Cuando Ernest
Haeckel busca aislarse en medio de
la naturaleza, en una remota cabaña
en los bosques de Nueva Inglaterra, sólo
recibe una explícita instrucción
por parte de su casero: no importa lo que
oiga, no puede salir de la cabaña.
Pero Haeckel oye los llantos de
un niño entremezclándose con
horripilantes sonidos guturales, y desobedece
la orden, pasando a verse inmerso en el
mundo de los muertos. |