Hay
varias formas de hacer una misma cosa. Dejando
a un lado calificativos como bien o mal
–demasiado subjetivos a estas alturas-
la experiencia me ha enseñado que
lo realmente importante es saber lo que
se quiere hacer. Y esto se ejemplifica,
perfectamente, en un encuentro como el Festival
Internacional de Cine de Espoo –Espoo
Ciné- encuentro que este año
celebró su edición número
17.
Dicho festival, celebrado en una localidad
de 232.000 habitantes situada al oeste de
la ciudad de Helsinki, capital de Finlandia,
se ha labrado una reputación de festival
serio y muy acogedor. Sus organizadores
tienen muy claro que su obligación
final es la de promover el cine, en especial
el género fantástico, entre
los habitantes de su país dejando
a un lado argumentos esgrimidos por encuentros
de similares características celebrados
en otras partes del mundo.
En Espoo Ciné no hacen falta alfombras
de ningún color, ni subyugar los
contenidos del festival en busca de un glamour
que sólo terminan por demandar los
mismos de siempre. Se prefiere ofrecer un
programa lo más completo y global
posible el cual pueda llegar a todos los
segmentos de población de Finlandia.
Además, el contacto entre los invitados
–que los hay, no se piensen que sólo
se proyectan películas- es mucho
más cercano y sencillo que en otros
encuentros donde, por desgracia para todos,
los invitados, los medios y los asistentes,
terminan por estar juntos, pero mal combinados.
El resultado final termina por convencer
a quienes hemos tenido la oportunidad de
trabajar allí, teniendo la extraña
sensación de estar en medio de un
periodo vacacional más que desempeñando
una labor profesional.
Otro punto a su favor, sobre todo cuando
se vive fuera del país de origen,
es lo variado de las secciones que componían
el programa de esta edición. Entre
las once que lo conformaban había
una denominada El mundo español.
En ella se trataba de acercar a los espectadores
fineses la manera de entender y sentir la
vida de los habitantes de nuestro país.
En dicho apartado pudimos ver películas
como Sin ti
(2006), del director Raimon Masllorens
y protagonizada por la siempre brillante
actriz Ana Fernández;
Segundo asalto
(2005), de Daniel Cebrián;
7 vírgenes
(2005), la premiada cinta protagonizada
por Juan José Ballesta;
y Una estrella y
dos cafés (2006), producción
argentina del realizador Alberto
Lecchi con Ariadna Gil
en su reparto.
La citada sección dedicada al cine
español fue una de las nuevas incorporaciones
al programa del festival, aunque históricamente
el cine español siempre ha sido un
presencia habitual en dicho foro.
Junto a ella, se estrenó un apartado
titulado Bal-Can-Can en donde se
recogían algunas de las mejores producciones
realizadas en una zona del globo tan castigada
por los conflictos armados en las últimas
décadas como es la zona de los Balcanes.
Títulos como No
man´s Land (2001), de Danis
Tanovic –también responsable
de la película coral dedicada a narrar
historia cotidianas relacionadas con el
11 de septiembre del 2001- o
Bal-Can-Can (2005), del director
Darko Mitrevski, aportaron
distintas visiones de quienes viven en aquellos
lugares.
El resto del programa -compuesto por un
total de 75 películas y 20 cortos-
se organizaba en diferentes secciones.
Espoo Ciné Pääelokuvat
presentó producciones como Paris,
je t´aime (2006), realización
coral con directores como Gus Van
Sant, Alfonso Cuarón
o la española Isabelle Coixet,
además de la última realización
de Robert Altman.
En la sección Espoo Ciné
selection se puedo disfrutar de cintas
como Cars
(2006), o Angel-A
(2005), de Luc Besson.
Fantasy Zone estaba dedicada
al género fantástico y en
ella se vieron películas como MirrorMask
(Dave McKean, 2005) o The
Living and the dead (2006), la cual
contó con la presencia de su director
Simon Rumley.
Pink Zone
tocaba, a su vez, las películas de
temática homosexual. En dicha sección
pudimos disfrutar con la valiente realización
india Sancharram
(2004), dirigida por Ligy J. Pullappally.
Por último, comentar que también
había una sección dedicada
a los jóvenes y los niños,
la cual formaba parte de las actividades
organizadas por la ciudad de Espoo y UNICEF
durante el presente año. De entre
las películas proyectadas para los
más pequeños destaca la finlandesa
Unna ja Nuuk
(2006), de la directora Saara Cantell,
quien la presentó al numeroso público
allí congregado. La historia, englobada
dentro de los viajes en el tiempo, cumple
a las mil maravillas las tareas de entretener
y formar a los espectadores algo que está
muy presente en Finlandia.
