Lo
primero que hay que comentar es que Sitges
es un festival que muy debiera proporcionar
a los medios acreditados –y a muchos
de los aficionados que, año tras
año, acuden al encuentro- un clon
para así poder acudir a más
proyecciones de las que por sí se
ven durante los días que dura el
encuentro.
Dicho esto, y con las limitaciones físicas
que una persona tiene –qué
lástima no tener a mano un giratiempo,
aquel artilugio que llevaba Hermione
Granger para poder acudir a todas las
clases que demandaba su ansioso intelecto-
pasaré a comentar aquellas películas
que mejor sabor de boca dejaron en muchos
de los que asistimos a la última
edición del festival. Y para una
mejor comprensión dicho recorrido
se hará por cada una de las secciones
que componían la programación
del festival.
Sección Oficial Fantastic
Además de las ya mencionadas The
Fall, Rec,
I´m a cyborg but that´s Ok,
Stuck y La
habitación de Fermat, la sección
oficial de festival nos ofreció propuestas
como First snow
(Mark Fergus, 2006), una huida hacia ninguna
parte contra el destino; Rogue
(Greg Mclean, 2007), o cómo evitar
convertirse en comida de un enorme cocodrilo;
Mushishi
(Katsuhiro Ôtomo, 2006), adaptación
del manga del mismo nombre y dirigida por
el maestro de la animación Katsuhiro
Otomo; The
Nines (John August, 2007); y Slipstream
(2007), ésta última dirigida
por el actor sir Anthony Hopkins
y unidas ambas por tratarse de
arriesgadas propuestas visuales y narrativas.
Por último destacar Sukiyaki
Western Django (2007), la “última
locura” de un director tan genial
como trasgresor, Takashi
Miike, quien asegura que su película
es un precuela de la mítica Django,
dirigida por Sergio Corbucci
en 1966 y con Franco Nero
en el papel protagonista.
Sección Oficial Premiere
En esta sección destacan, por los
nombres de sus directores, películas
como Cassandra´s
Dream (2007) dirigida por Woody
Allen; Glory
to the filmmaker (2007), último
trabajo de Takeshi Kitano,
delante y detrás de la cámara;
Mad Detective
(2007), delirante realización de
Johnny Too y Wai
Kai-fai; el “falso”
documental sobre la guerra de Iraq titulado
Redacted
(2007) y firmado por Brian de Palma;
Mr. Brooks (2007), o cómo
adaptar el mito de Jekyll
y Mr. Hyde a nuestra sociedad –con
un tándem Kevin Costner y
William Hurt de electrizante
presencia-; Dororo
(Akihiko Shiota, 2007), adaptación
de la historia gráfica de mítico
autor japonés Osamu Tezuka;
y la francesa Chrysalis
(Julien Leclercq, 2007), thriller futurista
con unas gotas de artes marciales y tintes
de la trilogía de los hermanos Wachowski.
Sesiones especiales
Dado que ya nos hemos detenido en películas
como Blade Runner
(Ridley Scott, 1982), Diary
of dead (George A. Romero, 2007),
o Los Totenwackers
(Ibón Cormenzana, 2007), sólo
queda nombrar Bug
(2007), pieza teatral adaptada al cine por
un veterano como William Friedkin,
realizador galardonado con el premio “Máquina
del tiempo” por su carrera.
Nuevas visiones
Dentro de esta sección, empeñada
en buscar propuestas arriesgadas vengan
de donde vengan, las siguientes dos películas
destacaron sobre las demás: It
is fine! everything is fine (David
Brothers y Crispin Glover, 2007), disparatado
derroche visual, cargado de erotismo y un
particular sentido del humor; y The
sword bearer (Filipp Yankovsky, 2006),
película rusa que mezcla características
de personajes gráficos como Lobezno
o la detective Sara Pezzini –protagonista
de la serie Witchblade-
con elementos propios de la mitología
eslava.
Orient Express-Casa Asia y Anima't
Como es habitual, uno de los puntos fuertes
del festival fueron las películas
orientales –tanto de imagen real como
de animación- llegadas desde el lejano
oriente.
En el primer apartado, se pudo disfrutar
con películas como Triangle
(2007) –realización
dirigida al alimón por Tsui
Hark, Ringo Law y
Johnny To-; Flash
point (Wilson Yip, 2007) e Invisible
target (Benny Chan, 2007), dos trepidantes,
aunque algo irregulares thrillers llegados
desde Hong-Kong; las dos entregas de la
historia gráfica adaptada a la imagen
real Death Note
(Shusuke Kaneko, 2006); el también
manga A Battle of
Wits (Jacob Cheung Chi-Leung, 2006),
interpretada por el simple convincente Andy
Lau; Tazza:
the high roller (Choi Dong-hoon,
2006), auténtico fenómeno
de taquilla en su país de origen,
Corea; y The restless
(Cho Dong-oh, 2006), una de las películas
más hermosas y que mejor recuerdo
dejaron en los espectadores que acudieron
a sus proyecciones.
