Me paré sobre la arena del
mar y vi subir del mar una bestia que
tenía siete cabezas y diez cuernos:
en sus cuernos tenía diez diademas,
y sobre sus cabezas, nombres de blasfemia.
La bestia que vi era semejante a un leopardo,
sus pies eran como de oso y su boca como
boca de león. El dragón
le dio su poder, su trono y gran autoridad.
Vi una de sus cabezas como herida de muerte,
pero su herida mortal fue sanada. Toda
la tierra se maravilló en pos de
la bestia,
y adoraron al dragón que había
dado autoridad a la bestia, y adoraron
a la bestia, diciendo: ¿Quién
como la bestia y quién podrá
luchar contra ella?
Apocalipsis
según San Juan, capítulo
13, versículos 1-4
¿Se han preguntado, alguna vez,
cuál es el verdadero aspecto de un
monstruo? Según el diccionario de
la Real Academia, la palabra monstruo significa,
entre otras cosas, lo siguiente: "Ser
fantástico que causa espanto; persona
muy cruel y perversa; y producción
contra el orden regular de la naturaleza".
Por su adecuación con el tema que
trataremos en esta reseña, me detendré
en las dos últimas.
Se tiene asumido que la historia de la humanidad
está llena de monstruos, no imaginarios
sino reales y con nombres y apellidos. El
director de cine Guillermo
del Toro, con motivo de la presentación
de su magnífica película El
laberinto del fauno (2006), contaba
que los monstruos que de verdad le daban
miedo eran aquellos que se escondían
detrás de una determinada ideología,
credo y/ o uniforme. Eran ellos, y no los
monstruos literarios y cinematográficos,
los que le atemorizaban durante la noche.
En su película, el monstruo que torturaba
y asesinaba respondía a una ideología
–la fascista- y a una motivación,
el imponer por la fuerza su concepción
de la realidad, sin atenerse a la razones.
Nuestro país sufrió los
desmanes de quienes desencadenaron una cruenta
guerra civil para no perder su posición
de privilegio en la sociedad. La Alemania
resultante de la Primera Guerra Mundial
terminó por aupar al poder a un megalómano
que no dudó en declarar la guerra
al resto del mundo, con tal de imponer sus
creencias. Una década antes, Benito Mussolini trató de
emular a la Roma imperial con sus camisas
negras en el papel de las legiones, comportándose
con el mismo despotismo que los antiguos
emperadores romanos.
En la Unión Soviética, el
camarada Joseph Stalin exterminó
a millones de compatriotas con tal de imponer
su doctrina, algo que también secundarían Mao Zedong y Pol Pot en sus respectivos países.
Los responsables de dictaduras tan sangrientas
como la chilena, argentina o paraguaya,
las cuales asolaron dichos países
de la América latina con miles de
muertos y desaparecidos a sus espaldas,
son sólo algunos capítulos
más protagonizados por los mencionados
monstruos con nombres y apellidos.
Sin embargo, si les contara que existe
un ser, que reúne en su persona los
rasgos de Napoleón Bonaparte y Adolph Hitler –los
cuales simbolizan al anticristo que destruirá
nuestro mundo, según las profecías
de Michel de Nostredame-,
y cuya sola presencia causa el dolor y la
destrucción, allá por donde
pase, ¿qué me dirían?
Un ser tan perverso que su propia hermana
gemela llegó a pedir su muerte. Un
ser dotado de un aura tan maligna que los
carniceros de los campos de concentración
nazis sólo serían simples
tenderos de pueblo a su lado. Un ser llamado
a convertirse en la verdadera reencarnación
del anticristo que vaticinó Nostredame
en sus escritos o San Juan en su Libro de
la Revelaciones, también conocido
como del Apocalipsis.
Un ser que representa, a las mil maravillas,
la bestia que San Juan narra al principio
del capítulo trece de sus escritos.
La bestia que llevará a nuestro mundo
hasta la perdición.
Pues dicho ser existe, por lo menos, en
la obra del autor japonés Naoki Urasawa. Su trabajo comenzó
a publicarse en 1994 en la revista Big
Comic Original y, en los primeros
momentos, el manga creado por el autor no
fue un acontecimientos editorial.
