En una
época de cierta sequía creativa
es fácil caer en la costumbre de calificar
todos los productos de la misma manera y no tener
tiempo para ver qué es lo que se esconde
detrás de ellos. Ejemplos hay muchos, pero,
en este caso, me refiero a la génesis de
la película Alien
vs. Predator (Paul W. S. Anderson, 2004),
la cual, tras su paso por las pantallas, anuncia
una continuación de difícil catalogación
tras la primera entrega.
Dicha adaptación cinematográfica
llegó a las pantallas después de
un largo periplo de más de una década,
cuyo origen no estuvo en el séptimo arte
sino en el noveno. Aliens
vs: Predator fue la cuarta de las series
de cómics publicadas por la editorial Dark
Horse después del éxito
inicial de la adaptación de la primera
entrega cinematográfica, entrega que se
mantuvo diez semanas en la lista de los libros
más vendidos en EEUU.
Así tras Aliens
Vol 1 y 2
(1988-1990) y Aliens EarthWar
(1990), en noviembre de 1989 vio la luz Aliens
vs. Predator (AVP), serie limitada de cuatro
números. Anteriormente se publicó
un preámbulo en los números 34-36
de la revista Dark Horse present, así
como su epílogo con guión de Randy
Stradley y dibujos de Phil Norwood
y Chris Wagner.
En la serie AVP
conocemos los ritos de iniciación de los
depredadores, que cazan alienígenas, y
cómo una de esas partidas de caza acaba
destruyendo la apacible vida de una colonia humana
instalada en el planeta Ryushi.
La idea, simple a priori, está contada
con un pulso firme, tanto en el dibujo como en
el guión, y lograba mantenerte atrapado
durante cada uno de los números, merced
a su calidad.
Esto propició que se convirtiera en todo
un éxito incluso en España, en donde
la serie se lanzó de manera separada para
luego recopilarla en un TPB con ilustraciones
y el epílogo aparecido en la recordada
revista Cimoc.
Su estructura y claridad a la hora de plantear
las situaciones y los personajes- sobre todo la
protagonista femenina, Machiko Noguchi-
propició que, en 1991, la editorial presentara
un guión basado en el encuentro de ambas
especies y su interacción con los humanos
que se encuentran en medio de todo.
La intención de Dark Horse
era desembarcar en el mercado audiovisual, lo
cual lograría después con La
máscara, Time
Cop, Virus
y Hellboy.
El mencionado guión de AVP,
fechado el 4 de septiembre de ese año,
planteaba un desarrollo similar al de la historia
gráfica. Éste añadía
la presencia de los marines espaciales (alistados
por James Cameron para su secuela
Aliens de 1986),
pero respetaba las características principales
del cómic.
Después vendría
Aliens vs. Predator: deadliest of the species,
con guión del patriarca mutante Chris
Claremont -entre 1993 y 1995-. Se trata
de todo un ejercicio de estilo, apasionante e
hipnótico. Lo siguiente en ser publicado,
una continuación de la primera historia
en AVP: War, que
sólo logra mantener el tempo narrativo
en dos de sus cuatro números y, por último,
AVP Thrill of the Hunt,
lanzado en octubre del 2004 por la misma editorial.
Ahora, una década y media después
de la publicación de la primera historia
gráfica, el enfrentamiento entre las dos
razas alienígenas está servido y,
con una primera adaptación ya estrenada,
Twentieth Century Fox anuncia
una continuación para el verano del próximo
año 2007.
La película original de AVP,
estrenada hace casi dos años, ofrece momentos
brillantes, en especial cuando se escora hacia
la idea original.
Su primera frase promocional, Gane quien
gane… nosotros perdemos, hizo tener
esperanzas de estar a punto de disfrutar con dos
de las criaturas más emblemáticas
de cuantas han llegado al séptimo arte,
para después dar el salto al formato gráfico.
El problema es que la película parte
de muchos supuestos, entre ellos el presunto conocimiento
del público de los modos de proceder de
ambas razas.
La excusa argumental de la película es
la misma de la que parte la primera serie gráfica;
es decir, los depredadores quieren cazar y no
hay nada mejor que cazar a un enjambre de aliens.