Si nos centramos en la sección Anima't,
uno de los platos fuertes fue la presentación
de Tales of the
Earthsea (2006), película
realizada por el hijo de Hayao Miyazaki,
Goro Miyazaki, según
las novelas de Ursula K. Le Guin.
A su lado, la sección nos ofreció
títulos como Aachi
& Ssipak (Joe Bum-jin, 2006)
–ganadora del premio al mejor largo
de animación-; Tekkonkinrett
(Michael Arias, 2006) –mención
especial del jurado-; la deliciosa fábula
Yobi, the five-tailed
fox (Lee Sung-kang, 2007), llegada
desde Corea como la ya mencionada The
restless; las españolas La
crisis carnívora (Pedro Rivero,
2007) –sátira social, llena
de humor negro- y Nocturna
(Víctor Maldonado y Adrià
García, 2007), nueva y muy válida
propuesta llegada desde la división
de animación de Filmax;
y un disparate visual y argumental como
Free Jimmy
(Christopher Nielsen, 2006), co-producción
entre el Reino Unido y Noruega, la cual
demuestra que la animación puede
ser un magnífico vehículo
para no dejar “títere con cabeza”
en nuestra mal llamada “sociedad civilizada”.
Midnight X-treme
De las sesiones de madrugada, tan atractivas
para los espectadores como cansadas para
quienes trabajan cubriendo el festival,
destacaría los siguientes tres títulos:
Flight of the living
dead (Scott Thomas, 2007) –zombis,
ahora en un avión de pasajeros-;
Jack Brooks: monster
slayer (Jon Knautz, 2007), película
con la que Robert Englund
acudió a la presente edición
del festival; y la versión completa
de Grindhouse
–el programa doble con tráiler-,
tal y como la pensaron Robert Rodriguez
y Quentin Tarantino
–por cierto, este último es
uno de los protagonistas del “noodle
western” rodado por Miike.
Seven Chances
De la sección Seven Chances
me quedo con Boarding
Gate (Olivier Assayas, 2007), tan
extraña como seductora e intrigante
en parte por su protagonista, Asia
Argento.
Sala Brigadoon
Por último, y no por ello menos
importante, estuvieron las secciones, actividades
y encuentros de la ya mítica sala
Brigadoon del festival.
En sus instalaciones hubo tiempo para
homenajear a personajes como George
Romero, Jesús Franco,
Enzo G. Castellari, o disfrutar
con los dos “arriesgados y rompedores”
ciclos –Mahesh Babu y Filipinas
Fantástica- organizados
para la ocasión por CineAsia.
También se pudo asistir a la presentación
del libro El club
Lovecraft, del escritor Antonio
Lázaro y con Jesús
Palacios como maestro de ceremonias,
o a la del cómic Waldemar
Daninsky, una publicación
de la editorial Aleta,
con Javier Trujillo, dibujante,
y Paul Naschy, guionista
del mismo, como invitados de excepción.
Clausura
Sitges 2007 cerró sus puertas con
la proyección de la película
1408 (2007),
del director Mikael Häfström,
un paseo por la habitación que da
paso al infierno, y basada en un relato
de Stephen
King.
Actividades paralelas
En cuanto a las actividades paralelas,
exposiciones y lecciones magistrales, sabor
agridulce tras ver el resultado final.
La exposición 40 carteles
del festival -1967-2007- patrocinada
por el canal Calle 13,
las opiniones fueron unánimes. Se
trataba de un emotivo recorrido por los
carteles de un festival del que pocos podían
augurar un futuro como el que al final ha
tenido, pero pésimamente montada.
Y es una lástima, porque con un poco
más de cuidado y una mejor atención,
la muestra bien se podría haber convertido
en la “máquina del tiempo”
hacia los orígenes del festival que
su título hacía presagiar.
Clases magistrales
Sobre las lecciones magistrales, esta edición
del festival de Sitges abrió una
puerta al academicismo que, personalmente,
creo que está muy bien y que demuestra
la interacción entre todas las disciplinas
de la creación.
En esta ocasión, y con motivo del
estreno de la nueva versión de Blade
runner, se formuló un debate
abierto sobre Metrópolis
y la ciudad del futuro, contando con la
presencia del diseñador Syd
Mead –responsable de la estética
de Blade runner-;
Alex Proyas, director de
Dark City
(1998) y I
Robot (2004), ambas con una marcada
presencia del componente arquitectónico;
Dhira Thadani, urbanista y representante
Architectural Association de Londres; y
Jorge Gorostiza, arquitecto
y ex-director de la Filmoteca de Canarias.
Entre todos aportaron sus conocimientos
en una disciplina cada día más
de actualidad como es el urbanismo y las
nuevas ciudades para un futuro que ya es
realidad.
La única pega, y fue algo que quedó
muy claro en la ponencia del director Alex
Proyas, es que este tipo de propuestas
hay que anunciarlas muy bien para que nadie
se encuentre en medio de una clase de universidad,
sin comerlo ni beberlo. Es más, de
no ser por la magnífica actuación
de la intérprete al cargo de la intervención
de Proyas muchos asistentes
hubieran abandonado la sala en la que se
celebró el encuentro.
