scream 2,
1997) y Julia Stiles (El
caso Bourne, 2002). Mia Farrow
(ya familiarizada con el diablo
gracias a Roman Polanski)
se perfila como una perfecta institutriz
y David Thewlis (Harry
Potter y el cáliz de fuego, 2005)
emula al gran David Warner
(Waxwork,
1988) como el entrometido Keith
Jennings.
Sin embargo, la alargada sombra del film
original es difícil de alcanzar aunque
los nuevos aficionados al fantástico
encontrarán en este título
un digno sucesor del film de Donner.
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