Todo lo relacionado con la pirámide que
sirve de escenario pretende sustentar aquellas
teorías que afirman que fueron seres de
otros planetas los que ayudaron a los hombres
a construirlas.
Lo malo es que se pierde algo que en el cómic
queda muy bien reflejado, que no es otra cosa
que la iniciación de los guerreros de la
raza de los depredadores. En la cinta se prefiere
plantear la búsqueda de unas determinadas
armas, pero no todo lo que se esconde detrás.
Paul W.S. Anderson, director
de la película y conocedor del universo
de los bichos que protagonizan el enfrentamiento,
trató de paliar algunas de las deficiencias
de la narración, llenándola de guiños
a los seguidores de ambas sagas. De ahí
que uno de los protagonistas se llame como el
guionista de buena parte de las historias gráficas
de la serie Alien
y de la primera historia en la que los dos razas
se enfrentan, Verheiden.
Otros elementos que recuerdan a la saga original
de Alien son la forma de la cámara
de sacrificios de la pirámide, planteada
de la misma manera que la cámara en donde
hibernaban los protagonista del primer Alien,
o el recorrido que realizan los protagonista cuando
se acercan a la pirámide enterrada. Este
último en claro recuerdo a los tripulantes
de la nave Nostromo, cuando se acercaban a la
nave donde se encontrarán con los huevos
de alienígena.
Por último, el incluir en el reparto al
actor Lance Henriksen -rostro
del androide Bishop, en Aliens,
y de Bishop II, en
Alien III- en el papel de Charles Bishop
Weyland, propietario de la Weyland Yutami
Corporation, pretende servir de punto de unión
entre todas la películas de la serie Alien.
Para la leyenda queda lo que pudo haber pasado
si hubiese prosperado la oferta que le formuló
Anderson a Arnold Schwarzenegger
para que el entonces actor hiciera un
cameo como Dutch Schaeffer, protagonista
de la primera versión cinematográfica
de Predator (John
McTiernan, 1987). Todo quedó condicionado
a los resultados de las elecciones para gobernado
de California, a las que el actor acudía
como candidato. Arnold ganó
y no pudo actuar en la película.
Lo que sí se le puede censurar a los guionistas
y a la propia producción de la película
es no haber sabido aprovechar el potencial que
la historia original gráfica de 1989-1990
les ofrecía.
Es más, la narración da un salto
de calidad cuando la protagonista femenina,
Alexa Woods, a imagen de Machiko Noguchi
(la administradora de la colonia situada en el
planeta Ryushi, escenario de la primera historia
gráfica) se posiciona al lado de los depredadores,
siguiendo la máxima comentada por el arquitecto
italiano Sebastián la Rosa (Raoul
Bova): el enemigo de mi enemigo es mi
amigo.
Llegados a ese punto, ambas razas, depredadores
y humanos, lucharan juntas, ganándose el
respeto mutuo, algo que queda patente cuando el
depredador marca el rostro de Alexa,
a imagen y semejanza del ritual que efectúan
los guerreros depredadores en su frente y su casco
al abatir a un alien.
El incluir en el combate final a una reina Alien,
retenida como productora de bichos para las cacería
de los depredadores, potencia un espectacular
combate, como ya ocurriera en el final de Aliens.
Sin embargo, Alexa cuenta con la ayuda
de un guerrero depredador.
Los últimos instantes, con la llegada
de la nave de los depredadores y el reconocimiento
por parte del líder de la valentía
de la humana, tampoco aprovecha el fantástico
final del cómic original, aunque queda
abierta la puerta a un nuevo encuentro.
Sería bueno, por lo tanto, que los guionistas,
Dark Horse y Twentieth
Century Fox, aprovecharan más
elementos de las historias gráficas, y
que evitasen añadir sucesos que en poco
ayudan al resultado final.
AVP también
ha tenido su reflejo en otras disciplinas de la
cultura popular, en especial si nos referimos
a mundo de las figuras articuladas.
A finales de los años 90, la empresa
Kenner y la juguetería
americana Kay Bee comercializaron
una colección exclusiva bajo ese nombre
para el mercado interno americano.
