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MUESTRA DE CINE FANTÁSTICO Y CIENCIA FICCIÓN CALLE 13: EL FANTÁSTICO TOMA MADRID
del 20 al 22 de enero de 2005 (Madrid, España)

Si a alguien le quedaban dudas del buen momento que está atravesando el género fantástico (a pesar de las reticencias que para con dicho género tienen muchos de los responsables de festivales y encuentros cinematográficos que se celebran en nuestro país) las jornadas de cine fantástico y ciencia ficción Calle 13, celebradas en Madrid no hacen sino confirmarlo.

Y eso que el reto a priori no dejaba de ser complicado al tratar de condensar en tan solo tres jornadas (y teniendo en cuenta de que en la jornada de apertura solo se proyectaba una película) algunas de las mejores propuestas del género, y también de las más arriesgadas. Pero un trabajo bien hecho da como resultado que hasta el más difícil de los retos puede llegar a ver la luz, y esa sería la conclusión final de la experiencia.

Ya dentro del apartado cinematográfico, la muestra puso de relieve que el fantástico no es un género exclusivamente anglosajón, sino que cada vez habla más idiomas. En este caso decir que se vieron películas en inglés, francés, alemán y japonés, aunque The Birthday podría haber estado perfectamente en español.

Además la muestra estuvo dividida en dos temáticas, una dedicada a la ciencia ficción y fantástico más cerebral, y otra a la vertiente más espectacular y lúdica de dicho género, pero sin olvidar nunca el rigor y la calidad de los productos presentados.

El telón se abrió el jueves 20 de enero con la proyección de la película Blade: Trinity, la tercera y última adaptación cinematográfica del personaje creado en las páginas de la colección Tomb of Dracula, dentro del sello Marvel Comics, y que supone un epílogo muy digno para una película que abrió una nueva etapa de adaptaciones de personajes de Marvel Comics a la gran pantalla.

El maestro de ceremonias escogido para la presentación de la cinta fue el director mexicano Guillermo del Toro, responsable de la segunda parte del Blade cinematográfico, que, con su habitual sentido del humor, nos introdujo a la mil maravillas al derroche visual y estilístico al que asistimos los allí presentes. Y debo decir que una vez vista la película no acabo de entender la pléyade de malas críticas que arrastra desde su estreno en los EEUU, dado el buen ritmo narrativo que tiene la cinta, la cual no decae en ningún momento. Además la cinta incluye al personaje Hannibal King, con el que el Blade de los comics comenzó su singladura.

Si se le quisiera buscar un pero sería el pétreo antagonista, una versión milenaria del Conde Drácula, muy anterior a la leyenda transilvana, con el que se deberá enfrentar Blade, pero esto en nada perjudica al desarrollo de la película.

El viernes 21 sería la jornada que antes se comentaba presidida por la ciencia ficción más cerebral, donde los espectadores nos enfrentamos a propuestas tan personales como Robot Stories, del director Greg Pak, en la que, a través de cuatro historias, se trata de recrear lo que serían las relaciones contadas de manera realista entre los seres humanos y los seres artificiales, bordeando en algunos casos la desazón y en otros, una hermosa esperanza.

Primer es el resultado de darle una cámara a un licenciado en matemáticas e ingeniero industrial, que además ejerce de protagonista, guionista, productor, músico, director de fotografía (e imagino que chico de los recados). El resultado es una narración cargada de tecnología y paradojas temporales que logra sorprender a pesar de la complejidad del planteamiento por una cierta sencillez, simbolizada en muchas de las soluciones que ha dado la ciencia en la vida cotidiana. Un ejemplo de esto sería la solución de los investigadores soviéticos frente al reto de encontrar un instrumento de escritura en el espacio. Mientras la NASA se gastaba millones, ellos optaron por un simple lápiz.

La tercera en discordia era Código 46, opresiva fábula de cómo pudiera llegar a ser el futuro que estamos viviendo, en la que un agente de seguridad comenzará a cuestionarse los postulados de una sociedad que, en su afán por protegerse, está cercana a perder cualquier seña de identidad. Un cruce entre George Orwell y El breve encuentro, de David Lean. Magníficamente interpretado por Tim Robbins y Samantha Morton bajo la dirección de Michael Winterbottom.

