|
Nadie duda del particular sentido estético de McFarlane y de sus escultores de figuras. Sin embargo, en este cuarto surtido de la serie de Monstruos, McFarlane Toys va un paso más allá para presentarnos a algunos de los personajes de los cuentos y canciones infantiles clásicas de una manera nunca vista hasta ahora. No es de extrañar que en las indicaciones se especifique que estas figuras son para mayores de 17 años (y sólo para tiendas muy especializadas) dado la expresividad de las figuras y cómo están modeladas.
La figura que abre el surtido es la más espectacular y bella. Se trata de la versión adulta de Caperucita Roja, aunque, según McFarlane Toys, esta jovencita no necesita de la ayuda de ningún hombre para salir de apuros. Ella sola se basta para rescatar a su abuelita del estómago del Lobo feroz, y lo hace rajando al lobo para que su pariente cercano salga de las entrañas (con un realismo sin igual) del animal.
En cuanto a la versión del personaje de Caperucita, ésta está ataviada con la consabida caperuza roja, regalo de su abuela, pero en lugar del casto trajecito con la que la veíamos en los libros infantiles, la nueva Caperucita va adornada con un atuendo similar al de las señoras del sexo prohibido.
Los siguientes que hacen su aparición son los hermanos Hansel y Gretel, los mismos que, engatusados por la casa de las golosinas, terminaron bajo el poder de una malvada bruja que pretendía comerse al niño, mientras obligaba a su hermana a limpiar la casa.
Como en el caso anterior de Caperucita Roja, Gretel dista mucho de ser la timorata niña del cuento sabido por todos, para transformarse en una provocativa adolescente llena de tatuajes que simulan golosinas. La figura viste un corpiño marrón donde se observa que de niña no tiene nada, unas medias de rejillas manchadas de sangre en algunas partes, y calza unas plataformas con tacón de aguja negras muy prácticas para el trabajo que tiene que hacer: limpiar la casa de las matanzas que lleva a cabo la dueña de la casa.
Por su parte Hansel, encerrado en una opresiva jaula de metal que pende de un gigantesco bastoncillo de caramelo, es la viva estampa del miedo y la desesperación. Su aspecto recuerda más a un pequeño y demacrado monstruo de Frankenstein, que al dulce niño de ojos risueños con el que crecimos. Eso sí, para ser más o menos fieles con la historia original, este Hansel también viene provisto del famoso huesito de pollo con el que engañaba a la bruja para que se creyera que seguía estando en los huesos.
Eso ha sido todo en cuanto a los relatos infantiles. Ahora pasemos a ver qué han hecho las mentes pensantes de McFarlane Toys con las canciones infantiles populares de los niños angloparlantes.
Para empezar tenemos al famoso Humpty Dumpty. Según la tradición Humpty era un gran huevo con manitas y patitas que se sentó en un muro y se cayó de él, con tan mala pata que se estalló. Pues bien, McFarlane Toys nos presenta a su particular Humpty Dumpty, una masa amorfa de grasa con cabeza, manitas y piecitos que tras el salto se ha abierto y podemos ver las tripas y demás vísceras del ser. Da miedo tocarlo no sea que algo de lo que lleve dentro te ponga perdido.
La siguiente es la adaptación de la canción de Miss Muffet. Esta niña estaba sentada en un taburete mientras comía una papilla a base de cereal cuando una gran araña se posó en la niña y ésta se asustó. Así termina la canción que todos los niños saben. Sin embargo, McFarlane Toys nos propone conocer qué ocurrió realmente cuando apareció la enorme araña, y para ello tenemos esta figura.
La araña gigante —hecha con tal cuidado y detalle que lo único que le falta es moverse— ha hecho prisionera a la niña (en esta versión una joven vestida de una manera nada recatada) y planea comérsela, pues para esta araña la joven no deja de ser un bichito más. En cuanto lo que se refiere a la fidelidad para con la canción original tenemos el famoso taburete y el plato donde está la papilla a base de cereal.
Por último, aunque no por ello menos importante, está la adaptación de la canción de Peter Pumpkin Eater. En la canción original Peter estaba casado con una mujer a la que no podía retener, por ello decidió meterla en una gran piel de calabaza, y así se aseguró de que todo en su vida fuera mejor.
McFarlane Toys nos presenta una versión macabra de la canción original, aunque sin perder de vista a Peter, a su mujer y a la calabaza. Con estos tres elementos han elaborado a Peter, un zombi descarnado con aspecto de demonio vestido con pantalones con dibujitos de calabazas y con un hacha que ya ha llevado a cabo su sangrienta misión: descuartizar a la mujer para introducirla, a trocitos, en una calabaza. Les avisamos de que esta figura en particular puede herir los sentimientos de algunas personas.
Agradecemos a la empresa S.D. Distribuciones su inestimable colaboración y soporte para poder realizar esta sección.
y |