Hace
ya casi dos décadas desembarcaba en el
mundo occidental la versión animada del
manga Akira,
desarrollada por el autor Katsuhiro Otomo.
Se trataba de una película para la que
nadie estaba preparado, ni siquiera quienes habíamos
crecido con algunas muestras de la animación
nipona.
La razón de tal afirmación se
debe al propio estilo de autor quien, en los 124
minutos que dura la película, presentaba
todo un derroche visual, exagerado, grandioso
y muy barroco que terminaba por apabullar a quienes
estaban acostumbrados a un tipo de narración
mucho más lineal y condensada.
Por añadidura, y no nos engañemos, Akira acarreaba
una buena cantidad de inconvenientes para el espectador
español. Por un lado, y pasa todavía
hoy, no se acepta que pueda existir una animación
adulta. Persiste la idea de igualar animación
con niño pequeño, error que hace
naufragar buena parte de las producciones animadas
que se estrenan en España al no estar pensadas
para niños. A ello hay que sumarle la tremenda
complejidad, tanto visual como de argumento, de
una obra que bebe directamente de un manga hercúleo
-tiene cerca de 2.000 páginas- y cuya trama
recoge elementos que, de no conocerse dicho manga,
difícilmente podrán ser asimilados.
El último elemento, cada día más
palpable, es la diferente concepción del
entretenimiento y de la misma idea del noveno
arte. El mercado japonés es mucho más
libre y está menos atado a consideraciones
de marcado cariz intelectual que terminan pesando
como una losa para las producciones occidentales,
en especial las europeas. Por ello, tras la críticas
iniciales, se abría la puerta a todo un
fenómeno de proporciones inimaginables,
20 años atrás.
Desde entonces, muchas han sido las imágenes
que nos han quedado desde aquella primera sesión
de Akira y la aparición
de Shotaro Kaneda en su moto es una de
ellas, sin lugar a dudas.
No es extraño, por tanto, que la marca K&M (fusión de las
empresas Kaiyodo y Movic)
escogieran dicha imagen como portada para las
cajas y para el catálogo de su colección
de mini figuras de pvc dedicada a la película
de Otomo.
La colección está formada por las
siguientes cinco figuras: Tetsuo Shima, Akira en su trono, el coronel Shikishima,
y dos versiones de Shotaro Kaneda, una
tras estrellarse el aparato volador con el que
pretendía enfrentarse a su amigo Tetsuo,
y otra, cabalgando en su moto PX-03 Soul of Popynica.
Lo primero que destaca al verlas es la tremenda
calidad que demuestran las figuras para sólo
medir entre 7 y 8 centímetros -frente a
los 16-18 habituales en otras presentaciones-
que además están modeladas y pintadas
con todo lujo de detalles. Éstas requieren
de un sencillo montaje previo para poder disfrutar
de ellas.
Tetsuo Shima, primera figura que pasamos
a comentar, se nos ofrece en plena transformación
física, muestra de los poderes psíquicos
que ahora demuestra el pendenciero motorista que
conocimos al principio de la película.
La figura aparece en un marcado escorzo, con un Tetsuo sujetándose su brazo derecho,
a punto de convertirse en un amasijo de carne
y circuitos electrónicos. Mientras esto
sucede, la cara del personaje demuestra el sufrimiento
y el dolor que dicha transformación le
está acarreando, algo que se nota en el
resto del cuerpo, que está en tensión
por el esfuerzo.
Como complemento, la figura viene acompañada
de la especie de capa que el personaje lucía,
la cual aporta dinamismo y dramatismo a la escena.
Este dramatismo queda reforzado por la posición
de las piernas, apoyadas en una roca que hace
las veces de base para mantener de pie a la figura
y aportar la posición necesaria para lograr
el efecto buscado.
Es de elogiar la cuidada y detallada pintura,
elemento esencial para que la figura gane en realismo.
La segunda figura del surtido es aquella que
nos muestra al enigmático Akira sentado en su trono. Ataviado como si se tratara
de un soberano y con una capa que cae debajo de
sus pies, nadie podría sospechar el tremendo
poder que aquel niño atesora en su interior.
Da la sensación de que Akira espera el momento de comenzar una recepción
oficial o la presentación de un nuevo embajador
en la corte de un país de cuento, en vez
de ser la antesala de la destrucción total
tras haber sido despertado de su inducido sueño.
La pequeña figura viene sentada en una
gran silla, semidestruida, en la que son palpables
las señas de lucha.
Como ya pasara con la figura de Tetsuo,
el cuidado patrón de colores termina por
aportar la sensación de credibilidad a
la figura, dando la sensación de estar
ante un fotograma en tres dimensiones de la película,
o de la primera versión del manga coloreado.