Steamboy, última apuesta del director japonés Katsuhiro Otomo, demuestra lo que unos cuantos sabemos y muchos siguen ignorando: la increíble capacidad del anime japonés para contar las historias más arriesgadas y espectaculares.

La noche llegó a su fin con la versión del director de Donnie Darko (Richard Kelly, 2001), una de las propuestas más extremas del género, donde se plantea cómo una sencilla acción puede cambiar el desarrollo de la vida de una persona. Para la ocasión las jornadas estrenaron una versión con 20 minutos extras donde se enfatizan determinados detalles que hacen más comprensibles la trama de este clásico moderno.

La tercera y última jornada se abría con una divertida, excesiva, pero muy bien hecha, sátira alemana (la cual se ha convertido en una de la películas más taquilleras de ese país), protagonizada por el mismo grupo de cómicos que llevó a la pantalla El tesoro Manitú. En esta ocasión bajo el título Dreamship Surprise- Periode I la arriesgada tripulación de la nave Surprise deberá abandonar sus intenciones de asistir al desfile de Miss Waikiki para salvar al mundo de una invasión de unos pérfidos y asmáticos marcianos, que empezó siglos atrás en la desértica Zona 51.

Equilibrium (2002) nos trajo de vuelta los negros nubarrones dejados por Código 46 el día anterior presentándonos una sociedad donde los ciudadanos deben inyectarse drogas que anulen sus sentimientos en pos de la paz, considerada ésta la mayor victoria frente a la lacra que supuso durante década los sentimientos que llevaban al hombre a la guerra. Para ello esta sociedad se apoya en una secta de clérigos practicantes de una disciplina denominada “Gun-Kata”, arte marcial que reúne la defensa personal y el uso de las armas de una manera absoluta. Frente a los clérigos existe una resistencia que trata de librar a los seres humanos de la opresión de esta sociedad, que solo favorece a quienes piensan de igual manera que ésta.

El director Kurt Wimmer secunda la estética empezada por la película Matrix, para contarnos la historia de John Preston, un clérigo que comenzará a cuestionarse los principios en los que, hasta ese momento, se fundamentaba su vida.

La tercera película de la noche llegó de la mano del primerizo director español Eugenio Mira, quien tras el éxito cosechado en el festival de Sitges, se trasladó a la capital española para presentar The Birthday, propuesta de cine fantástico con toques de terror, contado con la maestría de los que saben lo que quieren y lo llevan a cabo. Un rescatado Corey Feldman (actor de moda en los 80) verá cómo su rutinaria vida da un vuelco al verse inmerso en los planes de una demoníaca secta que quiere destruir este mundo para ofrecérselo luego al Señor de las Tinieblas. Rodada en inglés, pero hecha en España.

Elektra es la siguiente propuesta de Marvel Comics para la gran pantalla, y retoma el personaje de la asesina y amante del abogado Matt Murdock, conocido como Daredevil, papel interpretado por la actriz Jennifer Garner en la versión de Daredevil, del director Mark Steven Johnson en el 2003. Ahora, bajo la dirección de Rob Bowman, Garner retoma el personaje de la asesina reconvertida en cazarecompensas, la cual se verá inmersa en una batalla con sus antiguos jefes, una secta llamada La Mano, para defender la vida de un padre y de la hija de éste, antiguos objetivos.

Elektra contará con la ayuda de su mentor Stick (Terence Stamp) y de sus sais para salir con bien de tal reto.

El telón cayó con la incalificable Atomik Circus- Le retourn de James Bataille, compendio de ciencia ficción de los 50 y 60, cine musical, programa doble de cine de barrio, algo de gore, y la presencia de la siempre espectacular Vanessa Paradis. Todo un homenaje de los hermanos Poiraud para las producciones del género fantástico que llenaron las pantallas después de la segunda Guerra Mundial, carentes de medios, pero que hicieron pasar muy buenos momentos a varias generaciones de espectadores.

Al final, cuando las luces se apagaron, a todos nos quedó un regusto más que satisfactorio y el deseo de que iniciativas como ésta se perpetúen dentro del calendario de eventos cinematográficos nacionales, dando así la oportunidad para que aficionados y espectadores ocasionales vuelvan a disfrutar de jornadas tan gratificantes e intensas como éstas.


Eduardo Serradilla

 Web oficial
II Muestra de Cine Fantástico y Ciencia Ficción Calle 13


 
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