| Aunque
la navidad ha pasado, todavía resuenan
en nuestras cabezas los melodías de los
villancicos, el sabor de los turrones y las resacas
de tanta fiesta. Y, de la misma manera, permanecen
los recuerdos de los personajes emblemáticos
con los que compartir dichas fechas.
Son muchos los que se nos vienen a la cabeza,
aunque hay uno que forma parte del imaginario
fantástico, casi a la misma altura que
el bonachón de Santa Clavos...
perdón, Papá Noel.
Y este entrañable personaje no es otro
que Jack Skellington, irrepetible organizador
de la más famosa de las noches de Halloween
y capaz de organizar una Navidad realmente inolvidable.
¿Quién no recuerda cuando, tras
el bonito papel de regalo, apareció una
linda arañita, o el hueso de un difunto?
¿No tuvieron esa suerte y les llegó
un regalo cualquiera?
Pues se perdieron la mejor Pesadilla
antes de navidad de toda la historia del
mundo de los vivos. ¡Qué aburridos
que somos los humanos!
Ya hace dos décadas que Tim Burton
nos obsequió con la mejor de las noches
de Navidad, contándonos la historia de
Jack, Sally, el mundo de Halloween
y cómo se le puede dar la vuelta a una
celebración que parecía que nadie
podía cambiar. Su película, toda
una obra de arte de la stop motion, demostró
que la imaginación del director no tenía
límites y que le quedaban muchas otras
pesadillas que contar.
El caso es que ahora aquellos que sí disfrutaron
con la mencionada película pueden recordarla
como se merece, incluyendo en sus enseres cotidianos,
algunas de la cosas que pasamos a comentarles.
Si quieren una luz íntima mientras cenan,
cualquier día de la semana, nada mejor
que una luz de pared con el rostro sonriente de
Jack y su sombrero rojo de Papá
Noel para crear ambiente. Mucho mejor que las
velas.
Y nada mejor que unas hermosas copas con los
personajes y el título de la cinta, al
igual que si fueran la pareja Jack y
Sally una vez terminada la odisea que
ambos viven en la narración cinematográfica.
Dichas copas, adornadas de manera detallada y
cuidada, son el complemento perfecto para adornar
cualquier mesa que se precie.
Para el resto de la casa, podríamos incluir
un gran cojín para el sillón, presidido
por la cara de Jack, el cual nos recuerda
que todo es posible, no sólo en la noche
de Navidad. Para saber siempre en qué día
vivimos tenemos un calendario igualmente decorado
con la pareja Jack y Sally de
madera, lo que le da una textura y acabado realmente
bonito.
A la hora de salir tenemos una mochila con el
largo cuerpo de Jack Skellington, ideal
para guardar todos nuestros deseos en una noche
tan inolvidable. Y, si además tenemos coche,
unos enormes dados de peluche nos tendrán
avisados de que estamos en una noche donde podemos
tener, como muy bien decía el título
de la película, una Pesadilla
antes de Navidad.
Con todo esto, seguro que lograremos tener muy
presente que todo es posible en cualquier noche,
gracias a la magia de un personaje como Jack,
el rey del mal...
Agradecemos a SD Distribuciones
las facilidades dadas para la realización
de este artículo.
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