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II MUESTRA DE CINE FANTÁSTICO Y DE CIENCIA FICCION CALLE 13
del 20 al 22 de enero de 2005 (Madrid, España)

Por segundo año Calle 13 lleva adelante la loable iniciativa de devolver a Madrid, aunque de forma aún algo mejorable, un festival de cine fantástico. Lo cierto es que la muestra tiene más de exhibición de preestrenos que de festival en sí, pero aún con eso el crecimiento que se ha mostrado desde el año pasado al presente hace albergar esperanzas de que la cosa se ponga seria de aquí a no muchas ediciones más.

El éxito de público ha sido más que notable, por lo cual no dudo de que salvo suceso de fuerza mayor o inexplicable tendremos otra el año que viene, lo cual es una gran noticia.

Inauguración: Jueves 20 de enero

Este año la muestra ha pasado a durar 3 días, en contraposición a los 2 del pasado año, si bien el primero sólo fue la inauguración con la proyección de Blade: Trinity, film esperado pero decepcionante.

La noche comenzó con un más que apreciable aforo y con la presencia de un presentador de lujo, el gran director y mejor persona Guillermo del Toro, que introdujo la película y atendió a cuanto aficionado se le acercó con la mejor de las sonrisas. Sin embargo, el film, debut de David S. Goyer en la dirección, reputado guionista de Dark City (Alex Proyas, 1998) o las anteriores partes de Blade, resulta aburrido, lo peor que le puede pasar a una película de estas características, pensada cuanto menos para entretener.

El carisma del personaje principal no aparece en esta ocasión por ningún lado, el villano no es atemorizante ni majestuoso en lo mas mínimo (y eso que se supone que es el mismísimo Drácula, interpretado, es un decir, por un pedazo de carne que parece el portero garrulo de una discoteca) y los secundarios no seducen, ni siquiera una Jessica Biel que se bastaba en el reciente remake de La Matanza de Texas para justificar ella solita el valor de la entrada.

En definitiva, comprensible el fracaso de crítica y público en EEUU, siempre nos queda la esperanza de que, como me dijo Del Toro, al final le dejen a él hacer una cuarta parte, aunque no apostaría por ello viendo los resultados de ésta.

Día de la ficción "dura: Viernes 21 de enero

En esta ocasión fue Ángel Sala, director de Sitges, quien tras ser presentado por una disciplinada Kira Miró, que andaba por el vestíbulo del cine aprendiéndose sus frases de presentación de las películas, nos introdujo las de este día, al menos a partir de Primer, la segunda en proyectarse a eso de las 18:30, ya que a la primera, Robot Stories no pude asistir.

Aun así, es éste un film que ya se pudo ver en la Semana de Cine Fantástico de Donosti en el 2003, donde pude constatar que se tiene bien merecidos todos los premios que ha ido acumulando; ciencia ficción, como dice su creador Greg Pak, “del corazón” con historias humanas y fundamentadas en un buen guión, prescindiendo de efectos especiales.

Después se proyectó Primer, ópera prima de un tal Shane Carrut, de la cual se decía que era uno de los debuts más interesantes de los últimos años; bien hicieron en avisarnos al principio del film de que no nos extrañásemos si no nos enterábamos de nada, porque por si no fuera bastante lo lioso, pretencioso y confuso de la trama, escrita por un técnico superior en ingeniería en pleno viaje de capuchinos, los subtítulos blancos sobre fondo blanco, color predominante de la película, no ayudaban a entender lo que pasaba lo más mínimo.

La película deja la impresión de que en realidad el señor Shane Carrut, que además de dirigir se encargaba de el guión, la producción, la fotografía, el montaje, la música, de uno de los papeles protagonistas y posiblemente también de barrer el plató, no tenia la más mínima intención de que la película fuera comprensible para el público en general, es más, buscaba todo lo contrario, a lo que de donde yo vengo le llaman pavonearse, pero en fin… cada uno a lo suyo.

La película da la impresión de tener sus posibilidades, tratando el tema de los viajes en el tiempo y las paradojas que ello implica, de poder ofrecer mucho más de lo que al final expone, sin embargo, no me sorprende que mucho crítico intelectualoide doble el espinazo ante tal despliegue de pedancia; interesante y poco más.

