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Volviendo la mirada al viejo continente,
la animación estuvo presente con
títulos como la germano-danesa Princess
(2006) y la franco-alemana Renaissance
(2006).
Princess,
del realizador Anders Morgenthaler
–del que también se pudo ver
su corto Araki-
supone un duro alegato contra la pornografía,
en especial contra aquella que involucra
a los más pequeños.
Su protagonista principal es un sacerdote
que busca al causante de la muerte de su
hermana, una estrella del porno, y madre
de una niña que acaba a su cuidado.
En la narración se intercalan imágenes
reales con una animación que no duda
en mostrar la violencia más descarnada.
Todo ello nos hace olvidar que estamos ante
una película animada para entrar
de lleno en la crítica social.
La película fue premiada con el
Méliès de plata a la mejor
película europea presentada en el
encuentro.
Renaissance,
del director Christian Volckman,
nos traslada hasta el París del año
2054, combinando la estética del
film noir, la atmósfera de Blade
Runner (1982) y los personajes extremos
de Sin
City (Robert Rodríguez, 2005).
Realizada utilizando la técnica de
Motion Capture (Mocap) -un proceso de grabación
digital de los movimientos de un ser humano
en 3D para luego trabajar con ellos en el
ordenador- añade luego una animación
cargada de luces y sombras, al mejor estilo
del cine negro. Dura, impactante y directa,
su visionado no da tregua al espectador.
Mucho más metafísica y compleja
es A Scanner Darkly,
basada en un relato del escritor Philip
K. Dick, responsable de la mencionada
Blade Runner.
En este caso, Richard Linklater,
director de la cinta, ha recurrido a una
nueva y mejorada versión del sistema
conocido como Rotoscopiado –el cual
consistía en "calcar" cada
fotograma de la película a partir
de fotografía real de los actores
u otros elementos- para filmar la película.
La novedad introducida en A
Scanner Darkly es un programa, llamado
Rotoshop, el cual permite un mejor aprovechamiento
del veterano sistema. El resultado final
es una historia protagonizada por las versiones
“animadas” de Keanu
Reeves, Robert Downey Jr,
Woody Harrelson y Winona
Rider. Esta historia, sin lugar
a dudas, se podría englobar como
serie regular para el sello Vertigo
de la editorial DC. Atractiva,
difusa y un tanto compleja, la película
discurre a medio camino entre el experimento
visual y las neuras propias de un escritor
como Dick tan brillante
como pesimista en sus planteamientos finales.
En Sitges 2006 también se dieron
cita algunos nombres propios con mayúsculas,
dentro del género fantástico.
Personalidades como Joe Dante,
realizador de títulos como Gremlins
(1984), El chip
prodigioso (1987) o Exploradores
(1985), y Paul Verhoeven,
director de Robocop
(!987), Desafío
total (1990), Starship
Troopers (1997) o El
hombre sin sombra (2000) viajaron hasta
el festival para presentarnos sus últimos
trabajos.
El primero nos trajo su contundente Homecoming
–sexto capítulo de la serie
de la HBO Masters
of Horror-. El episodio es un ataque
directo y sin prisioneros contra la doble
moral y la insensatez de la actual administración
republicana, embarcada en una guerra que
sólo acarrea víctimas entre
las tropas americanas.
Dante utiliza a los zombies,
un perfecto material político según
sus propias palabras, para desmontar las
bases de la guerra emprendida contra el
terrorismo por parte de la administración
Bush. Ácida, satírica y despiadada
Homecoming
no deja a nadie indiferente, gracias al
acertado guión de Sam Hamm,
ganador del premio en dicha categoría.
El director se alzó con el premio
especial del jurado, otorgado no sólo
por su genial realización sino por
su larga trayectoria dentro del género.
Quien no pudo venir fue John Carpenter,
pero por lo menos se disfrutó de
su Cigarrete Burns
–octavo episodio de Masters
of Horror-. En esta ocasión,
Carpenter filma la historia
de una película, tan poderosa e inquietante
que su sólo visionado es capaz de
enloquecer al espectador. Y para más
señas, su catastrófico y único
estreno aconteció en el festival
de Sitges del año 1971, como no podía
ser de otra manera. Lo mejor de su visionado
es que sugiere más que muestra, dejando
a la imaginación el resto.
Paul Verhoeven vino hasta
Sitges para presentar Black
Book, una vuelta hasta los tiempos
de la ocupación alemana de su Holanda
natal, contada por los avatares de una joven
miembro de la resistencia que se infiltrará
dentro de la funesta Gestapo nazi. Como
es habitual en sus películas, la
violencia, el sexo y la cara más
áspera de la realidad conformarán
la narración, contada como sólo
Verhoeven sabe hacer. |