El siguiente en aparecer es el pétreo
e implacable coronel Shikishima, responsable
del programa gubernamental que buscaba desarrollar
niños con poderes sobrehumanos, de gran
utilidad para los militares posteriores al conflicto
nuclear que estalló a finales del siglo
XX. La diferencia es que el coronel no se presenta
tan marcial como en buena parte de la narración
sino tras sufrir los efectos de la furia desatada
por Tetsuo.
Apoyado en un palo y con muestras de sufrimiento
en su rostro, Shikishima trata de reponerse
en medio de un escenario cada vez más hostil.
Todo en él demuestra signos de tragedia,
su ropa, la expresión de su rostro y las
ruinas que está pisando, en donde se aprecia
un cráneo humano, asomando entre la tierra.
Destaca el sombreado que demuestra la pintura
de toda la figura, en especial la ropa que luce
el personaje, muestra inequívoca de haber
estado inmerso en una titánica batalla
contra el poderoso Tetsuo.
Por último están las dos figuras
que representan a Shotaro Kaneda.
La primera muestra a Kaneda después
de ser derribado su hoverbike en plena batalla
contra Tetsuo. Kaneda aparece
con los pies hundidos en el agua vertida por los
conductos subterráneos de la ciudad, ahora
destruidos por la furia de la confrontación.
La figura aparece blandiendo un arma contra su
amigo, en una postura llena de tensión
ante el eminente ataque de Tetsuo. La
cara, los brazos, las manos y las piernas dan
la sensación de la determinación
de Kaneda por terminar con los excesos
de Tetsuo, sensación apoyada en
la paleta de colores terrosos utilizada.
Otro elemento a destacar es la base donde se
coloca la figura con una sección del mencionado
hoverbike y parte de la pierna de uno de los soldados
del coronel derribado durante la batalla. Todo
ello demuestra el tremendo cuidado puesto en cada
una de las figuras de la colección, en
pos del mayor realismo posible.
Por último nos encontramos con la imagen
de Kaneda montado a lomos de su PX-03,
sello del universo Akira para propios
y ajenos al trabajo de Otomo.
Anteriormente a esta figura, McFarlane
Toys comercializó dos versiones
del personaje con su cabalgadura, ambas dentro
de la colección McFarlane´s 3D
animation from Japan (octubre 2000 y septiembre
del 2001). Ambas presentaban el alto nivel de
calidad habitual en la marca, en especial la segunda
(presentada en una caja de lujo), pero con el
único problema de no mostrar las insignias
originales que lucía la moto en la narración
original.
Posteriormente, la empresa Bandai comercializó, en el año 2004, la
más detallada y completa versión
de dicha motocicleta, a escala 1/12 y combinando
metal y piezas plásticas, las cuales se
pueden desmontar para apreciar mejor sus detalles
internos.
La presentación de K&M se
sitúa a medio camino entre ambas, destacando
el nivel de acabado para un vehículo de
mucho menor tamaño que las arriba mencionadas. Kaneda aparece montado con una expresión
de seguridad en su rostro, normal vistas las cualidades
del vehículo, mientras apoya una de las
piernas para mantenerse derecho.
La motocicleta muestra, de manera detallada,
cada elemento de su carrocería, carlinga
(con su acristalamiento) y ruedas motrices, así
como las insignias que lucía en su versión
original. El resultado final la sitúa,
como ya hemos dicho, al mismo nivel de las anteriores
propuestas mencionadas, mejorando en detalles
como las mencionadas insignias.
Para terminar, hay que destacar la presentación
de cada una de ellas. Éstas vienen guardadas
en una caja cerrada, decorada con una imagen de Kaneda de espaldas y dirigiéndose
hacia su moto, con las letras en grande debajo
como punto de partida. Dentro se incluye una imagen
de Akira en su interior, también
con las letras originales en la parte inferior.
En la parte de atrás se pueden ver los
distintos modelos de la colección, así
como los logotipos de las marcas y su precio en
Japón (191 Yens).
Además se adjunta un pequeño catálogo,
con la forma de receptáculo donde Kaneda llevaba las llaves de PX-03, el cual se despliega
como un tríptico por ambos lados, mostrando
los cinco personajes que forman este surtido primero.
Todo un lujo para los seguidores de la película
de Otomo que pueden disfrutar
de una colección como ésta, cuya
calidad/ precio -la serie completa se vende sobre
los 20 euros- no puede ser mejor.
Ahora sólo queda esperar a la próxima
colección ya anunciada, donde podremos
encontrar una nueva versión de Kaneda en moto, de Tetsuo en su moto, tal y
como aparecía al principio de la película,
de Takashi y de Kei.
Agradecemos a la empresa Shen Comics
(informacion@shen-comics.com)
el material cedido y la facilidades dadas para
la redacción de este artículo.
y
mayo de 2006
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