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su afán por superarse a sí misma,
la empresa Mc Farlane Toys ha
sorprendido a propios y extraños con el
lanzamiento al mercado de su primera colección
dedicada a los míticos dragones (mientras
se anuncia la salida de la segunda para las navidades
de este año).
Dada la calidad de la propuesta, realizaremos
un recorrido por las distintas figuras que forman
dicha colección, un verdadero suceso comercial
dadas las ventas que dichas figuras han tenido
en las pocas semana que llevan reposando en las
estanterías de las tiendas especializadas.
Dragón del Clan de los Hechiceros
Guardianes de la cultura y la escritura de la
raza de los dragones, los hechiceros se presentan
como los guardianes de las tradiciones y son capaces
de adquirir poderes basados en sus conocimientos.
La figura, con la que se abre el surtido, representa
a uno de los miembros de dicho clan, un imponente
dragón carmesí, en posición
reflexiva y sosteniendo una gran runa entre sus
garras.
Cada detalle de la figura está cuidado
la máximo para mostrar la actitud de la
criatura, su expresión serena, la postura
con la que sujeta la gema, sus majestuosas alas
plegadas, la posición del cuello...
Al mirarla uno acaba teniendo la sensación
de que el torso del dragón se mueve, con
los movimientos propios de la respiración
acompasada y tranquila que todo ser desprende.
Dragón del Clan del Agua
Como su mismo nombre indica, estos dragones pasan
gran parte de sus vidas en las tranquilas profundidades
de los mares y lagos del mundo. Su carácter,
más reservado y tranquilo, se desenvuelve
mejor en medio de las aguas que el aire, terreno
habitual para los miembros de otros clanes.
Su cuerpo y coloración, verde alga, está
pensado para nadar libremente y sus alas han perdido
la grandiosidad de otros congéneres para
adaptarse al medio en el que vive.
La figura se nos presenta momentos antes que
el dragón del clan de agua emprenda una
nueva zambullida y la textura de su piel está
tan lograda que parece brillar por el agua que
aún permanece en sus escamas. De igual
modo, las membranas que recorren sus extremidades
tienen esa apariencia casi transparente, similar
a las aletas de las peces que pueblan los fondos
marinos.
Su expresión, uno de los grandes logros
de esta colección de figuras, reúne
ese carácter imprevisible tan común
entre los miembros del clan acuático.
Dragón del Clan Eterno
Los dragones de este clan han sido los únicos
domesticados por los humanos para ser utilizados
como elementos de transporte halados. Viven en
las montañas y disfrutan volando entre
las tormentas y los rayos eléctricos que
caen sobre la tierra.
Sin embargo, los dragones eternos no han perdido
la majestuosidad y la figura que se presenta en
el surtido nos lo muestra apoyado sobre la ruinas
de la torre de un castillo, mirando hacia nosotros
en actitud ciertamente desafiante.
Su recio porte, su cuerpo estirado y sus alas
plegadas antes de emprender, de nuevo, el vuelo
dejan muy claro la fiereza de la criatura, la
cual ha aceptado la convivencia con una nueva
raza dominante, la de los hombres, y poder con
ello mantener un cierto estatus de libertad.
A modo ilustrativo observamos la buena relación
entre las dos especies, pues este dragón
carga con un humano, que controla al ser alado
por medio de unas bridas, sin que el animal se
muestre molesto por ello.
Dragón del Clan de Kómodo
Estos dragones se mueven con igual facilidad
sobre la tierra que en el aire y son feroces cazadores.
Su cuerpo, mucho más estilizado que el
de otros miembros de la raza de los dragones,
está adaptado a las necesidades de los
grandes depredadores.
Esta cuarta figura se nos presenta en una actitud
mucho más desafiante que las tres anteriores,
mostrando su ferocidad por la posición
de su cabeza y la del resto de sus miembros. La
tonalidad de su cuerpo, mezcla de verdes, ocres
y negros le dan un aspecto de una criatura despiadada,
dispuesta a saltar de su base y atacarnos al menor
descuido.
Otro de los aciertos de la figura es su capacidad
por mostrar la tensión en todo el cuerpo
de la criatura, desde la expresión de su
cabeza y los cuernos que la coronan hasta las
alas y su cola, terminadas en unos afilados pinchos.
Dragón del Clan de Fuego
Nos hallamos ante un espécimen de uno
de los clanes más peligrosos de todos,
y por ende, en uno de los más difíciles
de ver con facilidad.
De tonalidad blanca, azul, y por algunas partes
de su cuerpo, roja, este dragón nos mira
desafiante, tal y como si se hubiera percatado
de nuestra presencia y hubiera girado la cabeza
hacia atrás. Todo indica que su cuerpo,
y esos ojos, fríos como el hielo, dicen
¡te pillé!
Es curiosa su estructura, pues, con patas de
ave, alas de murciélago, y cola que semeja
a la de una serpiente, uno podría pensar,
si es que tuviera la mala suerte (o buena, quién
sabe) que está viendo un compendio de muchos
animales en uno. Sin embargo, su fiereza está
más que probada, y pocos serán los
que duden de la valía y la fuerza de la
criatura en cuestión.
Dragón del Clan Berserker
He aquí el clan más peligroso de
todos los dragones. Morador de las cadenas montañosas
y los bosques alpinos, prefieren las cuevas para
descansar tras sus largas batallas.
El momento que recoge la caja deluxe en la que
encontramos a este dragón, es una lucha
encarnizada entre éste y un caballero vestido
para la lucha con armadura, montando un brioso
corcel también ataviado para la ocasión.
La situación por lo que podemos claramente
descubrir es que el ser alado se las está
haciendo pasar canutas a su enemigo, que, como
puede, intenta repeler el ataque propiciado por
el dragón: una bocanada de fuego, cuya
única intención es quemar vivo al
caballero.
El dragón es producto de un trabajo finamente
elaborado, tanto, que se pueden observar las escamas
de su piel y las finas membranas que recorren
la superficie de las alas de la mítica
criatura.
Un digno broche final para unas de las mejores
propuestas de la empresa juguetera McFarlane
Toys.
Agradecemos a la empresa S.D. Distribuciones
su inestimable colaboración y soporte para
comenzar la andadura de esta sección y
para poder realizarla.
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