Seguidamente pudimos ver Code 46, film de Michael Winterbottom, director que viniendo de la televisión, se ha hecho un nombre con películas muy alejadas del fantástico, hasta probar suerte con ésta.


El film ha sido por lo general muy aplaudido, contando una historia de amor entre un gestor de seguros en un mundo futuro brutalmente globalizado, interpretado por Tim Robbins, actor de sobra conocido, y una trabajadora que gusta de hacerle el lío a su empresa, interpretada por la poco sugerente Samantha Morton (vista en Minority report como la mujer con poderes extrasensoriales).

La película arrancó los primeros aplausos de la muestra, sin embargo a mi me pareció un insufrible tostón, aburrida hasta la náusea y con una pareja protagonista con un problema de química entre ellos más que acuciante agravado, aunque puede que sea solo mi parcial opinión, por la absoluta falta de atractivo de Samantha Morton.

La crítica la compara con Gattaca (1997) de Andrew Niccol pero el presente film adolece de su limpia y estilizada estética, algo posiblemente buscado, y tampoco parece futurista más allá de un par de ingenios vistos de vez en cuando y cuatro menciones a la evolución de las drogas y la sociedad.

Lo cierto es que la película no busca más que retratar, en un marco futurista que prácticamente es lo de menos, una historia de amor entre dos personas tal vez insatisfechas con su vida (aunque para ser sincero los motivos del personaje de Tim Robbins no los acabo de captar) y alienadas en una sociedad que a la primera te excluye de su pretendida exclusividad para los considerados “dignos”. Un mensaje loable pero llevado adelante con soporíferos resultados en mi opinión.

Luego uno de los platos fuertes de la muestra: la nueva película del director de la emblemática Akira, pieza angular de la animación moderna japonesa, Katsuhiro Ôtomo. El film era SteamBoy (algo así como "chico del vapor"), lo que daba pistas de por donde iba a tirar la cosa, realmente los animadores debieron acabar hasta los mismísimos de tanto dibujar vapor.

La película no resulta para nada tan complicada y paranoide como Akira, contando una historia muy sencillita de tira y aflojas entre miembros de una misma familia a favor y en contra del progreso, (o en realidad todos a favor pero alguno con ciertas reservas) personificada en esta ocasión en los artilugios a vapor de la época de la revolución industrial londinense. La cosa se adereza con una niña rica y repelente pero en el fondo de buen corazón, su malvada y estúpida corporación privada, y la inevitable referencia a los gobiernos ávidos de poder, acabando todo en un final de explosiones y exageraciones mil alargado, como es costumbre en este tipo de films, en exceso. Aun así, una cinta digna, de impecable factura técnica, como era de esperar.

Y para acabar ese día, ya a la una de la mañana, teníamos el director´s cut de Donnie Darko, reciente film pero ya de culto, para el cual no tuvimos arrestos a quedarnos. En cualquier caso, según tengo entendido, las escenas añadidas pueden verse en su mayoría en la edición en DVD, con lo cual confiamos en no perdernos demasiado.

Día de la ciencia ficción "descerebrada": Sábado 22 de enero

Así llamó el presentador en esta ocasión, el crítico Jesús Palacios, a la sesión que teníamos por delante a eso de las 16:30 en referencia al supuesto menor “espesor” de los films que teníamos ese día por delante, tras ladrillos como Primer, intentos como Code 46 y ralladas como Donnie Darko; sin embargo aún nos quedaban cosas con sustancia.

Empezamos con una auténtica basura, el film alemán Dreamship surprise - Periode One, concebido y protagonizado parece ser por un trío de cómicos muy populares en su Alemania natal, lo cual no me hace más que compadecer a la gente de bien de aquel país. La película es una parodia en clave de ciencia ficción de las sagas Star Wars y Star Trek, fundamentada en plagios de las bromas de las comedias de los hermanos Zucker y Jerry Abrahams (Aterriza como puedas y derivados) y chistes sobre mariquitas de un nivel intelectual sonrojante para cualquier crío de 3 años. Penoso. Eso sí, los efectos especiales son sorprendentemente buenos, excelentes diría yo, pero para ver una parodia inteligente de este tipo, por favor huyan de esto como la peste y alquilen o adquieran Galaxy Quest (Dean Parisot, 1999), aquí titulada Héroes fuera de órbita (sic) que no solo les entretendrá sino que además no les resultará insultante como esto.

