El primer mandamiento de cualquier buen festival es acercar al público un cine que difícilmente se puede llegar a ver en las salas comerciales. Es, precisamente por la variedad de temas y de películas proyectadas en Rakkautta & Anarkiaa, que considero que este festival, ya con 22 años de recorrido, merece el calificativo “buen”. Además, tal y como su propio nombre indica –amor y anarquía- el festival es un fiel reflejo de la mentalidad de los seres humanos.
Este año su programación nos ha dado la oportunidad de ver películas llegadas desde puntos tan distantes como el continente africano, el mundo asiático, la Rusia actual, o el Bollywood hindú. Entremedias, producciones francesas, inglesas, españolas, italianas griegas, una selección del cine que se realiza en los países nórdicos, películas iberoamericanas dentro de la sección America Independiente o cine que toca el problema de la inmigración completaron la programación.
Tal y como en anteriores ocasiones, en el festival también se incluyó una sección la cual está pensada como si se tratara de un concurso para premiar la película más apreciada por el público asistente. Ésta luego se estrenará en las pantallas comerciales de Finlandia, algo que, de otra forma, sería mucho más complicado de llegar a los cines convencionales.
Este festival se ha distinguido por una acertada combinación de películas intimistas –y ciertamente comprometidas- con otras donde la espectacularidad de la puesta en escena bien merecía el esfuerzo de acudir hasta las salas de proyección.
La película que mejor ejemplifica esto último es Red Cliff (2008), epopeya bélica de 5 horas de duración –dividida en dos partes- rodada por un director tan reconocido como lo es John Woo. La posibilidad de ver la película en una misma sesión y en pantalla grande nos recordó que todavía el cine es un espectáculo que se disfruta realmente viéndolo tal y como se concibió.
Otros ejemplos son Ong Bak 2 (2008), precuela de la sorprendente Ong Bak (2003); The Good, the Bad and the Weird (2008), western coreano que reinventa muchos de los tópicos del cine del Oeste; o la británica The Tournament (2009), extrema competición de asesinos para el disfrute de unos cuantos millonarios depravados.
Ciñéndonos a las películas con un marcado carácter fantástico, la primera película a comentar es Hierro (2009), del director español Gabe Ibáñez, protagonizada casi de manera absoluta por Elena Anaya. El director y la actriz asistieron a la presentación de la película en el festival –en un abarrotado cine Bio Rex de Helsinki- y contribuyeron a desvelar algunos de los secretos de la película.
El primero de todos fue contar que el principal escenario de esta película de terror psicológico es la isla canaria de El Hierro. El lugar, opresivo, claustrofóbico y, a ratos, dejado de la mano de Dios coloca a la protagonista -María, una madre que pierde a su hijo durante un viaje en barco- al borde mismo de la locura. Para Gabe Ibáñez, la isla de El Hierro se convierte en el tortuoso río de En el corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad y, como en la novela del escritor británico, la verdad se esconde al final del camino.
La expectación desatada en Helsinki por ver la película demuestra que el fantástico español se vende mejor fuera que dentro de casa, algo que no deja de ser paradójico.
Yatterman (2009), de Takashi Miike, se podría resumir de la siguiente manera: el Power Ranger rojo y el Power Ranger rosa contra el Team Rocket. La realidad es que el Yatterman (1997) original fue un anime considerado tontorrón –pero muy novedoso y arriesgado en la época en la que se proyectó, los años 70- que, en manos de Takashi Miike, se convierte en un delirio visual que logra, por lo menos, no dejar a nadie indiferente.
En el extremo contrario a Yatterman se sitúa Thirst (2009), del coreano Park Chan-wook, película que demuestra que una historia conocida se puede contar de una manera totalmente distinta. La base argumental es la historia de un sacerdote, interpretado por el reconocidísimo actor coreano Song Kang-ho, el cual tras someterse a un experimento médico para salvar vidas termina por convertirse en un vampiro. A partir de ese momento, su fe se tropieza con su necesidad de sangre, algo que se verá acrecentado cuando el sacerdote convierte a la protagonista. Una vez que esto sucede ya no hay marcha atrás y el deseo y la necesidad de beber sangre termina por dominarlo todo.
Skeleton Crew (2009) supone una nueva muestra del cine de género hecho en Finlandia. Sus directores, Tommi Lepola y Tero Molin, retuercen una vez más las convenciones del género, convirtiendo el rodaje de una película basada en unos crímenes reales en una reinterpretación de lo que sucedió en el escenario donde tuvieron lugar los mencionados crímenes. La película, en algunos casos tomada más a broma que en serio, sorprende por el desparpajo de los directores y por lo bien que saben asimilar las convenciones del género. Ni es una película pretenciosa, ni pretende serlo, con lo que el espectador se lo pasa muy bien viéndola.
La animación fantástica estuvo encabezada por el maestro Miyazaki y su Gake no ue no Ponyo (2008). La película, además de ser un extraordinario espectáculo visual imaginativo supone una reinterpretación del cuento clásico La Sirenita, de Hans Christian Andersen. La virtud de la versión realizada por el Estudio Ghibli es que evita los edulcoramientos de otras versiones, y además es una película sincera y que no deja de sorprender al espectador. A ratos se notan los excesos visuales de un Miyazaki amante de no dar tregua a todos aquellos que disfrutamos con sus producciones, pero es indudable la capacidad creativa del maestro.
The girl who leapt through time (2006), del director Mamoru Hosoda, es una de esas joyas de la animación japonesa que, desgraciadamente, no han gozado del reconocimiento que se merecen. Y es que tanto la historia como los protagonistas -y la manera en la que se relacionan ambos conceptos- son de por si merecedores de elogio. Tal y como el título indica, la narración incluye viajes en el tiempo, protagonizados por una joven estudiante un tanto disparatada a la que las cosas no siempre le salen como ella quisiera.
Un último ejemplo, también dentro de la sección de animación del festival, es 9, del director Shane Acker, con producción de Tim Burton. En 9, los protagonistas son unos pequeños seres mecánicos, los cuales tienen vida gracias a que su creador, un científico, les ha dado una parte de su esencia vital. La motivación final del científico fue tratar de preservar cierta cordura en un mundo sumido en la destrucción y la anarquía, por culpa de una máquina que él inventara. Dicha máquina, que recuerda mucho a Skynet, se convertirá en el enemigo a derrotar por estos pequeños seres. La película, a pesar de ser oscura y, a ratos, teñida de desesperanza logra transmitir un mensaje positivo, aunque no edulcorado, tan del gusto de Tim Burton.
Estas películas demuestran al final que lo importante no es la cantidad, sino la calidad. Y las películas de género fantástico proyectadas en Rakkautta & Anarkiaa 2009 son buena prueba de ello.
Agradezco a los responsables del departamento de prensa y al resto de las personas que trabajan en el festival Rakkautta & Anarkiaa las facilidades prestadas para poder hacer mi labor.
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