No quiero decir que no se deban organizar
este tipo de encuentros, pero las opiniones
que se escucharon a la salida, iban mayoritariamente
en esta dirección.
El resto de las lecciones magistrales protagonizadas
por Tarsem Singh, por el
equipo responsable de El
orfanato, por el director Stuart
Gordon, o la impartida por la empresa
DDT –titulada “Maquillando
entre monstruos”- sí discurrieron
por los derroteros habituales de otros años,
logrando que los asistentes conocieran algunos
de los entresijos del trabajo de los profesionales
al cargo de las mencionadas lecciones.
De todas maneras, el encuentro que mayor
expectación despertó fue al
que acudió Douglas Trumbull,
responsable de los efectos visuales de
Blade runner, Star
Trek, y la no menos mítica
2001, de
Stanley Kubrick. Trumbull,
no sólo demostró una didáctica
digna del mejor profesor, sino que quedó
patente su predisposición ante este
tipo de propuestas, algo que también
se pudo observar tras el encuentro con los
aficionados al finalizar el primer pase
de la versión del director de Blade
runner.
En esta ocasión, y siempre pensando
en aquellos que no tienen el suficiente
nivel del idioma inglés como para
seguir las charlas sin necesidad de intérprete,
el problema vino de la persona encargada
de trasladar las palabras del ponente al
idioma castellano.
Y tengo claro que el intérprete
lo hizo lo mejor que pudo, pero se topó
con su desconocimiento de la terminología
propia del género fantástico,
de los efectos visuales y de la película
Blade runner.
De ahí que buena parte de las palabras
de Trumbull quedaran en
“versión original”, dado
que difícilmente el intérprete
sabía situarlas en el contexto debido.
Un problema de fácil solución
si, por parte de los organizadores, se dotara
a los intérpretes de las herramientas
adecuadas, documentación como la
que hay de Blade
runner–en este caso un completo
libro publicado en nuestro país por
Alberto Santos Editor-
de cuya versión inglesa Trumbull
hizo varias alusiones durante su intervención.
Está claro que un profesional debe
preocuparse por la calidad de su trabajo,
pero no estaría de más que
el festival hiciera lo que estuviera en
su mano para evitar las quejas y críticas
de quienes pagaron por una lección
magistral y no pudieron disfrutar de buena
parte de ella, merced al problema antes
comentado.
No quiero terminar este recorrido por Sitges
2007 sin detenerme en una propuesta que
demuestra que ya estamos en el siglo XXI.
Me refiero a la serie Urban
legends, presentada por la productora
alemana Autobahn y Canónigo
Films. Se trata de una serie de
cortos de dos minutos y medio dirigidos
por Christian Molina, realizador
responsable del proyecto.
La principal novedad, tal y como se comentó
en la presentación efectuada por
Mike Hostench, subdirector
del festival –y responsable de los
guiones de los mencionados cortos- es que
cada uno de los cortometrajes han sido especialmente
realizados para su difusión a través
del teléfono móvil, y hacen
alusión a una leyenda urbana en concreto,
ésas que todo el mundo conoce, pero
nadie quiere creer.
Una novedosa iniciativa que demuestra
que el futuro forma parte de nuestro presente
cotidiano.
Como podrán ver, después
de este largo recorrido, todo contribuyó
a que los aficionados –y los profesionales-
pasáramos gran parte de nuestro tiempo
de una sala de proyecciones a otra, queriendo
robarle al reloj un poco de tiempo para
lograr ver la mayor cantidad de películas
en los días que duraba el encuentro.
Aún así, este Sitges ha tenido
un ritmo más lento y mesurado, algo
que se agradeció, sobre todo a nivel
profesional. Puede que la vieja guardia
esté aceptando que el fantástico
ha llegado para quedarse y que todos podemos
convivir sin los menosprecios del pasado.
O puede que el lento caminar del destino
les haya ganado la partida a quienes pensaron
que Sitges sería una “flor
de un día” frente a encuentros
más reputados y tradicionales como
el que se celebra en la localidad de San
Sebastián.
Sólo espero que, al igual que con
los 25, los 30 y los 40, pueda estar para
celebrar los 50 años de un encuentro
que, salvo por algunos detalles y por las
mentes estrechas de unos cuantos, dejó
de ser un festival de clase B tiempo atrás.
Y si no me creen, viajen el próximo
octubre hasta Sitges y véanlo ustedes
mismos.
Quisiera dar las gracias a
los responsables del departamento de prensa
por la atención prestada durante
todos los días del festival. A los
encargados de la sala Brigadoon y a los
voluntarios que nos ayudaron en todo lo
que necesitamos. Y muy especialmente a las
personas que residen en la localidad de
Sitges, por los desvelos para lograr que
todos los que, cada año, nos desplazamos
allí durante dos semanas, nos sintamos
como en casa. |