Poco después, la triunfadora indiscutible de la muestra: Equilibrium, del de momento desconocido pero prontamente adorado sin duda director Kurt Wimmer. Lo de esta película es un caso de lo más curioso, porque pasó de forma relámpago por las pantallas norteamericanas, durando una semana en cartel y siendo brutalmente maltratada por su distribuidora, y poco después pasó a convertirse en un film de culto, mayormente por su distribución a través de Internet y su venta en DVD en ciertos países como Francia, donde algunos han tenido que ir para adquirirla.

La película es excelente, nos presenta un mundo al más puro estilo 1984 o Un mundo feliz de Aldous Huxley, donde todo el mundo es gris e igual, todo carece de chispa y algo tan básico como las emociones no solo están desaparecidas, sino que se castigan con la muerte.

El personaje principal, interpretado por un soberbio Christian Bale, es un clérigo de primera clase del Tetragrámaton, es decir, uno de los brazos ejecutores de la tiránica ley que rige este mundo, un guerrero despiadado, carente de emociones y con una disciplina y una capacidad letal que deja con la boca abierta, cuyo mayor exponente es un arte marcial practicado con las armas de fuego llamado “Gun Kata”.

Sin embargo, algo está a punto de cambiar en el mundo de la película y en todo espectador que la disfrute, ya que el film, injusta aunque comprensiblemente comparado con Matrix (a quien en mi opinión da de patadas) funciona a todos los niveles, guión, acción, interpretación, espectacularidad… Muchos y muy merecidos vítores y aplausos se pudieron oír durante la película, a ver si con ello ya alguien se decide a distribuirla en España, que bastante bazofia hay ya en las carteleras.

Y luego, la película puede que más controvertida, The Birthday, del debutante en el largometraje Eugenio Mira. El film venía con ciertas buenas referencias, como la del mismo Guillermo del Toro en la inauguración, quien sentenció que era una película hecha “no con 2 cojones, sino con 3” y con el precedente del curioso cortometraje de su joven director, Fade, en el cual le comparaban con Jeunet o Lynch, lo cual no es poco, posiblemente demasiado, habiéndolo visto.

Además, The Birthday pretendía rendir homenaje al cine ochentero ya desde la elección de su protagonista, Corey Feldman, ese “Bocazas” de Los Goonies (Richard Donner, 1985), rostro requetevisto en comedias mil de los 80. Sin embargo, Feldman ya no hace tanta gracia y además sigue sin saber actuar, con lo que la simpatía que en un principio despierta se diluye rápidamente.

La película, de la cual nos dijeron íbamos a ver un montaje más largo del que será el definitivo, comienza con un inquietante rótulo que después de vista solo puede sugerir mofa y befa: “los 119 minutos más apasionantes (o algo parecido) en la vida de Norman Forrester”. Si estos fueron los más apasionantes, no quiero pensar como serían los anteriores, me sorprende que ello no le llevara al suicidio.

La película aburre de principio a fin, no engancha en ningún momento, su ritmo es atroz, no pasa nada hasta que lleva una hora de película, donde llega el supuestamente sorpresivo giro argumental, y digo supuestamente porque gracias a las pésimas actuaciones no llegas ni a creértelo ni a tomártelo en serio, además la aburridísima trama esta llena de pistas demasiado obvias que anticipan cada suceso que ha de llegar y las escenas pretendidamente experimentales (como un monólogo de Feldman fuera de campo, o una larga secuencia sin más sonido que un molesto zumbido) llegan tarde y mal.

Se toca a Lovecraft de refilón, pobrecillo, y se planifican escenas como en el peor capítulo de Friends, cogiendo un personaje a otro para hablar en privado en medio de una situación altamente comprometida, para lo cual les basta con apartarse metro y medio de los demás, dejarles fuera del encuadre y hala, ya están a salvo de oídos o compañías no deseadas. Daría risa si no te sintieras ya tan timado en ese momento.

