Corría
el mes de mayo de 1952 cuando los responsables
de la empresa juguetera Hasbro
decidieron lanzar al mercado la primera versión
de lo que luego se conoció como Mister
Potato Head o el señor Patata
en España. En aquel momento sólo
se vendían unas piezas de plástico
que reproducían las piernas, brazos, nariz,
boca, bigote y sombrero, las cuales se colocaban
sobre una patata de verdad. El caso es que la
idea se popularizó tanto entre los niños
que la empresa decidió que el primer juguete
de la marca que se anunciaría en televisión
fuera Mister Potato.
Doce años después, Hasbro
lanzó un Mister Potato de plástico,
más grande y compacto y hueco para que
los niños pudieran guardar las diferentes
piezas de las que está compuesto. Durante
esos años, la familia de Mister Potato
se incrementó con su señora y su
hijo, dando como resultado la feliz familia Potato
Head.
En cuanto a su vida profesional, el personaje
ha protagonizado varias campañas publicitarias
en Estados Unidos –en especial aquellas
organizadas por la Sociedad Americana contra el
Cáncer- además de ser uno de los
protagonistas de las dos entregas de Toy
Story.
Con semejante currículum no es de extrañar
que Hasbro, empresa licenciataria
de los derechos de Star
Wars, decidiera cruzar a tan renombrado
personaje con algunos de los protagonistas de
la saga de George Lucas.
El resultado ha sido la serie Mister Potato
Head Star Wars con tres lanzamientos hasta
el momento. El primero en llegar ha sido Darth
Tater, versión Mister Potato del
señor oscuro de Sith. Como no
podía ser menos, Darth Tater viene
con su yelmo característico, su intimidante
máscara, una larga capa y un sable de luz
color carmesí. Los brazos y las piernas
también reproducen los detalles de la vestimenta
que lucía el Darth Vader original.
Y debajo de todo esto, y como era de esperar,
nos encontramos con el cuerpo orondo y bonachón
de Mister Potato y con todos los accesorios
característicos del Mister Potato
de siempre.
Como complemento al Lord Sith Potato,
está el Spud Tater, un soldado
de asalto del imperio Potato, dispuesto
a obedecer las órdenes de su señor,
Darth Tater.
Al igual que en el primer caso, el Spud Tater
viene acompañado del casco característico
de las tropas de asalto, brazos y piernas con
las protecciones de la armadura que dichos soldados
visten y una particular arma “laser”
un tanto diferente a la que portaban los efectivos
de tan selecta tropa en Star Wars.
Por último, y no menos importante, se
encuentra el Artoo-Potato con la mini
Princesa Leia Tater. Al androide cabezón
de toda la vida, R2-D2, lo ha sucedido
la versión cabezona de Mister Potato,
ataviado con los elementos propios de un androide,
con holograma de una princesa en peligro y todo.
La verdad es que no se nos ocurre nada mejor que
una patata para colocarle las tres patas del R2-D2
original, su característica caperuza,
un brazo mecánico para las operaciones
más delicadas y la forma rechoncha del
Potato que le sirve de base.
Como complemento, tenemos una versión
holográfica de la Princesa Leia Tater,
a la espera que se comercialice una versión
mayor de la heroína de la primera trilogía
galáctica.
Y que más se puede decir. Pues que son
realmente geniales y demuestran que siempre se
puede innovar, teniendo las ideas claras.
Esta serie es el mejor reclamo para que las nuevas
generaciones –las más pequeñas-
conozcan la creación de George
Lucas gracias a un juguete que ha demostrado,
tras cinco décadas, su valía dentro
del mundo de los juegos.
Agradecemos a la empresa SD
distribuciones el material cedido para la escritura
de esta columna.
y
octubre de 2006 |