Las figuras de 10-12 centímetros partían
de la colección original de Aliens
comercializada por la marca Kenner
unos años antes a raíz de la película
del mismo nombre y, salvo algunos personajes,
todas adolecían de ser demasiado estáticas
y de no prestar demasiado cuidado por los detalles.
Se podría decir que continuaban los mismos
dictados de otras colecciones de la marca (Star
Wars, o héroes de DC Comics),
las cuales ya habían demostrado que debían
evolucionar para adaptarse a los nuevos requerimientos
del mercado.
Unos pocos años después, McFarlane
Toys decidió apostar por ambas
razas alienígenas y comercializó
la primera de sus propuestas dentro de la colección
Movie Maniacs 5 (septiembre 2002).
Se trataba de una caja de lujo en donde se podían
encontrar a los dos antagonistas a punto de enfrentarse
en un combate a muerte. Las figuras de 18 centímetros
ya mostraban un mayor cuidado por los detalles
y por los distintos elementos que definen a cada
raza, y así se incluían los huevos
donde nacen los alien en su versión face
hugger.
Ese mismo año, la marca comercializó
una primera versión transparente de un
depredador –Stealth predator- exclusiva
para las tiendas Musicland.
Ésta, una figura de 30 centímetros,
partía del modelo utilizado para modelar
la figura del depredador que venía en la
mencionada caja de lujo del surtido Movie
Maniacs 5.
La figura no sólo era mucho más
espectacular sino que aportaba la posibilidad
de conseguir un depredador justo en el momento
en el que hacía uso de su dispositivo de
camuflaje, cuando resulta invisible para el ojo
humano.
En abril del año 2003, McFarlane
Toys comercializó su Movie
Maniacs 6, surtido íntegramente dedicado
a las criaturas Alien y Predator.
De entre las cinco figuras destacaba la espectacular
Reina Alien –presentada en caja
de lujo- tan majestuosa como amenazadora, fiel
reflejo de la que se enfrentaba con Ripley
al final de la película dirigida por James
Cameron.
Ese mismo año, el club de figuras de McFarlane
Toys sacó un segundo depredador
transparente tras el comercializado para la cadena
Musicland, tomando como base, y tamaño,
la figura aparecida en la serie Movie Maniacs
5.
Con el anuncio de la producción cinematográfica,
McFarlane Toys sacó, durante el
año 2004, hasta tres colecciones distintas
con ambas razas de protagonistas.
La primera de todas, titulada Alien and Predator,
presentaba cuatro nuevas versiones de los aliens
y los depredadores, basadas en sus primeras versiones
cinematográficas, además de dos
versiones de 30 centímetros con un alien
y un depredador, en todo su esplendor.
Fieles reproducciones de cada raza, las dos
últimas ofrecían muchos detalles
significativos, sobre todo en el caso del rostro
del depredador y los elementos de su armadura
de combate, aunque faltaba el casco que llevaban
sobre su rostro. El alien era tan amenazador y
terrible como se podía esperar de un miembro
de su raza.
Al mes siguiente llegaba al mercado el primero
de los surtidos basados en la película
AVP. Éste
estaba formado por tres depredadores –Scar,
Elder y Celtic- y dos alien.
Como curiosidad hay que decir que los nombres
de los depredadores fueron creados por Amalgamated
Dynamics Incorporated, los responsables
de la construcción de los platós
en los que se rodó la película.
Las figuras mantenían el nivel de calidad
de la marca, al igual que lo hizo el segundo surtido
basado en la película (julio del 2005).
Este segundo surtido de AVP
incluía pequeños momentos del enfrentamiento
entre ambos antagonistas. De todas ellos destacaría
Aliens attacks Predator, un verdadero
fotograma de la cinta original.
El único “pero” que se les
podía poner era que su tamaño no
era el más adecuado, vistos los resultados
obtenidos con la primera versión de 30
centímetros (Stealth Predator)
y el Alien y Depredador comercializados
un año antes.
A finales del 2004, el Club de figuras de la
mencionada marca comercializó una nueva
versión de un depredador transparente -el
Celtic Predator-, la cual ofrecía
-partiendo de la figura ya comercializada en la
primera de las colecciones de AVP-
una variante que venía con una base, un
cañón apoyado en uno de los hombros
y un shuriken, igual que el utilizado durante
la película.