La coordinación de los extras en el supuesto clímax de la película es más propio de una película de la Troma que de lo que se pretende una pesadilla del maestro de Providence, y el final es más insatisfactorio que lo rompedor que pretende.

En definitiva, un fracaso total al que ya pueden quitar metraje como para dejarla en como mucho 80 minutos (y no exageraba la inmensa mayoría del público allí presente cuando decía que serían mejor 15, es decir cual corto) aunque creo que es difícil sacar de donde no hay, y menos metiendo tijera.

Eso sí, se notó que el equipo de la película estaba en la sala porque sus poco convencidas ovaciones al final llenaron de vergüenza ajena el buen juicio de cualquier espectador.

Y tras el suplicio de The Birthday, más nos valía algo entretenido y ligero, y casi lo conseguimos con Elektra, (la única película proyectada doblada, por cierto, y no muy bien) dirigida por un Rob Bowman que cada vez demuestra más claramente que su buen hacer en Expediente X (1998) tenía mas que ver con el firme pulso de su creador Chris Carter que con su verdadero talento, ya que tras la mediocre El Imperio del fuego (2002), Bowman nos regala otro producto intrascendente, con muchas más posibilidades de las que al final se han exprimido de él.

El prólogo, sacado de las páginas de un cómic del personaje, es lo más salvable, luego la excusa argumental se muestra ridícula cuando por fin se desvela, el personaje de Elektra en ningún momento parece la despiadada asesina que nos intentan vender y personajes claves aparecen y desaparecen sin justificación alguna, mas allá de que el señor Goran Visnjic tuviera guardia en su serie Urgencias

Al menos Jennifer Garner está más atractiva que nunca en su traje rojo de Elektra y algunos efectos especiales están bien, pero no justifican el visionado de un bodriete donde no sabes si son más estúpidos los villanos o sus motivaciones.

Tras Elektra sólo quedaba por ver Atomik Circus, espectáculo de extraterrestres y gore freak para la que no tuvimos valor, más aún tras caer en la inauguración de Donosti 2004, recibiendo poco alentadoras críticas.

En definitiva, que si bien muchas (demasiadas) películas no dejaron el sabor de boca que se esperaba de ellas, una magnífica iniciativa un año más de Calle 13, que esperemos tenga continuidad, ya que vemos que la cosa va a más con más películas, inclusión de guapas azafatas, regalos de camisetas y chocolatinas a mansalva… sólo hace falta un poco más de ambiente de festival, ya que si la película es mala, por lo menos que se pueda expresar la platea en abierto jolgorio… pero aún le queda un largo camino que recorrer a esta joven muestra.

Estaremos encantados de verla crecer.


Francisco José Corral

 
Muestra de Cine Fantástico y Ciencia Ficción Calle 13 2005

 

 

 

Blade: Trinity


The final hunt begins.

 

Primer

Primer logró el Gran Premio del Jurado en el festival de Sundance 2004.

 

Primer

La complejidad es la característica principal del argumento de Primer.

 

Code 46

How do you solve a crime when the last thing you want to know is the truth?

 

Samantha Morton en Code 46

Samantha Morton repite en el género fantástico.

 

Steamboy

Esperado regreso a la dirección de Katsuhiro Ôtomo.

 

Donnie Darko Director's cut

Veinte minutos más y mejoras en la banda sonora, el sonido y los efectos especiales.

 

Dreamship surprise - Periode One

Año 2304: El mundo está a punto de ser invadido por los marcianos.

 

Equilibrium

Nueva versión del clásico Fahrenheit 451 (François Truffaut, 1966).

 

Equilibrium

En Equilibrium encontramos espectaculares escenas de acción.

 

The birthday

Primer largometraje de Eugenio Mira.

 

The birthday

The Birthday fue rodada en Terrasa, Barcelona.

 

 

Elektra

Nacida para luchar.
Entrenada para matar.

 

 

Atomik Circus

Film encargado de la inauguración de la Semana de Cine Fantástico de San Sebastián 2004.

 

 

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