"Me dan un bistec bastante decente como
última cena. Incluso una cerveza, la primera
que tomo desde las de Nancy.
Después me afeitan la cabeza y me ponen
un pañal de goma. Ya está todo preparado.
Y si quieren mi opinión, ya era hora."
Éstas son las últimas palabras
de Marv, el protagonista de la apasionante
Sin
City, -publicada en nuestro país por
Norma Editorial- historia gráfica
escrita, dibujada y, si me permiten, manchada
por Frank Miller hace ya una
década.
Marv es el perfecto perdedor en un
ciudad llena de perdedores. Desechos de una sociedad
que los crea y los abandona a su antojo, sin reparar
más en ellos. Marv no es distinto,
pero sí especial. A pesar de su pétreo
rostro alberga un corazón capaz de dar
todo lo que tiene en pos de encontrar una verdad
que no casa en una ciudad de lujuria y pecado
como la que da nombre a la historia.
"No alcanzo a entender por qué
no te he conocido hasta esta noche, pero has sido
una amiga cuando más lo necesitaba y cuando
averigüe quién ha sido no actuaré
rápida y silenciosamente como él..."
Al saltar a la gran pantalla de manos de su creador,
Frank Miller, y del provocativo
Robert Rodríguez, Marv
adquirió el rostro y los modos de un Mickey
Rourke que resultó ser la elección
perfecta para el gigantón de
Sin City. Rourke supo
dotar a la creación gráfica de Miller
de la credibilidad necesaria para lograr una conexión
con los espectadores, a pesar de la brutalidad
que rodea la vida del matón.
Además, el rostro del actor demostró
ser, tras largas sesiones de maquillaje, el caballete
perfecto donde moldear el rostro del personaje
surgido de la desbocada mente de Miller,
una vez terminadas sus estancias frente de las
colecciones del Hombre sin miedo y el
cruzado de Gotham City.
Esta afirmación queda clara al observar
los distintos estadios en la transformación
del actor, tal y como se puede ver en las páginas
del libro dedicado a la génesis y producción
de la versión cinematográfica de
Sin City. En sus
cuidadas y lujosas páginas podemos ver
cómo Rourke se convirtió
en el perfecto Marv, inmerso en un drama
de proporciones casi griegas, con víctimas
inocentes, heroínas helenas y sucios manejos
de poder, tanto político como espiritual.
Como era de esperar y tras los dos primeros
surtidos de figuras de 18 centímetros,
acompañados de las espectaculares propuestas
de 45 centímetros (un Marv y un
Hartigan que terminan por imponer respeto)
Neca/ Reel Toys nos presenta
su versión de Marv momentos antes de ser
ejecutado en la silla eléctrica.
Ésta es la segunda versión que
se comercializa de dicho momento, siendo la primera
obra de McFarlane Toys, que la
lanzó al mercado en la primavera del año
2000.
En aquella ocasión, la empresa del dibujante
Todd McFarlane reproducía,
de manera fiel, la viñeta que aparecía
al final de El duro adiós,
momento en el que Marv abandonaba este
mundo, víctima de uno de los muchos pecados
de la ciudad del mismo nombre. Presentada en una
caja de lujo y dotada de movimiento para lograr
reproducir la sensación que desprende tal
método de ejecución, la figura estuvo
rodeada de cierta polémica, dadas las posturas
encontradas que sobre la pena capital hay en los
Estados Unidos.
En esta ocasión, Neca
demuestra lo bien que hace sus deberes y nos encontramos
con una figura que reproduce de manera fiel y
cuidada al Marv cinematográfico,
sujeto y preparado para el desenlace, deseado
por otra parte.
La figura está moldeada con todo lujo
de detalles, tanto en el cuerpo, las manos, y
en la cara del personaje, obra del escultor Dave
Cortes y del director del acabado final
Ed Repka.
Asimismo, el resto de los detalles en cuanto
a la ropa carcelaria que viste y la silla, con
todos los macabros complementos que la acompañan,
terminan por ser un fiel reflejo del momento que
aparece en la escena de la película, queriendo
atrapar el mismo instante de la ejecución.
Lo que más destaca es la expresión,
mezcla de burla y desafío que muestra el
rostro de la figura, la misma que luce el actor
Mickey Rourke, un segundo antes
de que increpe al verdugo para que pulse el botón.
"¿Quiere espabilar? No tengo
toda la noche", le dirá Marv
en la cinematográfica adaptación
de la historia de Miller.
Ante tanto realismo, termina dando miedo apretar
el botón que incorpora la figura de Neca,
no sea que Marv nos recrimine la falta
de decisión al pulsar el interruptor.
La figura, además de aportar el mismo
movimiento que la mencionada figura de McFarlane
Toys, va un paso más allá
y añade luces en las cuencas de los ojos
y toda una variedad de cabezas del personaje,
que varían dependiendo del grado de achicharramiento
del bueno de Marv.
"Coff... Ja ja ja. ¿No me vais
a freír más, maricones?...",
brama Marv tras la primera descarga,
mientras la sangre le cae por la cabeza.
Para cerrar el paquete, las frases que he reproducido
a lo largo de este artículo, también
son pronunciadas por la mencionada figura de Neca
para que el realismo sea mayor, si cabe.
Lo deseable, dada la calidad final de la figura,
sería poder disfrutar con una propuesta
de 45 centímetros aunque, la verdad, es
que no sé si alguien se arriesgaría
a pulsar el botón que pone en marcha la
silla de ejecuciones.
La caja está muy bien diseñada.
En ella se combinan los colores rojo, blanco y
negro y se hace uso de la misma tipografía
de la versión gráfica. Por otro
lado , cada una de las distintas caras de la caja
muestra diversas fotos de la película,
entre ellas un perfil del actor Mickey
Rourke, demostrando lo acertado de su
elección para el papel de Marv.
Para quienes quieran comprobar las bondades de
la mentada figura, les recomiendo que miren la
última página del primer tomo de
la colección de Norma Editorial,
El duro adiós,
dedicada a Sin City,
o comprueben las similitudes entre el Marv
en la silla eléctrica presentado por Neca
y las fotos del libro dedicado a la película,
editado por la misma editorial. Verán que
las coincidencias son mucho más que notables.
Agradecemos a SD Distribuciones
y Norma Editorial las facilidades dadas para la
documentación y escritura del presente
artículo.
y
mayo de 2006
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