Sin embargo, con el paso del tiempo, la
hábil conjunción de elementos
del terror clásico, tanto cinematográfico
como literario, junto con una perfecta planificación
de la acción y un notable cuidado
por todos los detalles de la trama, colocaron
a Monster entre una de las series más reconocidas
del mercado. La publicación de la
historia duró hasta el año
2001 y, por el camino, el autor cosecharía
galardones tan importantes como el premio
Tezuka, en 1999.
Al final Monster se desarrolló a lo largo de 18 volúmenes,
los cuales aportaban, poco a poco, los elementos
de una trama protagonizada por el doctor
japonés Kenzo Tenma y
un joven al que salvó la vida en
una operación, tiempo atrás,
llamado Johan Liebert.
Ambos serán el motor de una narración
salpicada por personajes secundarios, algunos
de mayor relevancia para la acción,
como Anna, la hermana de Johan;
el metódico inspector Heinrich
Runge; la ex-pareja de Tenma, Eva Heinemann; o Dieter Hartmann,
el pequeño que acabará compartiendo
la odisea del doctor, en su afán
por detener al monstruo que ha dejado suelto.
El anime de Monster,
al revés de lo que suele suceder
cuando se trata de una obra de mucha popularidad,
no se estrenó hasta después
de finalizada la publicación de la
obra.
La responsabilidad de la adaptación
recayó en manos del reputado estudio Mad House, y los resultados fueron
una de las más fieles y brillantes
adaptaciones de un manga al formato de la
animación.
El primer volumen de la serie Monster –compuesto por los primeros quince
capítulos de los 74 de los que se
compone la serie - y presentado por Jonu
Media, arranca en el hospital Eisner
Memorial, situado en la ciudad alemana de
Düsseldorf.
En dicho hospital trabaja el doctor
Kenzo Tenma, un brillante cirujano,
cuyas manos son capaces de las más
asombrosas intervenciones.
El hospital y, especialmente, su director,
viven a costa del trabajo de Tenma. Además,
Eva, la mimada y caprichosa hija del director
Heinemann es la novia de Tenma,
lo cual cierra su relación con la
dirección del hospital donde trabaja.
Tenma llegó de Japón
para estudiar al lado del padre de Eva,
uno de los mejores cirujanos del mundo.
Durante sus primeros años todo fue
muy bien, pero cuando Heinemann llegó al puesto de director del hospital
no dudó en aprovecharse, de manera
parasitaria, de talento de Tenma para medrar cada vez más dentro de
la comunidad médica.
Atrapado entre Eva, su padre,
y su vocación médica, Tenma se había convertido en una marioneta
sin razón, la cual obedecía
los dictados de su futuro padre político
con la misma lealtad que los pilotos suicidas
que defendieron su país natal, a
finales de la segunda Guerra Mundial.
Todo cambia cuando una paciente le recrimina
a Tenma que, por su culpa, ella
es viuda y su hijo, huérfano. Esa
noche, cenando con Eva, Kenzo le cuenta lo que ha sucedido y ella, llena
de un cinismo heredado de su padre, le contesta
que "Vaya chusma. Acaso se piensa
que todos somos iguales".
Con la cabeza llena de dudas, Tenma recibe una llamada del hospital, a causa
de una emergencia. Alguien ha asesinado
a un matrimonio de refugiados políticos
de la Alemania democrática –la
trama se desarrolla antes de la unificación
alemana- y ha dejado malherido a uno de
los hijos de la pareja.
Cuando Tenma llega al hospital
comprueba que el caso es crítico,
pero está seguro de sus posibilidades.
En medio del examen preliminar, Tenma recibe una llamada del director, comunicándole
que debe abandonar el caso para atender
un caso más urgente.
Se trata del alcalde la ciudad, del cual
depende buena parte de las subvenciones
que recibe la institución.
En un primer momento, Tenma abandona
el quirófano en el que se encontraba
preparando la intervención del niño
pero, tras unos momentos de duda, decide
hacer caso omiso de las “órdenes”
del director y comienza con la operación
del niño herido.
Lo único que no ha quedado claro
es una frase, susurrada por la hermana gemela
del niño, ilesa, pero en estado de
shock. Ésta le dijo al doctor mátale,
aunque Tenma no terminó
de entender a qué se refería.
