¡La
cosa se va animando! Y es que lo que el
año pasado fue sólo un tímido
ejemplo de lo que los chicos de Calle 13
podían acometer, se ha hecho realidad
estos tres días de enero con la Muestra
de Cine Fantástico y de Ciencia Ficción
Calle 13 en Madrid. Desde el jueves 20 al
sábado 22, se pudieron ver once filmes
del mejor fantástico de los últimos
dos años. Sin contar dos superproducciones
como Blade: Trinity
y Elektra,
que ya tienen distribución en salas
comerciales, el resto, salvo sorpresas,
acabará como carne de videoclub o,
en el peor de los casos, preciados objetos
de coleccionista de DVD.
Si alguna enseñanza debemos sacar
de lo visto hace un par de semanas es que,
aunque suene a perogrullada, el mejor cine
fantástico no llega a nuestras salas.
La todopoderosa industria del espectáculo
nos priva de lo mejor del cine, de su esencia,
desde modestas producciones como Robot
Stories o Primer
a proyectos de mayor envergadura como el
Director’s cut de Donnie
Darko o Equilibrium.
Mención aparte haremos de Code
46, la última película
de inglés Michael Winterbottom,
que suponemos sí se estrenará
en España, y de Steamboy,
el esperado filme de animación del
genial japonés Katsuhiro
Ôtomo, que si no es posible
ver en salas, probablemente sí termine
editado en DVD en nuestro país.
Este año, a diferencia de las pasadas
sesiones continuas de madrugada del cine
Imperial, Calle 13 reservó la sala
principal del cine Palafox, donde se inauguró
la Muestra con la última y parece
ser que definitiva película de la
saga del cazavampiros más macarra
del universo, Blade:
Trinity, con gran éxito de
un público que abarrotó la
sesión y que disfrutó con
las andanzas y matanzas del personaje creado
por Marv Wolfman y Gene
Colan para la Marvel.
Entre los amigos y colaboradores de Calle
13 que asistieron, Guillermo del
Toro, quien presentó el
filme, los escritores y críticos
de cine Jesús Palacios
y Roberto Cueto, el director
del Festival
de Cine Fantástico de Sitges
y escritor Ángel Sala
y la actriz Kira Miró.
Todos ellos se encargaron en algún
momento de la Muestra de presentar las películas
que se iban a proyectar a continuación,
siendo Jesús Palacios
el que se lleva el premio al mayor número
de filmes presentados. La actriz y presentadora
Kira Miró, también
realizó funciones de maestra de ceremonias,
no sin provocar gran alboroto entre el público.
En todo momento, los que allí acudimos,
tanto parroquianos en general como prensa,
nos vimos arropados y atendidos por el estupendo
personal de Calle 13: Adrián
Guerra, organizador de la Muestra;
Tatiana Carral, jefa de
prensa y relaciones públicas; y Mabel,
responsable del departamento de marketing,
a los que felicito por su buenhacer, por
la espléndida organización
y por los detalles, algunos aparentemente
sin importancia, pero de agradecer tras
horas en el cine, como el reparto de esos
snacks de chocolate, que nos supieron a
gloria a quienes, de filme en filme, no
teníamos tiempo ni de pasar por un
bar a tomar un pincho de tortilla.
También se agradece el detalle de
regalar unas estupendas camisetas con el
logo de Sci-Fi Ya, reivindicación
que desde aquí hacemos propia. De
ninguna manera podemos olvidar a las chicas
de apoyo, a las que ya me gustaría
mencionar por nombre pero no puedo y que,
pese al barullo de las jornadas, no perdieron
la sonrisa ni un segundo, atendiendo cualquier
solicitud que estuviera en su mano (más
snacks, otra camiseta…).
Lo único reprochable, y eso tal
vez sea más una exigencia del Palafox
que una idea de los organizadores, es que
nos obligaran a salir a la calle al terminar
cada película para poder pasar a
la siguiente. Si la excusa era limpiar la
sala, creo que con dejarnos en el vestíbulo
era suficiente. Entiendo que hubiera sido
un follón, pero la verdad es que
después de la segunda película
y con tres por delante, tener que salir
y guardar cada vez una cola interminable
se hizo un poco cuesta arriba. Pero no deja
de ser más que una pequeña
anécdota en una Muestra casi perfecta.
Precisamente una de las mejores bazas fue
el buen ambiente que se mantuvo en cada
momento, favorecido asimismo por los presentadores
que amenizaron con anécdotas el momento
previo a cada proyección, así
como por el público, evidentemente
afín al género y ansioso de
buen cine fantástico.
La elección de los títulos
fue sobresaliente, salvando alguna excepción
que a juicio de este cronista no estuvo
a la altura como The
Birthday o Dreamship
Surprise. Pese a todo, el nivel general
estuvo por encima del notable y, en concreto,
los cinco filmes del viernes 21, superando
el sobresaliente. Lamento que la única
aportación española, a mi
gusto, no estuviera a la altura de las circunstancias
pero dejaré los comentarios pormenorizados
para más adelante, cuando se haga
una breve sinopsis y apostillas de los once
títulos.
La Muestra no estuvo carente de anécdotas,
la mayoría provocadas, como ya he
dicho antes, por el buen rollo reinante
y por los comentarios en voz alta, como
mandan los cánones en festivales
de mayor tradición como Sitges o
San
Sebastián. Esto no es un concierto
de año nuevo, el silencio no ha de
ser siempre sinónimo de que el filme
está gustando, se propician los comentarios
jocosos y, por supuesto, que los aplausos
y jaleos despunten de vez en cuando en algún
momento de la proyección. A esto
también deben ayudar los presentadores,
quitando hierro a las películas,
por que de lo que se trata sobre todo es
de ver buen cine y de pasar un buen rato.
Recuerdo las carcajadas que provocó
un comentario de Wesley Snipes
durante Blade
y el posterior “Viva Blade”
(pronúnciese con acento castizo)
que surgió del patio de butacas y
que no hizo más que enardecer las
risas, o los aplausos y gritos en las escenas
finales de Equilibrium,
o en Elektra
durante el beso con Tifoidea, sin
olvidar el cachondeo a costa de los rótulos
que advierten sobre las grabaciones ilegales.
Por el contrario, Code
46 y Primer,
mantuvieron al público en silencio,
tal vez por que sus planteamientos más
dramáticos así lo exigían.
En definitiva, una Muestra de las que a
uno le apetecería ser partícipe
cada tantos meses y que estoy convencido
de que sólo puede ir a más
y que todos esperamos llegue a alcanzar
algún día la categoría
de Festival. El esfuerzo lo merece, la gente
de Calle 13 que hay detrás lo merece.
Madrid debe tener un festival de estas características,
estoy convencido de que hay público
de sobra para ello, se vio en las colas,
se vio en un Palafox abarrotado, en que
hubo sesiones que colgaron el cartel de
"no hay entradas" y en los comentarios
posteriores. Habría que conseguir
un acuerdo con otros organismos colaboradores,
la ayuda de las administraciones, porque
es evidente que el público madrileño
demanda cine de calidad. Se hizo palpable
el deseo de recuperar una tradición
que se perdió con el desaparecido
Imagfic. Y es que Madrid, ahora mismo, está
más preparada para un maratón
de cine friki que para uno de 42 kms. Creo
yo.
Las películas de la Muestra
(una a una):
|