Dicha figura se ha convertido en una de las
más buscadas por los coleccionistas y alcanza
precios superiores a los $100, y eso que mide
sólo 18 centímetros.
Por todo ello, McFarlane Toys decidió
sacar una nueva versión de AVP,
de 30 centímetros esta vez, y con el mejor
cuidado por los detalles, si eso fuera posible.
La nueva colección incluye una nueva
versión de un Grid Alien y de
un Scar Predator, éste en versión
normal y en transparente (stealth). Lo
primero que destaca es lo audaz de las posturas
de ambas figuras, manteniendo la posición
antes de lanzarse a un ataque definitivo y mortal.
El Grid Alien muestra en su cabeza y
en parte de su cuerpo los efectos de las temibles
redes metálicas con tensores, utilizadas
por los depredadores para capturar a sus presas.
De ahí que el rostro del alien muestre
la rabia de una criatura herida, mucho más
letal de lo que ya es de por si. Ambas patas están
apoyadas en el suelo, manteniendo el equilibro
gracias a su letal cola, que busca el momento
para atacar al contrario. De igual manera, su
brazos están dispuestos para saltar sobre
el depredador, ya que se nos presenta abriendo
de manera grotesca sus garras para lograr atraparlo
al primer ataque.
El modelado del cuerpo y de sus distintos elementos,
como las protuberancias que le salen de la espalda,
está realizado con todo lujo de detalles,
al igual que los músculos que sustentan
la enorme y letal cabeza del alien.
El valor añadido, además de un
tamaño que sí ayuda a resaltar las
características de cada una de las figuras,
es la base. Ésta está pensada para
unirla a la que trae el depredador, y así
poder enfrentarlos en un mismo escenario.
Frente a él se encuentra la mejor de las
versiones de un depredador, no sólo por
la bondades que ofrece el mencionado tamaño
sino por el cuidado puesto por los escultores
de McFarlane Toys.
En el Scar Predator, y en su versión
Stealth, todo está reflejado,
desde su armadura de combate hasta los signos
de batalla con los bichos.
Las principales diferencias con la anterior
versión del 2004 del mismo tamaño
es que esta nueva versión trae una armadura
de combate completa, mayor variedad de armas y
un mayor dinamismo, gracias a sus articulaciones
y a detalles tales como el modelado de la trenzas
que lucen los depredadores.
Además, su cabeza, magníficamente
modelada y pintada, ofrece detalles increíbles,
tales como la cicatriz que demuestra que ya ha
logrado abatir a un alien.
Por añadidura, la figura ofrece algo
que no hacía su antecesora, y esto es la
posibilidad de colocarle su casco de batalla,
también adornado con la marca del guerrero
victorioso ante un combate con un mortífero
bicho.
La figura también trae uno de los cañones
que sirven de trofeo para la cacería, argumento
utilizado como excusa para la narración
de la película, y la lanza que blande contra
sus oponentes.
Lo único que se echa en falta es el shuriken
que acompañaba a la cotizada versión
del Celtic Stealth Predator del club
de McFarlane Toys, pero la figura
tiene, por sí sola, suficientes virtudes.
Esta última opinión queda clara
al ver todas las posibilidades que ofrece la figura,
una vez colocada en la base que encaja con la
que trae el Grid Alien. Es entonces cuando
se comprueba las diferentes posturas que puede
adoptar la figura, todas dotadas de un tremendo
dinamismo y realismo.
De ahí que estemos ante el enfrentamiento
definitivo entre ambas razas, merced a dos de
las mejores figuras, por no decir de las dos mejores
figuras articuladas dedicadas a dichos antagonistas.
Para los amantes de la saga, la versión
Stealth ofrece la posibilidad de colocar
a un alien contra un depredador escondido tras
su dispositivo de camuflaje. Esto posibilita un
cierto juego de luces, motivado por el material
transparente con el que está realizado
la figura.
Todo un lujo para los amantes y aficionados
a los aliens y a los depredadores.
Para más información:
Agradecemos a la empresa SD
Distribuciones el material cedido
y la información aportada para la realización
de este artículo.
mayo de 2006
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