Tras una complicada operación, Tenma logra salvar al niño, todo lo contrario
que los doctores encargados de la operación
del alcalde, el cual fallece durante la
intervención.
Aquella muestra de insubordinación
será el comienzo de una caída
libre que llevara a Tenma a verse
acorralado y abandonado por quienes, sólo
unos días antes, le consideraban
el motor indiscutible del Eisner Memorial.
Tratado como si fuera un apestado por sus
compañeros y por la que hasta entonces
era su pareja, Tenma barajará
la posibilidad de marcharse del hospital
y regresar a su país, algo que impedirán
sus pacientes y el juramento que rige su
carrera como médico.
Y, en medio de todo, una serie de extrañas
muertes, entre ellas, la del director Heinemann,
devolverán a Tenma a su
antigua ocupación, llegando a ser
ascendido a jefe de cirugía del hospital.
Los años siguientes estarán
marcados por las indagaciones del frío
y calculador inspector Heinrich Runge –una verdadera computadora humana-
y por las sombras que proyectan las preguntas
sin respuestas que rodean aquellas muertes. Tenma se ha convertido en el pilar
del hospital, siempre al servicio de los
pacientes y, de vez en cuando, piensa en
aquel niño que, al salvarlo, le cambió
la vida.
Para lo que no estaba preparado el buen
doctor es para las revelaciones que, de
una manera brutal y sin posibilidad alguna
de reacción, le mostrarán
quién se escondía detrás
de aquellos terribles asesinatos.
Una vez Tenma termine por asimilar
la autoría de los crímenes,
abandonará su vida, embarcándose
en una cacería del hombre, decidido
a aniquilar al monstruo que ayudó
a mantener con vida.
Lo que ocurre es que en su camino, Tenma se encontrará muchos otros monstruos,
ocultos tras el pesado telón del
pasado de Alemania y el sistema que regia
al otro lado del “muro de la vergüenza”.
Sin más esperanza que su propias
fuerzas, Kenzo Tenma comenzará
un auténtico viaje hasta “el
corazón de las tinieblas” tal
y como escribió el escritor Joseph
Conrad, en su novela del mismo nombre, en
busca del La bestia que describiera San
Juan en su Libro de las Revelaciones.
Monster es una serie terriblemente adictiva por
lo bien que está dosificada la acción
y cada detalle de la trama. Sus personajes
están bien definidos y, sin mucho
esfuerzo, descubrimos cuáles son
sus motivaciones e ideales. Ello ayuda a
trazar una intrincada tela de araña
entre cada uno de ellos, cuyo resultado
es que las acciones de uno repercuten en
las vidas de los demás.
Nada está tratado de manera vana
y sin sentido. Cada cosa está donde
tiene que estar y, a medida que avanza la
trama, algunas luces iluminan las sombras
que rodean a buena parte de la historia.
Al llegar a alguna conclusión,
ésta nos lleva hasta otra puerta
cerrada, cuya llave escapa a nuestra comprensión.
Tenma ve cómo su vida se
mueve al mismo ritmo que una vagoneta de
una montaña rusa y el espectador
sufre los mismos vaivenes que el protagonista.
El resultado es una sensación de
vértigo continuo, el cual preside
toda la narración.
Dura, áspera, impactante y seductora, Monster es
una serie que se disfruta, a pesar de lo
retorcido y real de una trama que no te
deja ni un momento de respiro.
Como ya viene siendo habitual, Jonu Media nos presenta esta historia
en una lujosa caja, dentro de la cual, además
de los cuatro DVD de este primer volumen,
podemos encontrar un juego de postales,
un poster reversible, una alfombrilla de
ratón y un CD de audio con dos canciones
el grupo “El duende de la escalera”,
conocido por todos los aficionados al anime
por su canciones en series tan reconocidas
como Get
Bakers, también presentada por Jonu Media.
Jonu ha comercializado,
hasta éste momento, tres volúmenes
de la serie con los primeros 45 capítulos
de la serie. Ahora sólo queda esperar
a que nos lleguen los 29 restantes para
conocer el apasionante desenlace de Monster y la aventura del doctor Kenzo Tenma. |