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De entre los ciclos programados por los
responsables del festival, destacaría
tres. Uno dedicado al antes mencionado David
Lynch, quien no pudo venir, pero
sí se pudo disfrutar de una completa
retrospectiva de su carrera salvo su última
producción.
El segundo a destacar estuvo centrado
en la figura del director japonés
Kiyoshi Kurosawa, renovador
del género terrorífico desde
finales de los 90 y responsable de Pulse
(2001), o Kairo
en su versión original. La película
ha sido objeto de un remake, estrenado la
primera jornada del festival, de manos del
director Jim Sonzeno y
con el patrocinio y guión de Wes
Craven.
En esta ocasión la película
-al revés que la versión de
Kurosawa- termina por contar
demasiado, perdiendo la capacidad de sugerir
que ya se ha comentado a lo largo de esta
reseña.
Por último, el multidisciplinar
Alejandro Jodorowsky pudo
volver a ver sus películas estrenadas
en pantalla grande y con copias restauradas
tras varias décadas olvidadas por
problemas de derechos contractuales.
No quiero terminar esta crónica
del festival de Sitges 2006 sin detenerme
en dos últimos apartados: la presencia
española y la parte expositiva.
En el primero de los apartados, se podría
hablar de sentimientos encontrados. Si bien
se presentaron propuestas muy interesantes,
en especial La caja
Kovak (2006), del director Daniel
Monzón; Moscow
zero (2006), de María
Lindón; y La
hora fría (2006), de
Elio Quiroga, el resultado final
no terminó de convencer a buena parte
del público.
Por una parte queda claro que se está
aprendiendo a realizar buen cine fantástico
en nuestro país, una de las asignaturas
pendientes del cine español, pero
todavía se tiene miedo a que el espectador
no termine de entender lo que se quiere
contar. De ahí que se den muchas
más explicaciones de las que se necesitan
cuando la imaginación debería
ser un valor en alza.
Quien mejor sale de la empresa es La
hora fría, porque cuenta poco
y cuando lo hace, en sus últimos
minutos, te deja con una total sensación
de perplejidad.
Tampoco quiero decir que los otros títulos
no sean recomendables, lejos de la críticas
fáciles que muchos expresaron al
verlas. Está claro que el cine de
género está aprendiendo y
en cada nueva entrega del festival queda
palpable.
En cuanto al tema de las exposiciones organizadas
durante el encuentro, este año se
ha notado un salto de calidad muy significativo.
Las tres muestras presentes en el sala
Brigadoon -40 aniversario de
Star Trek, la dedicada a los efectos
especiales de la películas de Guillermo
del Toro y el homenaje a Tony
Galindo- deleitaron a los asistentes
por la calidad del material expuesto.
De las tres, la más emotiva fue
la que recogía el trabajo del fallecido
diseñador, dibujante, publicitario
y gran conocer del género fantástico
Tony Galindo. Los carteles
de varias ediciones del festival de Sitges,
de San Sebastián y la Semana de Terror
de la localidad donostiarra, así
como affiches de películas como
La Gran aventura de Mortadelo y Filemón
(Javier Fesser, 2003), Airbag
(Juanma Bajo Ulloa, 1997) o el malogrado
proyecto de El Capitán
Trueno, se pudieron disfrutar gracias
al empeño de los responsables de
su empresa Art&Maña y de los
festivales donde Galindo
demostró su buen hacer.
Sobre las dos exposiciones restantes, destacar
la oportunidad que supuso ver varios de
los animatronic y muñecos utilizados
durante el rodaje de El
laberinto del Fauno (2006) y de El
espinazo del diablo (2001), película
que también transcurre en la post-guerra
española. Además, se pudieron
observar de cerca las distintas máscaras
utilizadas por el personaje de Karl
Ruprect Kroenen en Hellboy
(2004) y dibujos y fotografías del
realizador mejicano.
En cuanto al aniversario de Star
Trek, lo único que se echó
en falta fueron unos textos que explicaran
mejor el contenido de las vitrinas o la
presencia de algunos de los miembros del
Club de fans de Star
Trek para darle mayor prestancia
a la muestra. Aún así, se
agradece el salto de calidad ofrecido en
esta edición, lo cual supuso un aliciente
más para los visitantes que acudieron
hasta la localidad de Sitges durante los
días en los que duró el festival.
El año que viene se cumplen cuatro
décadas desde que la primera edición
del encuentro abriera sus puertas.
Por lo pronto se anuncia un homenaje a
la película Blade
Runner, de Ridley Scott,
y con la posible presencia del director
británico, también responsable
de Alien
(1979), Gladiator
(2000) y El reino
de los cielos (2005).
De todas maneras, al margen de las estrellas
y de los estrenos de la próxima edición
lo mejor de todo es ir hasta allí
y disfrutar de un ambiente lleno de magia,
algo de suspense, una dosis de terror y
alguna gota de sangre como condimento.
El resto corre de su cuenta.
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