De todas maneras, el plato fuerte del
encuentro de este año era la entrega
de los Méliès de plata y el
Méliès de Oro a la mejor película
de género fantástico realizada
en Europa. Dicha competición celebró
en Espoo su décimo aniversario y
por lo que pudimos comprobar durante el
festival sus intenciones son celebrar muchos
más aniversarios.
Los mencionados premios son concedidos
por los distintos festivales que componen
la Federación de Festivales de Género
Fantástico europeos –entre
los que se encuentra el Festival de cine
de Sitges- y cada año se entregan
en un encuentro diferente. Por parte del
encuentro catalán se desplazaron
hasta Espoo el director de Rojo
sangre (2004), Christian Molina,
y la editora de la revista Cine Asia, Gloria
Fernández. Estaba previsto
que también asistiera Ángel
Sala, director del festival de
Sitges, pero problemas de última
hora le impidieron venir hasta Espoo.
También se entrega un Méliès
de oro al mejor corto del género
fantástico realizado en nuestro continente
y que han sido nominados por los distintos
festivales que forman la federación.
La entrega, efectuada el viernes 25 de
agosto, volvió a poner de manifiesto
lo antes comentado. Hay muchas formas de
hacer las cosas, pero cuando lo importante
son los resultados finales, sobran detalles
innecesarios. En este caso, además,
rompieron con la tradición que suele
perseguir a este tipo de ceremonias, las
cuales terminan por ser demasiado largas,
faltas de ritmo y cargadas de una pomposidad
exasperante.
Durante la entrega de los Méliès
de plata y los dos Méliès
de oro, cada cosa estuvo donde debía,
en especial por el acierto de acompañar
toda la ceremonia con la particular e hipnótica
música del grupo finlandés
Cleaning Woman, aficionados
confesos al género fantástico,
pues no en vano su primer disco se titula
Aelita, en
recuerdo de la mítica película
fantástica realizada en la Unión
Soviética en 1924.
Gracias a ellos y al buen guión
de la ceremonia la entrega fue dinámica,
entretenida y logró que los allí
reunidos disfrutáramos con todos
y cada uno de los apartados que la conformaban.
Al final la ganadora del Méliès
de oro fue la película danesa Adam's
Apples (Anders Thomas Jensen, 2005),
mezcla de la psicopatía de un neonazi
obligado a convivir con un sacerdote, salpicando
la historia de humor negro y una extraña
fantasía.
La película noruega Next
door, un fantástico ejercicio
de estilo sobre el terror en nuestra vida
cotidiana, recibió una mención
especial por lo acertado de su planteamiento.
En el apartado del Méliès
al mejor corto, el ganador fue Starfly,
de la directora Beryl Koltz.
Starfly es
una deliciosa fábula fantástica
donde ensoñación y realidad
se dan la mano de manera magistral.
Habría que destacar, además,
la presencia de cortos españoles,
tales como Avatar
y Los ojos de Alicia,
así como del australiano Monster,
vuelta de tuerca al tema de los monstruos
que viven debajo de la cama.
Para los aquellos deseosos del glamour
de este tipo de encuentros, a la ceremonia
acudieron la protagonista de Animal
(Roselyne Bosch, 2005), Emma Griffiths
Malin, interesante película
portuguesa que ganó el Méliès
de plata en el festival
de Oporto, y Franziska Weisz,
la actriz que protagoniza de manera absoluta
la agobiante Hotel
(Jessica Hausner, 2004), película
austriaca ganadora del Méliès
de plata en el Festival
de cine de Leeds.
Durante el tiempo que duró el encuentro
los visitantes del Centro Cultural de la
ciudad de Espoo pudimos disfrutar con una
muestra en la que se exponían los
bocetos y los trajes originales utilizados
en la película Jadesoturi
(2006) –Jade
Warrior-, la primera película
de artes marciales realizada en Finlandia,
y por añadidura la primera que se
rueda en nuestro continente, bajo la dirección
de Antti-Jussi Annila.
Con su estreno en los cines locales el
próximo 13 de octubre, el festival
nos brindó la oportunidad de conocer
más de cerca el estilo y algunos
detalles de esta iniciativa tan novedosa
como apasionante. Quien quiera conocer más
detalles le recomiendo que visite su .
Al final, el trabajo de sus organizadores
se vio recompensado con una asistencia que
llegó hasta los 22.000 espectadores
superando las cifras de las anteriores ediciones
y sin necesidad de ninguna palabra más
alta que la otra.
Si el año que viene quieren disfrutar
de una semana intensa en un lugar muy atractivo
y, además, les gusta el cine les
recomiendo que se vengan hasta Espoo. Seguro
que no se sentirán defraudados.
Quiero agradecer a la responsable
del departamento de prensa del Festival
de Cine de Espoo y a todas las personas
que me atendieron durante los días
que duró el evento su profesionalidad
y las facilidades prestadas para el desarrollo
de mi labor como periodista acreditado en
dicho encuentro.
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